Mi?rcoles, 21 de abril de 2010

Saludo pascual de monseñor Mons. Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes (26 de marzo de 2010). (AICA)

SALUDO PASCUAL 

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Mi saludo pascual les llega en el marco de la Misión Continental que los obispos argentinos queremos impulsar decididamente en nuestro país,  y que nuestra diócesis de Quilmes asumió con la Asamblea Diocesana de 2008 y el Plan Pastoral como resultado de la misma.

“La renovación de la parroquia, para que sea una red de comunidades y grupos, donde sus miembros se sientan y sean realmente discípulos y misioneros de Jesucristo en comunión” (DA 172), se da naturalmente como una necesidad sentida, donde la fe en el Señor Resucitado y su presencia es experimentado en un encuentro fuerte con Él. ¿ A qué se debía la expansión explosiva del cristianismo en los primeros tiempos de la Iglesia; en circunstancias adversas y persecuciones permanentes? ciertamente fue la experiencia y la convicción que el Resucitado estaba entre ellos y confirmaba la misión con signos poderosos del Espíritu.

Las adversidades no faltan nunca, ni en la vida personal ni en el ámbito comunitario, y menos en el entramado de la sociedad de nuestro país y entre los pueblos. Si uno quisiera quedarse con las noticias que por la red global entran al instante a nuestras casas, podríamos llegar a resignarnos a una sensación de impotencia absoluta.  No somos dueños de los medios, que en su gran mayoría se manejan con criterios netamente económicos. Lo que más escándalo provoca, mejor se vende. La buena noticia, en esta lógica, no es noticia.

No nos dejemos impresionar por esta manipulación. En realidad, el padre de la mentira que se esconde en los vericuetos de este mundo complejo y quiere confundirnos y aprovechar nuestros flancos débiles, ya está vencido. En el fondo es un cobarde. Nuestra confianza en Cristo, el único Señor, no solamente nos da la fuerza para resistirle al maligno, sino también la audacia para testimoniar nuestra fe a los demás. ¡ Anímense, hermanos; visiten las casas de sus vecinos, invítenlos a un Encuentro evangelizador, al estilo de Cura Brochero, y formen pequeñas comunidades, donde se comparta la Palabra de Dios!.

No permitan que nuestras familias católicas por nuestra inercia corten sus vínculos con la Iglesia en que se bautizaron; hagamos que se sientan con nosotros en casa. Que nuestras parroquias sean verdaderamente escuelas de comunión. “No podemos contentarnos con esperar a los que vienen. Por tanto, imitando al Buen Pastor que fue a buscar a la oveja perdida, una comunidad evangelizadora se siente movida continuamente a expandir su presencia misionera en todo el territorio confiado a su cuidado pastoral y también en la misión orientada hacia otros pueblos” (NMA 90).

Esto lo digo mis queridos, no sólo por ser su obispo, sino también a título personal. Porque es esto lo que me motivó a responder al llamado sacerdotal y, en su momento, a venir a la Argentina como misionero. En nombre del Resucitado, vayamos adelante, bien unidos. Jesús nos ha prometido: “Estaré con ustedes hasta el fin del mundo”.

¡Felices Pascuas! 

Mons. Luis T. Stöckler, obispo de Quilmes
Quilmes, 26 de marzo de 2010  


Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Habla el Papa
 | Enviar