Domingo, 04 de abril de 2010

Comentario al Evangelio de Pascua 2010, publicado en Diario de Avisos el domingo 4 de Abril de 2010 bajo el epígrafe DOMINGO CRISTIANO.

El Paso y los pasos

 

Daniel Padilla

 

Durante esta semana que acaba de terminar, las calles más típi­cas de nuestras viejas ciudades y pueblos, a pesar del clima de secularización reinante, han visto desfilar escenas bellísimas y entrañables, memoriales de nuestra fe, escultura dolorida y procesio­nal de la Pasión del Señor, catequesis vivas —de hoy, ayer y mañana-, para quie­nes se quieran dejar interpelar. Joyas del arte y de las creencias de nuestro pueblo. Celebración popular de estos extremos de amor, por los que quiso ""pasar" el Hijo de Dios. Son "los pasos" de la Pasión. Todos ellos —la entrada en Jerusalén, la cena, el prendimiento, la flagelación, la crucifixión, el descendimiento, los cristos yacentes- son "pasos hacia la muerte".

Pero he aquí que, en esta noche recién terminada, ha cambiado la decoración. Han desaparecido los "pasos de la muerte" y sólo contemplamos el "Paso hacia la Vida": la Pascua. El gran paso con mayúscula y definitivo. La Vigilia que celebrábamos nos ha introducido en ese Paso para siempre. Y ésa es nuestra Vida.

Repasen la liturgia de esta madrugada. Y verán que todos los símbolos que en ella vemos expuestos, todas las lecturas que hemos proclamado, todas las acla­maciones que hemos cantado, dicen lo mismo: "El Señor no es un Dios de muer­tos, sino de vivos". Eso eran las lecturas del Antiguo Testamento.

Hablaban del Dios que es "creador", del Dios que "libera a Israel", del Dios que, con el diluvio, "hace brotar una natu­raleza nueva". Es decir, un Dios que des­borda vida. Y la bendición del fuego, el desfile del cirio pascual por entre las tinie­blas del templo, el canto del pregón pas­cual, el gloria a toque de campanillas, lo mismo. Son proclamaciones de que el Hijo de Dios ha vencido a la muerte, tal y como lo anunció: "Yo soy la resurrección y la vida".

Yo no sé cómo los cristianos no vibra­mos más y nos dejamos arrastrar más por esta noticia, válida por sí solo para que hagamos cada uno nuestro verdadero "paso" hacia la Vida única. Y caminar en esta dirección supone que, aunque todos parecemos proclamar el derecho a la vida y hemos avanzado asombrosamente en logros médicos increíbles, sin embargo, paradójicamente, vamos inventando des­carados sofismas para aparcar de la vida a muchos seres, generalmente indefen­sos, absolutamente menesterosos, juz­gando que esas vidas no eran necesarias y juzgar, igualmente, que esas vidas no merecen ser vividas. Jueces, ¡qué honor!, sobre quién puede vivir y quién no.

Asimismo, aunque hemos conseguido cotas indiscutibles en cuanto a nivel de vida y a calidad de existencia, es posible, casi seguro, que esa "calidad" la hemos centrado únicamente en la vertiente material del hombre, en sus posibilidades de confort y de consumismo; y no en su dimensión espiritual. Y frente a todas las ofertas de "vida efímera" que nos brindan por ahí, la Fuente de "vida verdadera" sigue siendo Dios. El, "a través" del sufri­miento liberador del crucificado" y de la "resurrección con Cristo", nos regala la oportunidad de "vivir una Vida Nueva".


Publicado por verdenaranja @ 9:41  | Espiritualidad
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios