Martes, 01 de junio de 2010

Lectio divina para la solemnidad de la Santísima Trinidad - C, ofrecida por la Delegación Diocesana de Liturgia de la diócesis de Tenerife.

 

LECTURA:          “Juan 16, 12‑15”

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir. Él me glorificará, porque recibirá de mi lo que os irá comunicando. 

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.» 

MEDITACIÓN:           “La verdad plena”

            Todo lo del Padre es tuyo, y así no hay diferencia entre vosotros. Y el Espíritu toma de la vuestro para darlo. Es tu nueva presencia, la nueva presencia divina que se nos hace compañera continua de camino. Físicamente no te podemos ver, ni te podemos oír, pero sigues estando a nuestro lado, inserto en nosotros desde la realidad de tu Espíritu que nos inunda, nos fecunda, nos penetra, y desde lo más íntimo nos llega, nos habla, nos ofrece tu palabra, nos empuja, nos conduce, nos ofrece tu fuerza, y nos permite experimentar tu presencia y tu cercanía.

            Porque ese misterio trinitario con el que te nombramos nos habla sobre todo de un Dios amor. Eres Trino sencillamente porque eres amor. Y así me dices que yo tampoco soy yo mismo, cerrado en mi círculo. Cuando me encierro en mi propia realidad, en mi “mundo”, en mis pensamientos mezquinos, prácticamente dejo de ser humano. Sin embargo, cuando me abro al amor, a ese amor auténtico que empieza en mí mismo, mi interior se enriquece, se dinamiza, y me permite descubrir esa gran riqueza interior que me desborda, y que me hace conocerme en comunión conmigo mismo, con toda esa riqueza de la que soy portador, llamada a acogerla y convertirla en don para mí y para el mundo del que formo parte.

            Sí, gracias, Señor, por manifestarte Uno y Trino, porque ese misterio de tu verdad plena que me desborda, me abre al mío, y me recuerda que estoy hecho a tu imagen y semejanza. Con una capacidad infinita de amar.

ORACIÓN:            “Valorar a los otros”

            Gracias, Señor, gracias por tu misterio de amor. No lo comprenderé nunca del todo, pero lo intuyo, como intuyo la riqueza que existe en mi propio misterio y en el de todo ser humano. Que eso me ayude a valorar a los otros, a amarles más por lo que son que por lo que hacen, porque todos somos víctimas de nosotros mismos, de nuestras cortedades y cerrazones, y a ayudarles a que descubran su propio tesoro.

            Señor, que aunque todo me sobrepase, aunque pueda experimentar el vacío al que me llevan muchos momentos de mi existencia, aunque me interpelen muchas dudas que no se responder, que no pierda nunca la confianza y la seguridad, de que tú, en tu misterio insondable de amor, siempre caminas a mi lado.

CONTEMPLACIÓN:            “Misterio de amor”

Misterio de amor
que irrumpes
en la pequeñez
de mi existencia
y me descubres
el tesoro de tu corazón
y del mío.

Dios que sobrepasas
nuestros esquemas,
limitados y estrechos,
que nos gusta absolutizar
para no abrirnos
al vértigo del amor.

Uno y Trino
en tu ser y en tu darte.

Padre, Hijo y Espíritu Santo
misterio de amor
que es el mío


Publicado por verdenaranja @ 16:27  | Liturgia
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