Viernes, 28 de mayo de 2010

Carta de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el quinto domingo de Pascua (2 de mayo de 2010). (AICA)

"ARGENTINA: ¿DIÁLOGO O ESCRACHES?” 

En el Evangelio de este domingo (Jn. 13,31-33ª., 34-35), el Señor nos presenta un mandamiento nuevo: “Ámense los unos a los otros, así como yo los he amado, ámense también ustedes… en esto reconocerán que ustedes son mis discípulos” (Jn. 13,34-35). Este pedido de Jesús sabemos que es exigente y que es un componente esencial para vivir la condición de cristianos, a tal punto que por la práctica de este mandamiento seremos reconocidos como discípulos de Jesús. Si fuésemos sinceros, ante este pedido tan claro que nos hace el Señor tendríamos que avergonzarnos, porque en nuestra sociedad, comunidades y familias, a veces prevalece la práctica del “ojo por ojo y diente por diente”. Lo peor es que en muchos que se denominan rápidamente como cristianos, ni siquiera existe este cuestionamiento. Al contrario lo normal como tipo social es el circuito del daño, totalmente distanciado del perdón y la reconciliación. No por casualidad al Papa Juan Pablo II, en el inicio de este nuevo siglo y milenio nos señala que es fundamental acentuar una eclesiología y espiritualidad de comunión: “Antes de programar iniciativas concretas, hace falta promover una espiritualidad de comunión” (N.M.I. 43).

Hace pocos días en las jornadas de formación permanente del clero junto a la mayoría de los sacerdotes y diáconos de nuestra Diócesis compartimos y experimentamos un momento fuerte de comunión con Dios y entre nosotros. En el mismo nos planteamos el camino sinodal que venimos asumiendo en la Diócesis. La necesidad de acentuar nuestra comunión como clero en la riqueza de la diversidad, pero asumiendo desde la conversión aquello que el Evangelio de este domingo nos enseña: “Ámense los unos a los otros, así como los he amado, ámense también ustedes… en esto reconocerán que ustedes son mis discípulos” (Jn. 13,34-35). Juntos como clero nos unimos a todo el pueblo de Dios preparando la Asamblea Diocesana del próximo 21 de junio para enriquecer y actualizar el mandato del Sínodo en las “Orientaciones pastorales”, en los temas “juventud, familia y laicos” que nos implicará especialmente en el período 2010-2012. Todas las instancias de evangelización y de pastoral orgánica, y organicidad de nuestras comunidades solo los podemos entender si creemos en el Evangelio de nuestro Señor Jesucristo, y tenemos el deseo y la decisión de ponerlas en práctica. Al respecto el Papa Juan Pablo II en la misma carta que inicia nuestro milenio nos dice: “Hacer de la Iglesia la casa y escuela de comunión: este es el gran desafío que tenemos ante nosotros en el milenio que comienza, si queremos ser fieles al designio de Dios y responder también a las profundas esperanzas del mundo” (N.M.I. 42).

Si esto de la “espiritualidad de comunión” es fundamental para la vida y organicidad de la Iglesia, también es un aporte y servicio que los cristianos debemos al mundo.

No es fácil servir a la comunión, al diálogo o la concordia en nuestra Patria, pero es el mayor aporte que podremos hacer en este tiempo en que iniciamos el bicentenario 2010-2016. Lamentablemente en la Argentina de hoy se van acentuando ambientes ríspidos, tensos, y a veces hasta violentos donde prevalece la patota que hace justicia con mano propia con escraches, sobre la justicia ordinaria y las instituciones republicanas. ¿Será que en algún momento podremos ver un espacio donde los diversos sectores, partidos políticos, organizaciones sociales y económicas puedan plantear políticas de estado constituidas desde el bien común, que sean aplicadas más allá de la lucha del poder para mantenerlo o para conquistarlo? Este es un profundo deseo y pedido que queremos hacer a Dios los argentinos por nuestra Patria, para que nuestras celebraciones no sean vaciadas por nuestra mediocridad en estos años del bicentenario.

Los cristianos este domingo somos llamados a plantearnos la conversión a la comunión, fruto del amor que nos propone el Señor. También a buscar la santidad pasando de habitantes a ciudadanos en nuestra Patria. Aportando magnanimidad y compromiso social y generando un horizonte con esperanza.

¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo! 

Mons. Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas


Publicado por verdenaranja @ 23:00  | Hablan los obispos
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