Jueves, 22 de abril de 2010

Guión litúrgico para la Eucaristía de la Jornada de las Vocaciones Nativas 2010, que se celebra el IV domingo de PASCUA, 25 de Abril, publicado en la revista ILUMINARE, recibida en la parroquia con los materiales para ese día. En la diócedsis de Tenerife se retrasa al 8 y 9 de Abril.

MONICIÓN DE ENTRADA
 

En este IV Domingo de Pascua o del Buen Pastor, celebramos en la Iglesia la Jornada anual misionera dedicada a las Vocaciones Nativas.

El mandato del Señor nos apremia a llevar la Buena Nueva al mundo entero y a orar para que surjan ministros del Evangelio en las propias comunidades cristianas de los países de misión.

Dios no cesa de llamar a todo hombre a buscarle para que viva y encuentre la dicha. Quiso convocar a toda la humanidad en su Iglesia para reunir de nuevo a todos sus hijos que el pecado había dispersado y extraviado. Cristo, después de su Resurrección, envió a sus apóstoles a predicar en su nombre la conversión para el perdón de los pecados a todas las naciones. Hoy sus sucesores, a ejemplo del Buen Pastor, anuncian a los hombres el perdón de Dios, llamándoles a la conversión y a la fe, comunicándoles la remisión de los pecados por el Bautismo y reconciliándolos con Dios y con la Iglesia gracias al poder recibido de Cristo.

ACT0 PENITENCIAL

  • Tú, que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad.
  • Tú, que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad.
  • Tú, que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad.

MONICIÓN A LA LITURGIA DE LA PALABRA

La primera lectura de este domingo, tomada de los Hechos de los Apóstoles, presenta la labor del pastoreo universal encomendada por el Resucitado y que llevaron a cabo Pablo y los otros apóstoles. En esta labor el modelo a seguir es Jesús, que en el pasaje del Evangelio se presenta como el Buen Pastor que da la vida por sus ovejas. En la segunda lectura, del libro del Apocalipsis, vemos al que es llamado Cordero, que es al mismo tiempo el Pastor que apacienta al nuevo Pueblo de Dios.

SUGERENCIAS PARA LA HOMILÍA

En la celebración del misterio pascual ocupa un lugar relevante la figura del Buen Pastor. Esta figura, usada por los judíos en el Antiguo Testamento, era aplicada a Dios que cuida de su pueblo. En San Juan evoca el mesianismo de Jesús. La forma como apacienta el Buen Pastor a su rebaño se caracteriza por una serie de acciones; nos lo muestran los verbos del pasaje: conocer (intimidad de vida), dar (vida eterna), no dejar arrebatar (que significa ‘proteger’).

Jesús, el Buen Pastor, entregándose libremente, nos ha mostrado su amor sin límites, nos ha traído la redención a la humanidad entera y nos ha ofrecido una vida que no tendrá en la muerte su palabra definitiva.

Y como amor con amor se paga, la respuesta que debemos tener la encontramos en el versículo 27: las actitudes del discípulo son la escucha atenta del Maestro y el seguimiento incondicional.

Ello comporta una madurez y un crecimiento que llevan a amar sin límites reflejando el rostro de Jesús.

El lema de esta Jornada, “Vocaciones nativas, al servicio de la Reconciliación”, recuerda el hecho de que Jesús proclamó durante toda su vida el perdón de Dios, pero, al mismo tiempo, añadió la exigencia del perdón recíproco como condición para obtenerlo. En el padrenuestro nos invita a orar así: “Perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores” (Mt 6,12). Su entrega culminó en la condena a la muerte de cruz, donde Jesús ruega: “Padre, perdónales, porque no saben lo que hacen” (Lc 23,34).

Jesús no sólo enseñó a sus discípulos el deber del perdón, sino que quiso que su Iglesia fuera signo e instrumento de reconciliación, haciéndola sacramento “de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano”. Esta misión de reconciliación es propia de los pastores. Pablo consideraba el ministerio apostolic como “ministerio de la reconciliación” (cf. 2Co 5,18-20). Pero en cierto sentido todo bautizado debe sentirse “ministro de la reconciliación”, ya que, reconciliado con Dios y con los hermanos, está llamado a construir la paz con la fuerza de la verdad y de la justicia, pues “quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios, a quien no ve” (cf. 1Jn 4,20).

PRECES

Porque queremos que la vida que da Jesús se extienda sin límites, oremos ahora por todos los hombres.

Para que el Padre, que nos envió a Jesucristo como Pastor y Redentor del mundo, guarde y proteja a la Iglesia, la ilumine y la fortalezca en la fe, y la conduzca a la unidad por el camino del amor y la reconciliación. Roguemos al Señor.

Por los obispos, sacerdotes y religiosos de los países de misión, para que su anuncio del Evangelio alcance a todas las culturas. Roguemos al Señor.

Por todos aquellos que han recibido la llamada de Dios al sacerdocio o a la vida consagrada, para que correspondan con docilidad al don del Espíritu y sean signos vivos de la presencia de Dios. Roguemos al Señor.

Para que los pueblos necesitados reciban ayuda para su progreso y se consolide en todo el mundo la justicia, la paz y el desarrollo. Roguemos al Señor.

Para que cada uno de nosotros, al terminar esta celebración, anunciemos al mundo con toda nuestra vida la reconciliación y la paz. Roguemos al Señor.

Escucha, Padre celestial, las oraciones de tu Iglesia. Da tu fuerza a cuantos predican el Evangelio en el mundo; llénalos de tu amor para que siembren tu palabra y todos los pueblos lleguen al conocimiento de tu verdad. Por Jesucristo nuestro Señor.

DESPEDIDA

El camino de Pascua sigue adelante. Hoy el Señor se nos presentaba como Pastor del único rebaño que nos reúne a todos los que le amamos. Alimentados con el pan de la Palabra y de la Eucaristía, proclamemos al mundo entero que Él es el Buen Pastor que llevará a todos a los pastos jugosos y tranquilos del amor y la unidad. 

SUGERENCIA DE CANTOS

CANTO DE ENTRADA: Cristo resucitó (CLN, A13), La Alianza Nueva (CLN, 253).

OFERTORIO: El Señor es mi pastor (CLN, 538; o en “Ritual de exequias”, p. 1498ss);

o bien, Te ofrecemos Señor (CLN, H8).

COMUNIÓN: Jesús, nuestra Pascua (CLN, 216); o bien, Ven y sígueme (CLN, 412).

Seminario Diocesano de Cuenca


Publicado por verdenaranja @ 16:48  | Liturgia
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