S?bado, 08 de mayo de 2010

Alocución televisiva de monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata en el programa “Claves para un mundo mejor” (17 de abril de 2010). (AICA)


HAY FACTORES QUE PONEN EN RIESGO A LA EDUCACIÓN
 

Quienes nos ocupamos de los temas de educación tratamos continuamente de seguir el paso de los procesos y de estar al tanto de lo que ocurre en distintas latitudes. Se observa que los problemas educativos son bastante semejantes en diversas partes del mundo porque no se refieren solamente a la filosofía que lo sustenta –si bien esto es de capital importancia- sino sobre todo a la cultura que rodea el ámbito de la educación.

La educación es una fuente de cultura, creadora de cultura, pero al mismo tiempo depende de la cultura vigente en el lugar y en el tiempo en que se desarrollan esos procesos.

La educación no se reduce a la instrucción, a la transmisión de los saberes básicos, como se decía antes enseñar a leer, escribir y calcular. Hay muchas deficiencias en este ámbito.

Acabo de leer una encuesta reciente que cuenta que, en Italia, el 70 % es analfabeta o “analfabeta de retorno”, lo que nosotros llamamos analfabetos funcionales. Esto quiere decir que no pueden leer y escribir correctamente. No es gente que no lee pero hay gente que no lee ni siquiera los diarios. Y hablar del 70 % es una enormidad, casi una tragedia.

Esto se debe, sin duda, a las teorías pedagógicas, algunas disparatadas, que se han ido aplicando, pero también,  a los fenómenos culturales que rodean los procesos educativos. Pienso en la Argentina de hoy y en lo que se habla comúnmente acerca de la situación de los jóvenes.

¿Qué es lo que influye, además de la escuela en la educación, ya que  ésta no se reduce a la instrucción sino que es la formación integral de la persona? Hay diversos factores.

En primer lugar influye la situación de la familia. La familia está pasando por una crisis que por momentos parece  insuperable... Además muchas veces por cuestiones ajenas a la voluntad de los padres, parece característico que la mayor parte de las familias no se ocupan de la educación de sus hijos; es decir, que no sigue el proceso educativo que se lleva a cabo en la escuela.

En la familia muchas veces se ha perdido la transmisión de aquellos valores humanos fundamentales que son previos a la inserción escolar. Si la familia no sigue lo que hace el chico en la escuela y sus deberes, si estudia o no estudia, si rinde las materias o no las rinde, pues bien todo eso afecta enormemente las posibilidades de que al cabo de todo el tiempo curricular ese chico salga sabiendo algo.

En segundo lugar, pensemos también en eso que hoy se llama “cultura joven” y que invade la estructura escolar, la institución, la autoridad de los docentes y demás. Pensemos, por ejemplo, en las fiestas de egresados, sus  características o en los viajes de egresados. También la fiesta de los 15 años para las niñas, que produce que en un año entero todo el curso cumple los 15 años y son fiestas continuas. Podemos pensar también: ¿qué significan las fiestas hoy en día? La verdad es que no tienen nada que ver con el ancestro humano de la fiesta sino que hoy parecen asemejarse al desborde, a posibilidad de hacer lo que se quiera.

Otro factor es que ya se teoriza sosteniendo que el chico es libre y no hay que ponerle límites, pero no hay cauces que orienten la personalidad; el chico absorbe cualquier cosa.

Está también el problema del uso de la tecnología.  El adolescente maneja la computadora, navega por Internet y ¿qué es lo que mira?... Hace unos años salió un libro muy importante del sociólogo italiano Giovanni Sartore que se llamaba: Homo Videns. Mostraba el efecto tremendo de la televisión sobre los menores. El chico solo sabe, solo aprende, registra, conoce, aquello que ve y en especial aquello que ve por televisión.

Ahora ya se habla del “homo zapping”… Pero zapping del control remoto con el cual se pasa de un canal a otro. Incluso algunos dicen que esto es importante porque es una especie de multitoking que va a habituar a los chicos pensar varias cosas y hacer varias cosas al mismo tiempo.

Me parece que lo que va a hacer es aumentar la desconexión del conocimiento y de la voluntad y por tanto la anarquía de los sentimientos que son un factor tremendo de des-educación y que impiden que la educación se desarrolle como un auténtico proceso de formación de la persona.

Entonces los que nos ocupamos de la educación no solamente tenemos que poner nuestra atención en las teorías que reinan en la escuela sino en estos factores que mencionaba ¿Son factores de educación o de des-educación?

Piensen ustedes que el tiempo se va perdiendo. Mientras pasa el tiempo, y estas situaciones cristalizan y permanecen inalterables, son generaciones enteras que ven hipotecada su auténtica formación, porque lo que procuramos es formar auténticas personas humanas, hombres y mujeres de bien, y, en el caso de la escuela católica, buenos cristianos.   

Les dejo estas inquietudes para que las piensen porque son cosas que hay que pensar y habría que hacerlo con la intención de ir resolviéndolas. No es tan fácil ciertamente pero hay que afrontar por lo menos estos problemas. 

Mons. Héctor Aguer, arzobispo de La Plata 


Publicado por verdenaranja @ 23:23  | Hablan los obispos
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