Domingo, 25 de abril de 2010

Comentario al evangelio del domingo cuarto de Pascua, publicado en Diario de Avisos el domingo 25 de Abril de 2010 bajo el epígrafe DOMINGO CRISTIANO.

¿Dónde vais, que hace frío?

Daniel Padilla

Zagalejo de perlas, hijo del alba, Pastor y Cordero sin choza y lana­, ¿dónde vais, que hace frío, tan de mañana?". Así de bellamente se expre­saba Lope de Vega, presintiendo, en aquel desvalido Niño de Belén, su doble figura de Pastor y Cordero. Y todos los años la liturgia de Cuaresma y Pascua nos pre­senta también sucesivamente la doble figura. Primero, la Cuaresma, pincelada a pincelada, nos bosqueja a Jesús Cor­dero: "He ahí el cordero de Dios que quita el pecado del mundo", proclamaba ya Juan. E Isaías, tratando de explicar de qué modo "quitaría el pecado del mundo", aclaraba: "Maltratado, volunta­riamente se humillaba y no abría la boca, como cordero llevado al matadero; como oveja ante el esquilador, enmudecía". Sí, la Cuaresma deja bien clara esa reflexión. Pero Jesús no es un cordero desdibujado, perdido en la manada, sin personalidad ninguna. "Se ofreció en oblación porque quiso". Y su oblación nos liberó. Lean la carta a los hebreos: "Cristo, como cor­dero inmaculado, ofreció, por los peca­dos, un único sacrificio y para siempre". Del mismo modo, la Pascua nos presenta cada ario a Jesús Pastor. Ese es su papel: "Ha venido a rescatar las ovejas dispersas de Israel". Y lo proclamó bien claramente: "Yo soy el buen pastor, y conozco a mis ovejas y mis ovejas me conocen a mí". Añadiendo además: "Y como hay otras ovejas que no están en mi aprisco, es necesario traerlas, para que se forme un solo rebaño y un solo pastor". Sí, hacía muy bien Lope de Vega en extasiarse ante la doble figura del Niño de Belén:

"Pastor y Cordero,
sin choza y lana,
¿dónde váis, que hace frío,
tan de mañana?"

Pues, atención, amigos, porque este Jesús vino igualmente a conseguir que yo sea también cordero y pastor. Cordero de Jesús. Oveja de su rebaño. Y no me entiendan la palabra rebaño en su sen­tido más pobre y peyorativo, por favor. Cristianos masificados, pertenecientes sociológicamente, y sin más, a la estadís­tica de la Iglesia. Aquello que aprendía­mos de la Iglesia discente no quiere decir, ni mucho menos, que se trate de un "ver, oír y callar", un cristianismo descafei­nado. No. Hemos de ser ovejas conscien­tes, responsables y comprometidas. Ove­jas "que oyen la voz del pastor y la distin­guen de otras voces". Ovejas que saben que pertenecen a un cuerpo que ha de desarrollarse hasta llegar a la medida de la edad adulta. Y pastores también. Por­que todos -y perdónenme el lenguaje de escuela-, unos, de una manera directa, por su sacerdocio ministerial, y otros, en otro grado, por su sacerdocio real, pero todos, hemos adquirido la tarea de ir pas­toreando esa inmensa grey que es la Igle­sia de Cristo. A todos se nos han enco­mendado, bajo el único cayado de Jesús, porciones de ese gran rebaño, al que tene­mos que alimentar con los mejores pas­tos, que tenemos que librar de los posi­bles lobos que por ahí acechan.


Publicado por verdenaranja @ 9:41  | Espiritualidad
 | Enviar