Martes, 25 de mayo de 2010

Carta Pastoral de monseñor Hugo Norberto Santiago, obispo de Santo Tomé a los Sacerdotes, Religiosas y Laicos de la diócesis (Santo Tomé, 2010). (AICA)


EL DISCÍPULO ES MISIONERO Y EL MISIONERO ES DISCÍPULO 

INTRODUCCIÓN 

1. Queridos hermanos. Comenzamos a recorrer el último año de las orientaciones pastorales que les he propuesto durante este trienio: “Vivir la Iglesia como misterio de comunión y misión”. La intención ha sido encontrarnos en la Iglesia, iniciar un diálogo de alianza y por eso con mis visitas a las parroquias para trabajar cada carta pastoral, he querido escucharlos a ustedes también y les aseguro que he aprendido mucho de la diócesis, de su cultura, de su profunda religiosidad. Les agradezco el afecto y el espíritu de fe con que me han recibido. Sé que nos hemos acercado, aunque podemos encontrarnos más aún. Estos gestos de ir hacia ustedes, proponer y aprender, han sido para mí, un modo de ejercitar la misión y el discipulado.

 2. El eje de la propuesta para el trienio ha sido la oración como lugar de encuentro con Dios y entre nosotros. En efecto, el primer año, cuando les propuse vivir la Iglesia como misterio, el contenido fundamental de la propuesta fue profundizar el encuentro de nuestra persona con el misterio de Dios a través de los medios de crecimiento en la vida espiritual: la lectio divina, la Eucaristía, el Rosario, la dirección espiritual, etc.  

3. En la Carta Pastoral del año pasado les decía que la comunión nacía de la oración, porque cuando dos o más crecen en la asimilación e imitación de los pensamientos, sentimientos y actitudes de Cristo el Señor, se encuentran. Por eso Cristo es el fundamento de la fraternidad y por eso cuando no nos encontramos entre hermanos nos tenemos que preguntar en qué medida nos estamos encontrando con Cristo. 

I. EL MISIONERO ES DISCÍPULO 

a. La misión nace en la oración

4. La misión también nace en la oración. San Juan nos muestra esta verdad. Cuando Pedro se reencuentra con Jesús Resucitado en el lago de Tiberíades, la misión del apóstol va a nacer de un diálogo íntimo y amoroso con Cristo: “Pedro, “¿me amas?” “Sí Señor, tú sabes que te quiero”…“apacienta mis corderos” (cfr Jn 21, 16)

5. De este diálogo deducimos que, porque Jesús considera a Pedro como su amigo, le confía sus ovejas: No hay misión si no hay envío del Señor, el cual se da en un clima de confianza y amistad con El. La pregunta de Jesús: “¿Me amas?”, por tres veces, le recuerda a Pedro su fragilidad, su triple negación, pero habiéndole restaurado por la gracia del perdón, Jesús lo interroga sobre su capacidad de reciprocidad: “Pedro” ¿Cómo te mueves en el campo de la amistad conmigo? “¿Me amas?”

6. La misión es una cuestión de amor, porque quien no hace por amor lo que está llamado a hacer, lo realiza como un esclavo y un esclavo no le interesa a nadie, ni siquiera a Dios. Por eso la misión es una cuestión de amor a Jesucristo y a los hombres.

7. Recién después de la respuesta: “Sí, Señor, tu sabes que te quiero”, Jesús lo envía: “apacienta mis ovejas”. El apóstol, por amar a Jesucristo está capacitado para amar a los que son propiedad del Señor. Notemos que el texto dice “mis” ovejas, esto significa que el apóstol-misionero tiene que tener conciencia de dos verdades fundamentales que hacen a su identidad: va en nombre de Otro y a apacentar a los que son de Otro. Ni es el Salvador, ni aquellos a los cuales es enviado son propiedad suya. Va en nombre de Cristo a hacerse cargo con amor y responsabilidad de los que son de Cristo.

8. Si el misionero va en nombre propio y trata a los destinatarios de la misión como si fueran suyos, aunque tenga muchas capacidades: sea muy activo, llegue a los más alejados, incluso aunque entregue la vida, ha fracasado de antemano, no salvará ni siquiera a uno, sencillamente porque no es el Salvador.  

b. Una actitud permanente

9. El discipulado es una actitud permanente al menos por dos razones: porque el cristiano nunca dejará de ser discípulo y por que la fe es una cuestión de amistad con Jesucristo. Cuando san Marcos nos dice que Jesús eligió a doce, para estar con El y para enviarlos a predicar (cfr Mc 3, 13 ss), estas dos invitaciones no son sucesivas: primero se está con Cristo y después se va a predicar prescindiendo de El, sino que son simultáneas, siempre hay que estar con Cristo para ser enviado a predicar de manera genuina. Por eso Navega mar adentro nos dice que “todos somos sujetos y destinatarios de la tarea evangelizadora” (1)

10. De allí que el misionero debe mantener viva la conciencia de su identidad: apóstol, es decir, enviado por Otro. Por eso debe orar siempre, dialogar siempre con Cristo: “Señor ¿Qué quieres que haga con los que son tuyos”? ¿a quiénes quieres que vaya? ¿qué actitudes quieres que tenga?  

II. EL DISCÍPULO ES MISIONERO 

a. Un itinerario formativo gradual (2)

11. En las primeras comunidades cristianas que comienzan su tarea misionera se percibe un proceso evangelizador en cuatro pasos: anuncio del kerygma, catequesis mistagógica, incorporación a la comunidad de los creyentes y misión.

12. Es decir, el pagano al que se le ha anunciado a Jesucristo, ha abierto su corazón y ha tenido la gracia de la experiencia de un encuentro con el Resucitado, es luego formado e incorporado progresivamente a la comunidad a través de una catequesis mistagógica y la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana. Luego de vivir la experiencia de una comunidad donde todos acuden a la enseñanza de los Apóstoles, a la comunión, a la fracción del pan y a las oraciones, en la cual todos los creyentes viven unidos, tienen un solo corazón y una sola alma y ponen sus bienes en común (cfr. Hch 2, 42-47 ; 4, 32-35), el mismo discípulo se transforma en misionero, en mensajero de una Buena Noticia que tiene como contenido fundamental la experiencia de encuentro con Jesucristo Resucitado y la vivencia de una auténtica fraternidad cristiana.  

a.1. El kerygma: La gracia del encuentro con Cristo Resucitado

13. El encuentro que Pedro y Juan tienen con Jesús resucitado en el lago de Tiberíades es un encuentro kerygmático que por su naturaleza impulsa a la misión como anuncio de ese feliz encuentro. El misionero es testigo de una experiencia que lo ha llevado a exclamar como Juan: “es el Señor” (cfr Jn. 21,7). ¿Qué significa poder exclamar que Jesús es el Señor? Significa decir: “con el que nació en Belén, predicó en Galilea, murió en la cruz y resucitó al tercer día, con Ese yo me he encontrado. El es el alfa y la omega, el principio y el fin de la historia, sin El, todos los proyectos humanos se quedan sin destino final. Con El, en cambio, nuestros deseos de estar en la posesión de un bien grande, que no pase, quedan saciados, porque Dios es el Bien de los bienes que anhela nuestro corazón.

14. El kerygma está identificado con la misión porque es la Buena Noticia que se da a los pobres, es el consuelo que se lleva a los afligidos, la liberación que se anuncia a los cautivos, es el año de gracia del Señor, de perdón de los pecados que se comunica. (cfr. Lc 4, 18ss).

15. Los efectos del kerygma en el destinatario de esta Buena Noticia, son al menos cuatro. (cfr Lc 24, 13-35) Primero: se abren los ojos, la persona comienza a tener una cosmovisión nueva, mira con ojos nuevos a Dios al que descubre como Padre, a los demás que ve como hermanos, a la creación en la que encuentra huellas de Dios Creador. El propio sujeto se descubre hijo querido de Dios, amado por Jesucristo. De este modo la vida comienza a tener sentido porque la persona descubre de donde viene, como tiene que vivir y hacia donde se dirige. Nacido, no del fruto de la casualidad sino de Dios que es Padre, por la gracia bautismal tiene que alcanzar la imitación plena de Jesucristo su Hermano Mayor y su vida es como la peregrinación del hijo pródigo que va de retorno a la casa del Padre: al cielo.

16. El segundo efecto es que “arde el corazón”. El kerygma nunca es un anuncio teórico sino de profunda significación para la persona, lo cual hace que se estremezca por dentro y reciba una explicación: “Esto que te ha pasado significa que Jesús está vivo, este nuevo modo de ver las cosas, esta enfermedad curada, este retorno a la comunicación y al encuentro que se ha dado en tu vida, es obra del Espíritu Santo, del Espíritu de Cristo vivo. Tu vida puede ser distinta de ahora en más porque El te ha tocado con su gracia y lo sientes en lo más profundo de tu corazón”.

17. El tercer aspecto es el marco comunitario. Aunque la vivencia del kerygma sea algo muy personal, la dimensión comunitaria está siempre presente. Según el Evangelio, con el Resucitado se encuentran los apóstoles, algunas mujeres, los discípulos de Emaús…Si el encuentro acontece con una persona sola como en el caso de san Pablo, la experiencia lo lleva a comunicar con quién lo pueda entender, es decir a quién ya se ha encontrado con Cristo, le puede explicar el misterio e integrarlo en la comunidad de los creyentes. (cfr Hch 9, 1-19)

18. El cuarto aspecto es el anuncio, la comunicación de lo que ha acontecido. Las buenas noticias recibidas tienen en común una característica: son una alegría que no se puede guardar, y a la hora de la comunicación se suele pensar primero en las personas más queridas. Así la Santísima Virgen recurre a Isabel para contarle con una alegría desbordante que ha concebido al Hijo de Dios por obra del Espíritu Santo y Andrés le dice a Pedro: “hemos encontrado al Mesías” (cfr. Jn 1, 41ss). Como pastores hemos sido testigos muchas veces de esta experiencia: los laicos que hicieron la experiencia de encuentro con Cristo, salen contentos y pensando a quién invitar a participar de la misma experiencia. 

a.2. En el marco de la iniciación cristiana (3)

19. En las primeras comunidades apostólicas, al que se le ha anunciado a Jesucristo Resucitado se lo incorpora progresivamente a la comunidad de los creyentes a través de una catequesis mistagógica y la celebración de los sacramentos de la iniciación cristiana.

20. Los obispos, sacerdotes y laicos que integran la Comisión de Catequesis del Episcopado Argentino, en consonancia con el Documento de Aparecida, están trabajando arduamente en la renovación de la catequesis de la iniciación cristiana, la cual incluye la celebración conciente y activa de los sacramentos del Bautismo, la Eucaristía y la Confirmación. De hecho han redactado un documento y están preparando un Congreso Catequístico Nacional para profundizar sobre este tema tan importante.

21. Una convicción que transmiten es que sin encuentro con Cristo no hay catequesis, por eso hablan de una catequesis kerygmática y mistagógica, es decir de una introducción progresiva a la gracia del encuentro con el misterio de Jesucristo Vivo. La constatación es que si los fieles no se han encontrado personalmente con Jesucristo, deben ser un poco “arrastrados” a la parroquia. En efecto, etimológicamente “catequesis” significa “hacer resonar”, profundizar un encuentro a través de la enseñanza doctrinal y la celebración de los sacramentos. Si el encuentro no se da, la resonancia no tiene sentido, es un poco teórica porque no hace referencia a una experiencia vivida. 

a.3. Con la inclusión de la familia

22. Otra convicción de la citada Comisión de Catequesis, es la importancia de una renovación de la Catequesis familiar o con la familia. Esta convicción ha sido plasmada en un documento. (4) En efecto, la lógica de la importancia de una catequesis que incluya al padre y a la madre del niño que está transitando la iniciación cristiana es muy natural: los padres, que son los primeros y más importantes educadores de sus hijos, también lo son en la educación de la fe.

23. Hay un vínculo natural y muy fuerte entre padres e hijos. De hecho, los hijos somos un poco la prolongación de lo que nuestros padres fueron e hicieron, por eso si los padres transmiten la fe con palabras y gestos, gracia mediante, el estilo de Jesús quedará impreso en los hijos de una manera particularmente intensa. Al contrario, si papá y mamá no se comprometen en el acompañamiento de la educación cristiana de sus hijos, los mandan a la parroquia pero ellos no practican, hay una alta posibilidad de que la catequesis del niño quede reducida a un barniz superficial.

24. Por eso la Iglesia cuando asume la catequesis familiar realiza fundamentalmente una catequesis de adultos, cuyos destinatarios principales son los padres de los niños que transitan la iniciación cristiana, para que ellos, catequizados, enseñen a sus hijos. La catequista auxiliar refuerza esa enseñanza en un encuentro posterior con los niños.

25. Es cierto que a los padres no siempre le es fácil asumir esta responsabilidad cuando estaban acostumbrados a delegar ese servicio a las parroquias, sin embargo, viendo la creatividad y perseverancia de algunos Párrocos que están proponiendo esta catequesis, exhorto a las familias cristianas a que respondan a esta llamada irrenunciable de ser los primeros y fundamentales educadores de la fe de sus hijos. En el bautismo Jesús nació en el corazón sus hijos, ustedes por la educación cristiana tienen que hacer como José y María, hacerlo crecer en sabiduría y en gracia en la persona de sus hijos (cfr. Lc 2, 51-52) 

a.4. En los establecimientos educativos

26. Con los tiempos que corren, marcados por un neopaganismo, con la propuesta de la ideología del género, que inspirada en el marxismo ateo y aplicada al amor de pareja, pretende ser la impulsora de una educación para el amor que daña gravemente la identidad de los adolescentes y la constitución de la familia, no podemos estar ausentes de los centros educativos. Debemos ser activos y creativos para ofrecer desde la antropología cristiana una enseñanza integral del amor humano.

27. En este sentido hay que destacar la actividad eficiente de la Junta Diocesana de Educación Católica que en conexión con el Consejo Superior de Educación Católica y el Consejo Provincial de Educación Católica, está formándose, programando y ofreciendo a los docentes un servicio educativo a la altura de las circunstancias.

28. Es decisiva la presencia de los Párrocos en nuestras comunidades, ya que no sólo la Escuela Católica sino los docentes que trabajan en escuelas de gestión estatal están abiertos a su acción pastoral, deseosos de recibir orientaciones cristianas y formación doctrinal. Los pedidos de atención pastoral muestran también que los sacerdotes han sabido estar cerca y han sido solícitos para estar presentes en los lugares donde se educan humanamente nuestros niños y adolescentes. Tenemos que seguir en esta senda, aprovechando la profunda religiosidad del pueblo correntino.

29. Las Orientaciones diocesanas pueden inspirar un servicio pastoral programado, dirigido a los docentes, a los padres y a los alumnos de nuestras escuelas, sea para afianzar la identidad católica de los establecimientos educativos parroquiales, sea para brindar elementos doctrinales a las escuelas de gestión estatal.  

a.5. En un itinerario catequístico permanente

30. Así como la Escuela tiene un itinerario pedagógico para la educación humana, de la misma manera el itinerario catequístico permanente intenta ser una “escuela” de formación en la fe.

31. Por eso, podríamos decir que el camino de formación en la fe debe ser un itinerario ininterrumpido que comienza con la catequesis prebautismal y culmina su primera etapa en la adolescencia, con la recepción del sacramento de la Confirmación. Hasta allí, junto a la catequesis presacramental, hay distintos servicios que enriquecen el itinerario formativo, como por ejemplo, el servicio de infancia y adolescencia misionera.

32. Este itinerario debería desembocar, ya de una manera más libre, en una segunda etapa vivida fundamentalmente en los grupos prejuveniles y juveniles, donde al joven, mediante la convivencia de Sensibilización Vocacional y con un acompañamiento espiritual adecuado, se le plantea su lugar en la Iglesia, para que comience a discernir a qué lo llama Dios: al matrimonio, la vida consagrada o el sacerdocio.

33. A partir de allí, desde una pastoral vocacional específica, podríamos desarrollar en la Diócesis, un triple servicio: Encuentros de discernimiento vocacional para los varones que se plantean la vida sacerdotal –servicio que ya existe–, Encuentros de discernimiento para chicas que se plantean la vida consagrada –Dios mediante lo comenzaremos este año– y Encuentros para novios, como una preparación remota al matrimonio y la familia, para aquellos jóvenes cuya vida de pareja comienza a tener cierta madurez. Finalmente para ellos existen los ya conocidos Encuentros prematrimoniales, como preparación próxima a la celebración del sacramento del matrimonio.

34. De esta manera, por así decirlo, cerramos el círculo de un itinerario permanente de formación en la fe que comenzó con la catequesis prebautismal y culminó con el discernimiento de la vocación específica en la Iglesia.  

b. Una comunión con proyección social

35. Como dijimos, el tercer momento en el proceso evangelizador de las comunidades apostólicas es la integración de los nuevos cristianos en la comunidad de fe. La esencia de esta experiencia está descripta bellamente por el Papa Benedicto en el discurso inaugural de Aparecida: “Todavía nos podemos hacer otra pregunta: ¿Qué nos da la fe en este Dios? La primera respuesta es: nos da una familia, la familia universal de Dios en la Iglesia católica. La fe nos libera del aislamiento del yo, porque nos lleva a la comunión: el encuentro con Dios es, en sí mismo y como tal, encuentro con los hermanos, un acto de convocación, de unificación, de responsabilidad hacia el otro y hacia los demás. En este sentido, la opción preferencial por los pobres está implícita en la fe cristológica en aquel Dios que se ha hecho pobre por nosotros, para enriquecernos con su pobreza (cf 2 Cor. 8,9).” (5)

36. En el mismo sentido, Navega mar adentro nos dice: “La santidad de nuestras comunidades, con sus expresiones de piedad, amable bondad en el trato, disponibilidad generosa y fervor evangélico, es lo que ha de sostener, recrear y potenciar las actividades propias de la pastoral ordinaria. Por otra parte, todo camino integral de santificación implica un compromiso por el bien común social […] integrando mejor en la acción pastoral la opción por los pobres, la promoción humana y la evangelización de la cultura. Nunca hemos de disociar la santificación de los compromisos sociales […]no podemos ser peregrinos al cielo si vivimos como fugitivos de la ciudad terrena” (6) 

b.1. Comunión misionera con los enfermos

37. Por eso la comunión misionera debe alcanzar a los enfermos, a la promoción humana y a la evangelización de la cultura. Gracias a Dios, ya se ven los efectos benéficos de estar organizando en cada parroquia una red de misioneras de manzana que detecten cada enfermo necesitado de asistencia, para que llegue el sacerdote con el auxilio del sacramento de la Unción de los enfermos o con la Reconciliación Sacramental y el Ministro de la Comunión enviado por el párroco le lleve la Eucaristía con asiduidad. De este modo, muchos hermanos enfermos están sintiendo que cuando más lo necesitaban, la familia de la Iglesia ha estado presente.

38. Esta Pastoral de la Salud que se va organizando en cada parroquia como una red solidaria que no deja a ningún enfermo sin atención, es tarea prioritaria porque es la expresión más exquisita del amor de una comunidad, una de las manifestaciones más claras del cuerpo de la Iglesia, donde, cuando un miembro sufre, todos se solidarizan con él. En este sentido, los miembros de una comunidad parroquial somos como los “glóbulos blancos o las plaquetas” que en el torrente sanguíneo recorren todo el cuerpo y se quedan allí donde hay una herida para sanarla y cicatrizarla.  

b.2. Una opción preferencial por los pobres y excluidos (7)

39. “A partir de la comunión dentro de la Iglesia, la caridad se abre por su naturaleza al servicio universal, proyectándose hasta la práctica de un amor activo que incluya a todos los excluidos […] Un lugar privilegiado donde la Iglesia se hace casa y escuela de comunión es ‘Caritas’ […] En la medida que canalizamos nuestra solidaridad afectiva de modo orgánico e institucional, hacemos más cierta la expresión ‘Caritas somos todos’ (8)

40. En efecto, no se trata de un grupo privado de personas que ante la indiferencia de los demás se hace cargo de este servicio. Caritas Diocesana y cada una de las Caritas Parroquiales, en el ejercicio organizado de la promoción y asistencia de las personas más carentes y en cierto modo, excluidas, representan a toda la comunidad.

41. No obstante esto, para los que presidimos las comunidades, el servicio de caridad no es solo prioritario sino indelegable, por eso Caritas Diocesana está presidida por el Obispo y Caritas Parroquial tiene al párroco como presidente. Porque debemos ser los primeros en ejercer y organizar la caridad, los que más sienten las carencias ajenas como propias, los más comprometidos con la promoción de la dignidad humana.

42. Gracias a Dios, observo una caridad solícita en los párrocos y una organización cada vez más eficiente en este servicio tan importante de asistencia y de promoción de la dignidad humana integral, (9) necesaria para una diócesis como la nuestra, que forma parte de las regiones más necesitadas del país.  

b.3.Caridad misionera que llega a las cárceles

43. En nuestra Diócesis tenemos tres Unidades Regionales de la Policía y en cada una de ellas existen Alcaidías, es decir, lugares donde los internos esperan la sentencia por delitos supuestamente cometidos. Es esperanzador el servicio de pequeños grupos que asiduamente visitan a estos internos llevándoles la Palabra de Dios. Es consolador constatar la opción de los Párrocos de celebrar el Sacramento de la Reconciliación y la Eucaristía con asiduidad en estos lugares, sobre todo en fechas trascendentes como Navidad, Pascua, etc.

44. Tenemos que continuar organizando esta insipiente Pastoral Penitenciaria que tenemos en la Diócesis y que de alguna manera nos involucra a todos, porque uno de los servicios que presta esta pastoral es la relación con la familia - mientras el interno está privado de la libertad -, y su reinserción en la vida social una vez que ha cumplido la condena y debe volver a su pueblo, a su familia y a su trabajo. En ese sentido esa situación se puede dar en cualquiera de nuestras parroquias y normalmente supone evangelizar a nuestros fieles para que perdonen y reintegren a la vida civil y eclesial a quién necesita comenzar una nueva vida.  

b.4. Formación de los dirigentes sociales

45. Me ha sorprendido la respuesta a las dos convocatorias que he realizado a los distintos dirigentes políticos y sociales –intendentes, ministros de la provincia que residen en nuestra diócesis, docentes, miembros del poder judicial, etc–, para las jornadas de formación en la Doctrina Social de la Iglesia, animadas por el equipo de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina. En las dos oportunidades concurrieron más del 95% de los invitados personalmente, ya que estas jornadas no eran abiertas.

46. Los Obispos Argentinos hemos hecho un documento muy importante para la hora histórica que transitamos los Argentinos: “Hacia un bicentenario en justicia y solidaridad”, el cual supone un programa de formación para dirigentes, tendientes a fijar políticas de estado, que inspiradas en la Doctrina Social de la Iglesia, sean una opción de los gobernantes durante períodos prolongados, más allá del partido que le toque gobernar.

47. Por eso, Dios mediante, continuaremos este año con estos encuentros formativos organizados por una insipiente comisión diocesana de “Justicia y Paz”, animada por varios laicos y presidida, por el Obispo. El tema que se tratará en el próximo encuentro será: “Hacia una nueva dirigencia”, y será animada, como los encuentros anteriores, por el Equipo de Pastoral Social de la Conferencia Episcopal Argentina.  

c. De una pastoral de espera a una pastoral de propuesta (10) 

c.1. Llegar a los que no llegamos habitualmente: misiones barriales

48. Ha significado un gran consuelo para mí constatar que el año pasado, prácticamente la mitad de las Parroquias de nuestra Diócesis han realizado misiones por los barrios más alejados de la sede parroquial, incluso por los parajes, y que los agentes misioneros eran en su mayoría jóvenes.

49. Si seguimos por esta senda de una pastoral juvenil, vocacional y misionera, la cual es signo de una Iglesia rejuvenecida por el Espíritu Santo, además de neutralizar el avance de las sectas que confunden a muchos católicos e incluso hacen que abandonen su fe, no dudo en augurar que tendremos muchas vocaciones sacerdotales y consagradas en nuestra diócesis. 

c.2. Valorizando y evangelizando la religiosidad popular

50. No dejo de sorprenderme por la profunda religiosidad del pueblo correntino, marcada en primer lugar por el profundo amor a la Santísima Virgen María, en la advocación de “La siempre pura y limpia Madre, Nuestra Señora de Itatí” y por la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo. Ciertamente que la rica tradición jesuítico-guaraní, es la raíz de esta religiosidad tan profunda.

51. Es por eso que una de las propuestas para las jornadas de clero de este año, será estudiar esta rica religiosidad popular para conocerla más y evangelizarla, a la luz de un documento de la Congregación para el culto divino y la disciplina de los sacramentos. (11) 

d. Un gesto de comunión eclesial

52. Con la conciencia de que en la Diócesis “se encuentra y opera verdaderamente la Iglesia de Cristo, que es una, santa, católica y apostólica” (12), y de la comunión que los Obispos tenemos con el Santo Padre, al concluir este trienio, me pareció oportuno hacer un gesto de comunión eclesial y entregarle personalmente al Papa Benedicto XVI, esta carta pastoral, con ocasión de la audiencia que tuvimos el día 20 de Enero, los tres Obispos Argentinos que realizamos la Visita Canónica al Colegio Argentino de Roma. El Papa me dijo que salude en su nombre a todos los sacerdotes, religiosas y fieles de nuestra diócesis.  

e. En el marco del año sacerdotal especial

53. Creo que es una gracia que en este año sacerdotal especial, tengamos la orientación de tantos documentos de la Iglesia que trazan sendas claras y animan el ministerio pastoral de los sacerdotes, como así mismo recibir para toda la diócesis la bendición del Santo Padre.  

CONCLUSIÓN: Santa Teresa de Lisieux, ruega por nosotros 

54. En este año en que subrayamos la dimensión misionera de nuestra Iglesia Diocesana, de la cual forma parte el Convento de las Hermanas Carmelitas, es lógico que confiemos a la oración de nuestras Hermanas y a Santa Teresa de Lisieux, Patrona de las Misiones, el fruto de estas orientaciones. De esta manera, junto con “Aparecida” subrayaremos la prioridad de la gracia que también se implora desde la oración.

55. Santa Teresita del Niño Jesús, buscando su vocación en la Iglesia, quería abarcar todas las vocaciones, hasta que descubrió que el amor es lo que anima a los diversos carismas eclesiales, de ese modo descubrió que en el corazón de su madre la Iglesia sería el amor. Que ella nos alcance la gracia de un amor fuerte, generoso y creativo, que nos mueva a llegar a todos. 

Mons. Hugo Norberto Santiago, obispo de Santo Tomé
Santo Tomé, 1 de abril, Jueves Santo de 2010. 

PARA PROFUNDIZAR LA CARTA PASTORAL 

I. Para estudiar personalmente y/o en grupos

1. Un itinerario formativo gradual (NMA 78-79; DA 240-257

    - Desde el Kerygma: (DA 279)
    - En el marco de la iniciación cristina (DA 286-294)
    - En un itinerario catequístico permanente (295-300) 

2. Una comunión con proyección social (NMA 73)

    - La fe nos da una familia (Benedicto XVI D.I. Aparecida n° 3)
    - Con una opción preferencial por los pobres y excluidos (DA 391-398)
    - Enfermos (DA 417-421)
    - Adictos (DA 422-426)
    - Detenidos en las cárceles (DA 427-430)
    - Buscando una promoción de la dignidad humana integral (DA 399-405) 

3. Una firme decisión misionera que debe impregnar las estructuras eclesiales

    - Conversión pastoral (DA 365-372)
    - La piedad popular como espacio de encuentro con Jesucristo (DA 258-265) 

II. Para la oración personal

1. ¿Recuerdas un momento saliente de encuentro personal con Jesucristo, a partir del cual tu vida comenzó a ser distinta? ¿Qué características tuvo, qué ocurrió en vos?
2. ¿Qué compromiso cristiano tomaste a partir de allí? (Familia, ambiente de trabajo, parroquia) 

Notas:

(1)   Cfr. CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA, Navega mar adentro. Nn 75-77
(2)   Cfr id Navega mar adentro. 78-79 y Documento de Aparecida 240-257
(3)   Cfr EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida. 286-294
(4)   CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA, Pensando la catequesis familiar - Para replantear y renovar la catequesis familiar - Ed. Oficina del Libro. Buenos Aires. 2009
(5)   BENEDICTO XVI, Discurso inaugural en Aparecida n° 3
(6)   CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA, Navega mar adentro. San Miguel. 2003 n° 73
(7)   Cfr. EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida 391-398
(8)   CONFERENCIA EPISCOPAL ARGENTINA, Navega mar adentro. San Miguel. 2003. n° 88
(9)   Cfr. Id. Documento de Aparecida 399-405
(10)  EPISCOPADO LATINOAMERICANO Y DEL CARIBE, Documento de Aparecida, n° 365-372
(11)  CONGREGACIÓN PARA EL CULTO DIVINO Y LA DISCIPLINA DE LOS SACRAMENTOS, Directorio sobre piedad popular y liturgia - principios y orientaciones -.Ed. Vaticana. 2002.
(12)  CONCILIO VATICANO II, Christus Dominus, sobre el oficio pastoral de los obispos. N° 11 

Citas bíblicas

Encuentro con Jesús

- Jn 21, 16
- Mc 3, 13 ss
- Lc 24, 13-35 

Repercusión comunitaria

- Hch 2, 42-47; 4, 32-35 

Repercusión misionera

- Lc 1, 39-56
- Lc 4, 18ss
- Jn 1, 41ss
- Lc 2, 51-52 

Siglas

D.A. Documento de Aparecida
N.M.A. Navegar Mar Adentro


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