Mi?rcoles, 14 de abril de 2010

Puntos de reflexión en relación con la homilía propuestos  por el obispo diocesano para la formación permanente de los sacerdotes de la diócesis de Tenerife en el mes de Abril de 2010

Formación Permanente del Clero — 14 de abril 2010

La homilía: "Lo que la Iglesia nos pide a los sacerdotes"

ORDENACIÓN GENERAL DEL MISAL ROMANO: Homilía

65. La homilía es parte de la Liturgia y es muy recomendada,í63] pues es necesaria para alimentar la vida cristiana. Conviene que sea una explicación o de algún aspecto de las lecturas de la Sagrada Escritura, o de otro texto del Ordinario, o del Propio de la Misa del día, teniendo en cuenta, sea el misterio que se celebra, sean las necesidades particulares de los oyentesj641

66. La homilía la hará de ordinario el mismo sacerdote celebrante, o éste se la encomendará a un sacerdote concelebrante, o alguna vez, según las circunstancias, también a un diácono, pero nunca a un laico.f65:1 En casos especiales, y por justa causa, la homilía puede hacerla también el Obispo o el presbítero que esté presente en la celebración sin que pueda concelebrar.

Los domingos y las fiestas del precepto debe tenerse la homilía en todas las Misas que se celebran con asistencia del pueblo y no puede omitirse sin causa grave, por otra parte, se recomienda tenerla todos días especialmente en las ferias de Adviento, Cuaresma y durante el tiempo pascual, así como también en otras fiestas y ocasiones en que el pueblo acude numeroso a la Iglesia.I661

Es conveniente que se guarde un breve espacio de silencio después de la homilía.

ORDENACIÓN DE LAS LECTURAS DE LA MISA: La Homilía

24. La homilía que, a lo largo del año litúrgico, expone a partir del texto sagrado los misterios de la fe y las normas de la vida cristiana, como parte de la liturgia de la palabra, a partir de la Constitución litúrgica del Concilio Vaticano II, muchas veces y con mucho interés ha sido recomendada e incluso mandada para ciertas ocasiones. En la celebración de la misa, la homilía, que normalmente hace el mismo que preside, tiene como finalidad que la palabra de Dios anunciada, junto con la liturgia eucarística, sea "como una proclamación de las maravillas obradas por Dios en la historia de la salvación o misterio de Cristo". En efecto, el misterio pascual de Cristo, anunciado en las lecturas y en la homilía, se realiza por medio del sacrificio de la misa. Cristo está siempre presente y operante en la predicación de su Iglesia .

La homilía, por consiguiente, tanto si explica las palabras de la sagrada Escritura que se acaban de leer u otro texto litúrgico, debe llevar a la asamblea de los fieles a una activa participación en la eucaristía, a fin de que "vivan siempre de acuerdo con la fe que profesaron". Con esta explicación viva, la palabra de Dios que se ha leído y las celebraciones que realiza la Iglesia pueden adquirir una mayor eficacia, a condición de que la homilía sea realmente fruto de la meditación, debidamente preparada, ni demasiado larga ni demasiado corta, y de que se tenga en cuenta a todos los presentes, incluso a los niños y a los incultos.

En la concelebración, normalmente hace la homilía el celebrante principal o uno de los concelebrantes.

25. En los días que está mandado, a saber, en los domingos y fiestas de precepto, debe hacerse la homilía, la cual no puede omitirse sin causa grave, en todas las misas que se celebran con asistencia del pueblo, sin excluir las misas que se celebran en la tarde del día precedente.

También debe haber homilía en las misas que se celebran para los niños y para grupos particulares.

Se recomienda mucho la predicación de la homilía en las ferias de Adviento, de Cuaresma y del tiempo pascual, en bien de los fieles que participan ordinariamente en la celebración de la misa; y también en otras fiestas y ocasiones en que el pueblo acude en mayor número a la iglesia.

26. El sacerdote celebrante dice la homilía desde la sede, de pie o sentado, o desde el ambón.

27. Hay que excluir de la homilía los breves avisos que se hayan de hacer al pueblo, pues su lugar es a continuación de la oración después de la comunión.

41. El presidente ejerce también su función propia y el ministerio de la palabra de Dios cuando pronuncia la homilía. En efecto, con la homilía conduce a sus hermanos a una comprensión sabrosa de la sagrada Escritura, abre las almas de los fieles a la acción de gracias por las maravillas de Dios, alimenta la fe de los presentes acerca de la palabra que, en la celebración, se convierte en sacramento por la intervención del Espíritu Santo; finalmente, prepara a los fieles para una comunión fructuosa y los invita a practicar las exigencias de la vida cristiana.

CÓDIGO DE DERECHO CANÓNICO

Can. 767. §1 Entre las formas de predicación destaca la homilía, que es parte de la misma liturgia y está reservada al sacerdote o al diácono; a lo largo del año litúrgico, expónganse en ella, comentando el texto sagrado, los misterios de la fe y las normas de vida cristiana.

§2. En todas las Misas de los domingos y fiesta de precepto que se celebran con concurso del pueblo, debe haber homilía, y no se puede omitir sin causa grave.

§3. Es muy aconsejable que, si hay suficiente concurso del pueblo, haya homilía también en las Misas que se celebren entre semana, sobre todo en el tiempo de adviento y cuaresma, o con ocasión de una fiesta o de un acontecimiento luctuoso.

§4. Corresponde al párroco o rector de la iglesia cuidar de que estas prescripciones se cumplan fielmente.

Can.768. §1. Los predicadores de la palabra de Dios propongan a los fieles en primer lugar lo que es necesario creer y hacer para la gloria de Dios y salvación de los hombres.

§2. Enseñan asimismo a los fieles la doctrina que propone el magisterio de la Iglesia sobre la dignidad y libertad de la persona humana; sobre la unidad, estabilidad y deberes de la familia; sobre las obligaciones que corresponden a los hombres unidos en sociedad; y sobre el modo de disponer los asuntos temporales según el orden establecido por Dios.

Can.769. Propóngase la doctrina cristiana de manera acomodada a la condición de los oyentes y adaptada a las necesidades de cada época.

PARTIR EL PAN DE LA PALABRA (Comisión Episcopal de Liturgia)

Introducción

Principios doctrinales

  1. La Homilía al servicio de la Palabra de Dios.
  2. La Homilía al servicio del misterio celebrado.
  3. La Homilía al servicio del pueblo de Dios

Aplicaciones prácticas

  1. La preparación de la homilía
  2. La realización de la homilía

Publicado por verdenaranja @ 17:05  | A?o Sacerdotal
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