Domingo, 13 de junio de 2010

ZENIT nos ofrece los textos de los dos discursos que el Papa Benedicto XVI pronunci? el s?bado, 22?de Mayo de 2010, ?por la ma?ana, al recibir separadamente a dos delegaciones procedentes de Bulgaria y de la ex-Rep?blica Yugoslava de Macedonia, presentes en Roma con motivo del la fiesta de San Cirilo y San Metodio.

[A la delegaci?n de la Rep?blica de Bulgaria]

Se?or Primer Ministro,
Honorables Miembros del Gobierno y distinguidas Autoridades,
Venerados hermanos de la Iglesia ortodoxa y de la Iglesia cat?lica,

Estoy contento de poder dar una cordial bienvenida a cada uno de vosotros, honorables Miembros de la Delegaci?n Oficial, venidos a Roma en la feliz celebraci?n de la memoria lit?rgica de los santos Cirilo y Metodio. Vuestra presencia, que atestigua las ra?ces cristianas del pueblo b?lgaro, ofrece la ocasi?n propicia para confirmar mi estima hacia esta querida Naci?n y nos permite reforzar nuestra amistad, valorada por la decisi?n por los dos santos Hermanos de Tesal?nica.

A trav?s de una incansable obra de evangelizaci?n, llevada a cabo con verdadero ardor apost?lico, los santos Cirilo y Metodio arraigaron providencialmente el cristianismo en el ?nimo del pueblo b?lgaro, de modo que ?ste est? anclado en esos valores evang?licos, que siempre refuerzan la identidad y enriquecen la cultura de una naci?n. El Evangelio, de hecho, no debilita cuanto hay de aut?ntico en las diversas tradiciones culturales; al contrario, precisamente porque la fe en Jes?s nos muestra el esplendor de la Verdad, ?sta da al hombre la capacidad de reconocer el verdadero bien y le ayuda a realizarlo en la propia vida y en el contexto social. Por ello, con raz?n se puede sostener que los santos Cirilo y Metodio han contribuido significativamente a modelar la humanidad y la fisionom?a espiritual del pueblo b?lgaro, insert?ndolo en la com?n tradici?n cultural cristiana.

En el camino de integraci?n plena con las dem?s naciones europeas, Bulgaria est? por tanto llamada a promover y dar testimonio de esas ra?ces cristianas que descienden de las ense?anzas de los santos Cirilo y Metodio, hoy a?n m?s actuales y necesarias que nunca; est? llamada, por tanto, a mantenerse fiel y a custodiar el precioso patrimonio que une entre s? a cuantos, tanto ortodoxos como cat?licos, profesan la misma fe de los Ap?stoles y est?n unidos por el bautismo com?n. Como cristianos, tenemos el deber de conservar y reforzar el v?nculo intr?nseco que existe entre el Evangelio y nuestras respectivas identidades culturales; como disc?pulos del Se?or, en el respeto rec?proco d las diversas tradiciones eclesiales, estamos llamados al testimonio com?n de nuestra fe en Jes?s, en el nombre del cual obtenemos la salvaci?n.

Auguro de coraz?n que este encuentro pueda ser para todos vosotros, aqu? presentes, y para las realidades eclesiales y civiles que represent?is, motivo de relaciones fraternas y solidarias cada vez m?s intensas. Con estos sentimientos, animo al pueblo b?lgaro a perseverar en el prop?sito de edificar una sociedad fundada en la justicia y en la paz; para ello aseguro mi oraci?n y mi cercan?a espiritual. Le renuevo, se?or Primer Ministro, y a cada uno de vosotros, mi bendiciente saludo, con el que quiero llegar a todos los ciudadanos de vuestro amado pa?s.

[A la delegaci?n de la ex-Rep?blica Yugoslava de Macedonia]

Se?or Presidente del Parlamento,
Honorables Miembros del Gobierno y distinguidas Autoridades,
Venerados Hermanos de la Iglesia ortodoxa y de la Iglesia cat?lica,

Estoy contento de acogeros y de expresar al Se?or, dador de todas las gracias, la alegr?a y el reconocimiento por este momento que os ve unidos al invocarle por intercesi?n de los santos Cirilo y Metodio, patronos celestiales de vuestro pueblo y de toda Europa, en la peregrinaci?n anual que realiz?is a Roma para venerar las reliquias de san Cirilo.

Mi amado predecesor, el venerable Juan Pablo II, en la enc?clica Slavorum Apostoli, quiso recordar a todos que, gracias a la ense?anza y a los frutos del Concilio Vaticano II, nosotros podemos hoy mirar de modo nuevo la obra de los dos santos Hermanos de Tesal?nica, ?de los cuales nos separan ya once siglos, y leer, asimismo, en su vida y actividad apost?lica los contenidos que la sabia Providencia divina inscribi? en ellos, para que se revelasen en una nueva plenitud en nuestra ?poca y trajesen nuevos frutos" (n. 3). Verdaderamente abundantes fueron, en su tiempo, los frutos de la evangelizaci?n de Cirilo y Metodio. ?stos conocieron sufrimientos, privaciones y hostilidades, pero soportaron todo con fe inquebrantable y esperanza invencible en Dios. Con esta fuerza se consumieron por los pueblos a ellos confiados, custodiando los textos de la Escritura, indispensables en la celebraci?n de la sagrada Liturgia, traducidos por ellos a la lengua paleoeslava, escritos en un nuevo alfabeto y sucesivamente aprobados por la autoridad de la Iglesia. En las pruebas y en las alegr?as, ?stos se sintieron siempre acompa?ados por Dios y experimentaron cotidianamente su amor y el de los hermanos. Tambi?n nosotros comprendemos cada vez m?s que cuando nos sentimos amados por el Se?or y sabemos corresponder a este amor, somos envueltos y guiados por su gracia en cada actividad y acci?n nuestra. Seg?n la efusi?n de los m?ltiples dones del Esp?ritu Santo, cuanto m?s sabemos amar y nos donamos a los dem?s, tanto m?s el Esp?ritu puede venir en ayuda de nuestra debilidad, indic?ndonos nuevas v?as para nuestra actuaci?n.

Seg?n la tradici?n, Metodio permaneci? hasta el final fiel a las palabras que su hermano Cirilo le hab?a dicho antes de morir: ?Hermano, compart?amos la misma suerte, empujando el arado en el mismo surco; yo ahora caigo en el campo al concluir mi jornada. Tu... no abandones tu acci?n de ense?anza?" (ibid., n. 6). Queridos hermanos y hermanos, pongamos la mano en el arado y sigamos trabajando sobre el mismo surco que Dios en su providencia indic? a los santos Cirilo y Metodio. Que el Se?or bendiga vuestro trabajo al servicio del bien com?n y de toda vuestra naci?n, e infunda con abundancia sobre ella los dones de su Esp?ritu de unidad y de paz.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:49  | Habla el Papa
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