S?bado, 17 de abril de 2010

Mensaje de monseñor Eduardo Martín, obispo de Villa de la Concepción del Río cuarto en el Día de Niño por Nacer (25 de marzo de 2010). (AICA)

DÍA DEL NIÑO POR NACER 

Hoy, 25 de marzo, los católicos celebramos el día de la Anunciación, el día de la Encarnación del Hijo de Dios en el seno de María por obra del Espíritu Santo; hacemos presente el instante en que Dios se hizo uno de nosotros. A partir de ese momento Dios se ha unido a todo hombre y no se separará jamás. Este hecho es también  una afirmación, sin concesiones, de la vida humana, de su valor sagrado e intangible. Es también una afirmación de que la vida humana comienza desde la concepción.

En este mismo día celebramos la jornada del niño por nacer. Quiero alentar y felicitar a todas las mujeres que están esperando un hijo, y contra muchas dificultades, llevan adelante su embarazo.¡Gracias por el sí que dan a la vida! El grado de civilización de una sociedad se mide por el cuidado que le brinda a los más débiles; y ellos son los niños por nacer. En este sentido todas las madres son generadoras y sostenedoras  de una cultura y civilización verdaderamente humanas.

No puedo dejar de pensar  en las mujeres que han caído en el recurso al aborto, muchas veces llevadas por circunstancias muy difíciles y experimentando una falta de compañía verdadera que en ese momento les ayudase a afirmar la vida. A ellas, les recuerdo que la Iglesia odia al pecado pero ama al pecador. No se queden en su remordimiento, sepan que la Iglesia, en Nombre de Nuestro Señor Jesucristo, que derramó su sangre para el perdón de los pecados,  tiene los brazos abiertos para ofrecerles su perdón. 

Ruego al Señor por todos aquellos que por el lugar que ocupan en la sociedad, en especial: médicos, enfermeras, legisladores, autoridades en general, para que Él los ilumine y fortalezca de modo que siempre trabajen por la defensa de la vida humana, cada uno desde su lugar, contribuyendo así a la construcción de una civilización a la medida del hombre.

Que María Santísima, Madre de Dios y Madre Nuestra nos asista con su poderosa intercesión ante su Divino Hijo para que en nuestra sociedad cada día se afirme más el valor sagrado de cada ser humano.

 

Mons. Eduardo Martín, obispo de Villa de la Concepción del Río Cuarto

 

 


Publicado por verdenaranja @ 16:35  | Hablan los obispos
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