Mi?rcoles, 02 de junio de 2010

Homilía de monseñor Juan Rubén Martínez, obispo de Posadas para el domingo de la Ascensión del Señor (16 de mayo de 2010). (AICA)


JORNADA MUNDIAL DE LAS COMUNICACIONES SOCIALES - “LA PALABRA Y EL MUNDO DIGITAL”     

          En este domingo de la Ascensión del Señor, la Iglesia celebra la “Jornada Mundial de las comunicaciones sociales”. En el texto de este domingo (Lc. 24,46-53), el Señor les dice a los Apóstoles: “Entonces les abrió la inteligencia para que pudieran comprender las Escrituras, y añadió: Así estaba escrito: El Mesías debía sufrir y resucitar de entre los muertos al tercer día, y comenzando por Jerusalén, en su nombre debía predicarse a todas las naciones la conversión para el perdón de los pecados…” (Lc. 24,46-47). En realidad este mandato se sitúa en el centro de la tarea de todo bautizado que es evangelizar y que siempre implicará, por lo tanto “comunicar” el Evangelio”. Por tal motivo en esta Jornada la Iglesia quiere celebrar con todos los comunicadores sociales, periodistas, locutores…, trabajadores en general ligados a esta tarea, orando, reflexionando y pidiendo por ellos para que puedan ser fieles a su misión y vocación. 

          Cada año el Papa Benedicto XVI envía un mensaje para esta jornada. Este año en el contexto del año sacerdotal que estamos celebrando el tema elegido es “El sacerdote y la pastoral en el mundo digital: los nuevos medios al servicio de la Palabra”. El Papa hace una referencia específica a los sacerdotes, y el uso de los nuevos medios, pero en realidad su reflexión es extensiva a todos los agentes de pastoral y laicos, así como las comunidades eclesiales. 

          De hecho Evangelizar es comunicar, y la Iglesia debe usar todos los medios existentes para anunciar la Palabra. El Papa nos dice en su carta: “Las vías de comunicación abiertas por las conquistas tecnológicas se han convertido en un instrumento indispensable para responder adecuadamente a estas preguntas, que surgen en un contexto de grandes cambios culturales, que se notan especialmente en el mundo juvenil. En verdad el mundo digital, ofreciendo medios que permiten una capacidad de expresión casi ilimitada, abre importantes perspectivas y actualiza la exhortación paulina: «¡Ay de mí si no anuncio el Evangelio!» (1 Co 9,16). Así pues, con la difusión de esos medios, la responsabilidad del anuncio no solamente aumenta, sino que se hace más acuciante y reclama un compromiso más intenso y eficaz. A este respecto, el sacerdote se encuentra como al inicio de una «nueva historia», porque en la medida en que estas nuevas tecnologías susciten relaciones cada vez más intensas, y cuanto más se amplíen las fronteras del mundo digital, tanto más se verá llamado a ocuparse pastoralmente de este campo, multiplicando su esfuerzo para poner dichos medios al servicio de la Palabra”. 

          La tecnología de las comunicaciones es sin duda un don de las maravillosas posibilidades de la creación, de la inteligencia y voluntad humana, pero especialmente el impresionante desarrollo de dichas comunicaciones deben ser orientados para que estén al servicio de la dignidad humana, poniendo a la persona como sujeto y no como mero objeto de consumo. Los cristianos, así como los sacerdotes se deben sentir comprometidos a participar en el mundo digital en constante fidelidad al Mensaje del Evangelio. Es cierto que una formación humana y espiritual bien encaminada ayudará a proporcionar correctamente el uso del mundo digital y de las comunicaciones, evitando incluso adicciones que terminan dañando tanto a las personas como a la misma comunicación real. 

          El Papa señala en referencia a los sacerdotes y consagrados que trabajan en los medios que tienen la tarea de allanar el camino a nuevos encuentros, asegurando siempre calidad del contacto humano y la atención a las personas y a sus auténticas necesidades espirituales. Le corresponde ofrecer a quienes viven este nuestro tiempo “digital” los signos necesarios para reconocer al Señor, darles la oportunidad de educarse para la espera y la esperanza, y de acercarse a la Palabra de Dios que salva y favorece el desarrollo humano integral. La Palabra podrá así navegar “mar adentro” hacia las numerosas encrucijadas que crea la tupida red de autopistas del ciber espacio, y afirmar el derecho de ciudadanía de Dios en cada época, para que Él pueda avanzar a través de las nuevas formas de comunicación por las calles de las ciudades y detenerse ante los umbrales de las casas y de los corazones y decir de nuevo: “Estoy a las puertas llamando. Si alguien oye y me abre, entraré y cenaremos juntos” (Ap. 3,20). 

          Al asumir esta reflexión del Papa sobre el mundo digital al servicio de la Palabra, nos encontramos con un gran desafío, que implica poner a la persona en el centro del mundo de las comunicaciones, para generar una cultura más humana y con valores. 

          ¡Un saludo cercano y hasta el próximo domingo! 

Mons. Juan Rubén Martínez,obispo de Posadas 


Publicado por verdenaranja @ 23:10  | Homil?as
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