Mi?rcoles, 19 de mayo de 2010

Celebración para la Vigilia de Pentecostés ofrecida por la Delegación de Apostolado Seglar  de la Diócesis de Tenerife para el "Día de la Acción CAtólica y del Apostolado Seglar, solemnidad de Pentecostés, 23 de mayo de 2010.

Hoy también se hace realidad en nuestra Iglesia aquel acontecimiento que relata el libro de los Hechos: «Cuando llegó la fiesta de Pentecostés, todos los creyentes se encontraban reunidos en un mismo lugar. De pronto, un gran ruido que venía del cielo, como de un viento fuerte, resonó en toda la casa donde estaban. Y se les aparecieron lenguas como de fuego, repartidas sobre cada uno de ellos. Todos quedaron llenos del Espíritu Santo» (Hch 2, 1-4).

El alma de la Iglesia es el Espíritu. Él edifica la comunidad. Él es la fuente, interior a cada uno de nosotros, de la que brota la fe. Él hace posible el se­guimiento de Jesús, el Resucitado. Unidos a la primera comunidad, nacida en Pentecostés, celebremos hoy esta vigilia. Hagámoslo despiertos, en oración. Celebremos con actitud vigilante, con fe, deseando que el Espíritu renueve y llene de vida nuestras vidas y la vida de su Iglesia.

Nos adentramos, ya estamos, en una época, social y culturalmente, nue­va. Vivamos en el deseo del Espíritu, pues Él hace nuevas todas las cosas. Él, como nos recuerda el Concilio, hace rejuvenecer a la Iglesia por la virtud del Evangelio, la renueva constantemente» (LG 4). Si nos dejamos conducir por Él, hoy será posible la experiencia del Resucitado, en nuestros corazones y en el de muchos hombres y mujeres. Si nos dejamos guiar por Él acertaremos a construir, en medio del mundo, una comunidad cristiana, una Iglesia, al ser­vicio del Reino.

El Espíritu de Pentecostés nos empuja a experimentar lo que afirman el Evangelio y el Concilio Vaticano II: que somos todos hermanos e iguales en lo fundamental, miembros de pleno derecho (Mt 23, 8-12; LG 32b).

Por eso mismo, la comunidad cristiana está llamada a hacer posible que todo cristiano, superando el anonimato de la gran masa, se sienta persona y piedra viva del edificio de Jesús (1 P 2, 4-5); entienda y viva que todos somos responsables en la Iglesia, cada uno con su propio carisma (LG 32c). De este modo, en la diversidad, todos darán testimonio de la admirable unidad del Cuerpo de Cristo; pues la misma diversidad de gracias, servicios y funciones congrega en la unidad a los hijos de Dios, porque «todas estas cosas son obras del único e idéntico Espíritu» (1 Cor 12, 11).

Canto: El Espíritu del Señor (Kairoi)

El Señor os dará su Espíritu Santo;
ya no temáis, abrid el corazón,
derramará todo su amor.

Él transformará hoy vuestra vida,
os dará la fuerza para amar.
No perdáis vuestra esperanza,
Él os salvará.

Él transformará todas las penas,
como a hijos os acogerá,
abrid vuestros corazones a la libertad.

Fortalecerá todo cansancio
si al orar dejáis que os dé su paz.
Brotará vuestra alabanza,
Él os hablará.

Os inundará de un nuevo gozo
con el don de la fraternidad.
Abrid vuestros corazones a la libertad. 

Ver: ¿Qué actitudes y qué acciones construyen hoy la comunidad cristiana?  

Decía Jesús: «No he venido a ser servido, sino a servir». San Pablo a los cristianos de la comunidad de Roma les decía: «A la manera que en un solo cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros no tienen la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros miembros» (Rom 12, 4-5).

Somos llamados por el Espíritu a construir, desde el servicio, la comunidad cristiana. Vamos a dedicar un tiempo para mirarnos a nosotros mismos, para mirar a nuestra comunidad, para mirar a nuestra Iglesia. Preguntémonos: ¿Qué actitudes y qué acciones construyen hoy la comunidad cristiana? ¿Cuáles no?

Actitudes

¿Qué actitudes SÍ están construyendo la comunidad?
¿Qué actitudes NO están construyendo la comunidad?

Acciones

¿Qué acciones SÍ están construyendo la comunidad?
¿Qué NO hacemos para construir hoy la comunidad?

Sugerencias para este momento

Dedicamos un tiempo de reflexión que puede ir acompañado por una música de fondo. Para que los participantes puedan estar centrados con­viene que las preguntas estén escritas, bien en una hoja, o bien en una cartulina, panel o encerado.

A cada uno de los participantes se les entrega dos trozos de papel o cartulina en los que anotar: a) actitudes y acciones que ya están construyendo comu­nidad; y b) actitudes y acciones que no están construyendo comunidad.

Pasado el tiempo que se considere oportuno, se invita a los participantes a construir el círculo-comunidad con lo escrito en la primera tarjeta (ac­titudes y acciones que construyen). Al construir el círculo se va diciendo en voz alta lo que se ha escrito.

Se realiza la misma dinámica, pero las tarjetas son situadas de modo desordenado, sin construir círculo. También se dice en voz alta lo que hemos escrito.

Pedimos perdón: desde la realidad que se ha visto y expresado se in­vita a pedir perdón personalmente y, posteriormente, el que preside la celebración, recogiendo lo expresado en la dinámica, pide perdón en nombre de toda la comunidad y da gracias por lo que el Espíritu ya está construyendo a través de nuestras actitudes y acciones.


3. Juzgar: Escucha de la Palabra

1ª Lectura:Testimonio de Mireia

Introducción: El Espíritu nos habla en la vida de la gente, en la vida de los pobres, en la vida de los creyentes. Mireia es una joven de Barcelona, militante de la Juventud Obrera Cristiana. Nos comparte sus opciones, sus preguntas.

«...Me hacía falta distinguir cuáles eran mis necesidades básicas y cuáles las que me había creado yo con la ayuda inigualable de la sociedad de consumo. La verdad: algo muy complicado, un reto constante, con el que todavía sigo peleando en mi interior. Me pregunto: ¿esto es necesario? ¿Puedo vivir sin esto?... Estas preguntas cobran sentido cuando hay gente de mi alrededor que todavía no tiene las necesidades básicas cubiertas (ahí incluyo la emancipación y el vivir bajo un techo). No hay que ir muy lejos... A veces, estar dentro de la masa te hace gastar dinero, en una cervecita, en una cena, con colegas, compañeros/as de trabajo... Nuestros gastos tienen que tener un sentido y una vivencia evangélica, tienen que tender a eso, aunque es muy difícil llevarlo a la práctica, en los tiempos que corren.

Además de colaborar con la JOC, empecé a contribuir también con otras causas, a las que trataba de aportar mi granito de arena, que es ese dinero que no gasto en cosas para mí, sino que va a algo que tiene sentido. Parto de la base de que el dinero de que dispongo no es que sea mío, ni que me lo merezca, sino que es fruto de una distribución injusta de la riqueza. Porque, ¿cuánta gente hay que se deja la piel currando y no recibe ni una pequeña parte de lo que yo gano?; y al revés: ¿cuánta gente cuadriplica o quintuplica mi sueldo?

Para poner la economía personal a disposición de los demás, es bá­sico sentirse un solo corazón y una sola alma, sufrir lo que otros sufren, mirar alrededor, sentirse comunidad... entonces vendrá dado el resto».

Mireia (militante de la JOC de Barcelona)

2a Lectura (Hch 2, 42-47) Introducción:

¿Qué significa «servir»? El resumen del ideal de vida de las primeras comuni­dades nos ayuda a entender. En él aparecen acciones que indican actitudes fun­damentales de la vida cristiana: señales, hechos, unidos, compartían, repartían, se reunían, partían el pan, comían juntos, alegría, sencillez, alababan a Dios.

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 2, 42-47

Los hermanos eran constantes en escuchar la enseñanza de los apóstoles, en la vida común, en la fracción del pan y en las oraciones. Todo el mundo es­taba impresionado por los muchos prodigios y signos que los apóstoles hacían en Jerusalén. Los creyentes vivían todos unidos y lo tenían todo en común; vendían posesiones y bienes, y lo repartían entre todos, según la necesidad de cada uno. A diario acudían al templo todos unidos, celebraban la fracción del pan en las casas y comían juntos, alabando a Dios con alegría y de todo cora­zón; eran bien vistos de todo el pueblo, y día tras día el Señor iba agregando al grupo los que se iban salvando.

Canto: Dios es amor

DONDE REINA LA VERDAD,
DONDE EXISTE LIBERTAD,
DONDE HAY PAZ, ESTÁ PRESENTE EL SEÑOR.
PORQUE DIOS ES LA VERDAD,
PORQUE DIOS ES LIBERTAD,
PORQUE DIOS ES JUSTICIA Y AMOR.

Dios nos convoca EN EL AMOR.
Dios nos reúne EN EL AMOR.
Porque Dios es amor, ES AMOR.

Vino a nosotros EN EL AMOR.
Vive en la tierra EN EL AMOR.
Porque Dios es amor, ES AMOR.

Él nos conduce EN EL AMOR.
A un mundo nuevo EN EL AMOR.
Porque Dios es amor, ES AMOR.

(Otros cantos posibles: «Donde hay amor, allí está Dios»; «Caridad y com‑
prensión»; «Qué bien todos unidos»; «Tú eres el Dios que nos salva»...).  


Lectura del santo evangelio según san Mateo (Mt 20, 20-28)

En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:

¿«Qué deseas?» Ella contestó:

«Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.»

Pero Jesús replicó:

–«No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?»

Contestaron:

«Lo somos.» Él les dijo:

«Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.»

Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:

–«Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo.

Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.» 

4. Momento de interiorizacián compartir

Algunas sugerencias

Recordemos a Mireia, ¿qué nos está diciendo su vida?

Introduzcámonos en la primera comunidad cristiana, ¿qué nos está lla­mando la atención?

Escuchemos a Jesús, ¿qué nos está diciendo a nosotros, cristianos de este tiempo?

Comunicación de la verdad

Jesús fue un gran comunicador. Transmitía la verdad de Dios con su vida y su palabra. Recordemos lo que nos dice en el Evangelio de Juan: «Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; os llamo amigos, porque os he dado a conocer todo lo que mi Padre me ha dicho» Un 15, 15). Es desde esta comunicación como nace en nosotros la mujer nueva, el hombre nuevo y la comunidad cristiana.

Unas nuevas relaciones

Jesús inicia y propone un nuevo tipo de relaciones. Su seguimiento conlle­va realizarlas en nuestra propia vida y extenderlas por toda la sociedad. Vivir en este nuevo estilo de relaciones, inaugurado por Jesús, supone, hoy tam­bién, una revolución radical en las relaciones interpersonales y sociales. Las pequeñas comunidades cristianas estamos llamadas a ser espacios de relacio­nes libres y fraternas, zonas liberadas por Jesús. Sólo con Él construiremos las mejores comunidades posibles y levantaremos, poco a poco, un nuevo concepto de sociedad, a la medida del hombre y de la mujer, a la medida de los pobres..., reflejo y testimonio del Evangelio, buena noticia para todos.

5. ACTUAR: Enviados a anunciar la Buena Nueva

Nuestras comunidades cristianas están necesitadas de buenas noticias (es­tamos necesitados de buenas noticias). Necesitados de una experiencia nueva y joven de Jesús. El hombre siempre nuevo y joven. Nuestra sociedad necesita, también, el testimonio novedoso del servicio, de la gratuidad evangélica, del nombre de Jesús, del misterio de Dios... ¿A qué nos está llamando el Espíritu de Pentecostés en este momento de la historia y de la Iglesia?

Dinámica

Invitamos a los participantes a que durante unos momentos piensen y con­creten un compromiso personal. Ese compromiso puede ser escrito en una de las tarjetas utilizadas anteriormente y que ahora recogemos. El compromiso puede ser leído en voz alta. La tarjeta se guarda en el bolso para ser recordado y vivido. 

Declaración de un compromiso comunitario

(Nos comprometemos a ser testimonio evangélico en la comunidad eclesial y social)

Donde reina la competencia desleal,
nosotros anunciamos la lealtad.

Donde reina el afán de ponerse por encima de los demás,
nosotros anunciamos la igualdad.

Donde manda el afán de ser servido,
nosotros anunciamos el servicio.

Donde reina el ansia de figurar,
nosotros anunciamos modestia y humildad.

Donde reinan la distancia y la dificultad,
nosotros queremos ser asequibles y anunciárselo a todos.

Donde cuesta pedir favores,
queremos ser fáciles para quien acuda a nosotros.

Donde impera la explotación,
nosotros anunciamos la solidaridad y la lucha contra la injusticia.

Donde reinan el pasotismo y la inhibición,
nosotros anunciamos el compromiso, el participar y complicarse la vida.

Donde reina la preocupación de ser listo a costa del prójimo, nosotros queremos ser tontos y lo anunciamos a los cuatro vientos.

6. Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado, digamos con fe y esperanza: Padre nuestro...

7. Bendición envío

El Dios, Padre bueno, que el día de Pentecostés iluminó las mentes de sus discípulos derramando sobre ellos el Espíritu Santo, os alegre con sus bendi­ciones y os colme de las bendiciones del Espíritu consolador,

R/ AMÉN.

Que el mismo Espíritu Santo que de manera admirable se posó sobre los após­toles encienda hoy su fuego en vuestros corazones y os haga continuadores de la misión de Cristo Jesús, siendo testigos del amor de Dios en el corazón del mundo,

R/ AMÉN.

Que el Espíritu Santo os haga conscientes de la misión que habéis recibi­do, os fortalezca en los momentos de dificultad, os mantenga vigilantes en el servicio a los hermanos, impulse vuestra vida comunitaria y avive vuestra esperanza,

R/ AMÉN.

Y la bendición de Dios Todopoderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo...

ID AL MUNDO ENTERO Y ANUNCIAD LA BUENA NUEVA. PODEIS IR EN PAZ.

Canto final: HOMBRES NUEVOS

DANOS UN CORAZÓN
GRANDE PARA AMAR.
DANOS UN CORAZÓN
FUERTE PARA LUCHAR.

Hombres nuevos, creadores de la historia,
constructores de nueva humanidad.
Hombres nuevos que viven la existencia
como riesgo de un largo caminar.

Hombres nuevos, luchando en esperanza,
caminantes, sedientos de verdad.

Hombres nuevos, sin frenos ni cadenas,
hombres libres que exigen libertad.

Hombres nuevos, amando sin fronteras,
por encima de razas y lugar.

Hombres nuevos, al lado de los pobres,
compartiendo con ellos techo y pan.


Publicado por verdenaranja @ 17:19  | Liturgia
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