S?bado, 05 de junio de 2010

 Lectio divina para la solemnidad del Corpus Christi - c, ofrecida por la Delegación de Liturgia de la Diócesis de Tenerife.

LECTURA:           “Lucas 9,  11b‑17”

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar al gentío del reino de Dios y curó a los que lo necesitaban. 

Caía la tarde, y los Doce se le acercaron a decirle: «Despide a la gente; que vayan a las aldeas y cortijos de alrededor a buscar alojamiento y comida, porque aquí estamos en descampado.» 

Él les contestó: «Dadles vosotros de comer.» Ellos replicaron: «No tenemos más que cinco panes y dos peces; a no ser que vayamos a comprar de comer para todo este gentío.»  Porque eran unos cinco mil hombres. 

Jesús dijo a sus discípulos: «Decidles que se echen en grupos de unos cincuenta.» 

Lo hicieron así, y todos se echaron. 

Él, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición sobre ellos, los partió y se los dio a los discípulos para que se los sirvieran a la gente. Comieron todos y se saciaron, y cogieron las sobras: doce cestos. 

MEDITACIÓN:           “Comieron todos y se saciaron”

            Celebramos tu gran misterio de amor: que te has querido hacer pan en nuestra eucaristía. Pan en el que depositas toda la fuerza de tu presencia, de tu vida, de tu palabra, de tu ser. Pan para fortalecer nuestros pasos, para reorientar nuestro camino, para vislumbrar las cosas, las personas, la historia, a nosotros mismos, con ojos y mirada nueva. Para sanar las heridas de nuestras torpezas y nuestras desesperanzas y sueños rotos.

            Pan que nos permite ahondar en lo más bello y profundo que late en nuestra realidad más auténtica. Pan compartido que nos permite mirarnos unos a otros, en ese compartir, para extender nuestras manos y nuestro corazón al mundo que abarcamos y poder ofrecerle lo más valioso de nuestra existencia, porque todos, por distintos que seamos formamos parte de una misma familia, la familia de los hijos de Dios. Y el sentarnos a esta mesa común nos lo recuerda y lo hace verdad.

            Y lo más hermoso es, que en este abrirnos para recibirte y compartir, llegamos a experimentar que sacias, sacias nuestras hambres más profundas, y siempre sobra. Porque comerte a ti, dejarte entrar en nosotros y dejarnos entrar en ti, desde nuestra verdad más auténtica, nos permite abrirnos incansablemente al amor, al bien, a la verdad, a la paz. Nos lleva a vivir en esa búsqueda constante, y jamás terminada, de nosotros mismos, de los otros y de ti. A colaborar en el empeño, gozoso y doloroso, de construir un mundo que podamos definir auténticamente como humano. Y tú te haces pan, día tras día, para potenciar nuestro amor desde las entrañas más profundas de nuestro ser, para hacerte nuestro compañero de camino, haciendo de mis pasos, tus pasos, de mis alegrías y tristezas, las tuyas, de mi amor, el tuyo. De tu cuerpo y de tu sangre, los míos, mi propia vida.

ORACIÓN:             “Nos necesitamos”

            Gracias, Señor. Nadie podía imaginar que algo así pudiese suceder nunca. Nadie podía imaginar que tú, Dios, quieras entrar en nuestro corazón para alentarlo, sanarlo, y potenciarlo, desde dentro, y hacerte amor de nuestro amor, sueño de nuestros sueños.

            Gracias; Señor, por el pan de la eucaristía que nos regalas, o mejor, en el que te nos regalas, y nos abres la mirada y el corazón, para vislumbrarnos en nuestro maravilloso, y también confuso, mundo, hermanos que nos necesitamos. Que tu eucaristía recibida repetidamente vaya transformando mi       

CONTEMPLACIÓN:         “Te haces pan”

Te haces pan
en mi camino
para fortalecer
mis pies cansados,
para levantar
mi ánimo caído,
y mantener viva
le esperanza de mis sueños.

Es tu amor que viene
en ayuda del mío,
para que no se diluya
en el transcurrir del tiempo,
apagado  por los mil
avatares de la vida,
y que sin saber por qué
se muere de hambre.

Y así te haces pan,
y te haces vino.

Y así entras en mí
y me haces tuyo.

Me descubres
tu presencia viva
y me ofreces tu fuerza
para hacerla mía.


Publicado por verdenaranja @ 23:31  | Liturgia
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