Domingo, 13 de junio de 2010

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? el s?bado, 22 de Mayo de 2010,?en la Sala Clementina del Palacio Apost?lico, a los participantes en el Congreso de la Fundaci?n Centesimus Annus-Pro Pontifice.

Se?or cardenal,
venerados Hermanos en el Episcopado y Sacerdocio,
ilustres y queridos amigos,

estoy contento de saludaros con ocasi?n del Congreso de estudio promovido por la Fundaci?n Centesimus Annus ? Pro Pontifice. Saludo al cardenal Attilio Nicora, a monse?or Claudio Maria Celli y a los dem?s prelados y sacerdotes presentes. Un particular pensamiento al presidente, doctor Domingo Sugranyes Bickel, a quien agradezco por las corteses palabras y a vosotros, queridos Consejeros y Socios de la Fundaci?n, que hab?is querido visitarme con vuestros familiares.

He apreciado que vuestro encuentro ponga en el centro de la reflexi?n la relaci?n entre ?desarrollo, progreso, bien com?n?. En efecto, hoy m?s que nunca, la familia humana puede crecer como sociedad libre de pueblos libres cuando la globalizaci?n es guiada por la solidaridad y por el bien com?n, como tambi?n por la respectiva justicia social, que encuentran en el mensaje de Cristo y de la Iglesia una fuente preciosa. La crisis y las dificultades que en el presente sufren las relaciones internacionales, los Estados, la sociedad y la econom?a, de hecho, son en gran medida debidas a la falta de confianza y de una adecuada inspiraci?n solidaria, creativa y din?mica, orientada al bien com?n, que lleve a relaciones autenticamente humanas de amistad, de solidaridad y de reciprocidad tambi?n ?dentro? de la actividad econ?mica. El bien com?n y la finalidad que da sentido al progreso y al desarrollo, los cuales de otra forma se limitar?an solo a la producci?n de bienes materiales; ?stos son necesarios, pero sin la orientaci?n al bien com?n terminan por prevalecer el consumismo, el despilfarro, la pobreza y los desequilibrios; factores negativos para el progreso y el desarrollo.

Como se?alaba en la enc?clica Caritas in veritate, uno de los mayores riesgos en el mundo actual es el de que ?a la interdependencia de hecho entre los hombres y los pueblos no corresponda la interacci?n ?tica de las conciencias y de las inteligencias, de la cual pueda surgir como resultado un desarrollo verdaderamente humano" (n. 9). Semejante interacci?n, por ejemplo, parece ser demasiado d?bil en esos gobernantes que, frente a renovados episodios de especulaciones irresponsables hacia los pa?ses m?s d?biles, no reaccionan con adecuadas decisiones de gobierno financiero. La pol?tica debe tener la primac?a sobre las finanzas, y la ?tica debe orientar cada actividad.

Sin el punto de referencia representado por el bien com?n universal no se puede decir que exista un verdadero ethos mundial y la correspondiente voluntad de vivirlo, con instituciones adecuadas. Es entonces decisivo que se identifiquen esos bienes a los que todos los pueblos deben acceder de cara a su realizaci?n humano. Y esto no de cualquier manera, sino de una manera ordenada y arm?nica. De hecho, el bien com?n est? compuesto por muchos bienes: de bienes materiales, cognitivos, institucionales y por bienes morales y espirituales, estos ?ltimos superiores a los que los primeros deben subordinarse. El compromiso por el bien com?n de la familia de los pueblos, como para toda sociedad, comporta, por tanto, poner atenci?n y valerse de un conjunto de instituciones que estructuran jur?dica, civil, pol?tica y culturalmente la vida social mundial, de modo que tome forma de p?lis, de ciudad del hombre (cfr ibid., 7). Por tanto, se debe asegurar que el orden econ?mico-productivo sea socialmente responsable y a medida de hombre, con una acci?n conjunta y unitaria sobre muchos planos, tambi?n el internacional (cfr ibid., 57.67). Al mismo tiempo, se deber? apoyar la consolidaci?n de sistemas constitucionales, jur?dicos y administrativos en los pa?ses que no gozan a?n de ellos de forma plena. Junto a las ayudas econ?micas, deben estar, por tanto, las dirigidas a reforzar las garant?as propias del Estado de derecho, un sistema de orden p?blico justo y eficaz, en el pleno respeto de los derechos humanos, como tambi?n instituciones verdaderamente democr?ticas y participativas (cfr ibid., 41).

Pero lo que es, sin embargo, fundamental y prioritario, de cara al desarrollo de la entera familia de los pueblos, es el trabajar para reconocer la verdadera escala de bienes-valores. S?lo gracias a una correcta jerarqu?a de los bienes humanos es posible comprender qu? tipo de desarrollo debe ser promovido. El desarrollo integral de los pueblos, objetivo central del bien com?n universal, no se produce s?lo con la difusi?n de la empresa (cfr ibidem), de los bienes materiales y cognitivos como la casa y la instrucci?n, de las elecciones disponibles. Este es dado especialmente por el aumento de esas buenas decisiones que son posibles cuando exista la noci?n de un bien humano integral, cuando haya un telos, un fin, a cuya luz es pensado y querido el desarrollo. La noci?n de desarrollo humano integral presupone coordinadas precisas, como la subsidiariedad y la solidaridad, as? como la interdependencia entre Estado, sociedad y mercado. En una sociedad mundial, compuesta por muchos pueblos y por religiones distintas, el bien com?n y el desarrollo integral deben conseguirse con la contribuci?n de todos. En esto, las religiones son decisivas, especialmente cuando ense?an la fraternidad y la paz, porque educan a dar espacio a Dios y a estar abiertos a lo trascendente, en nuestras sociedades marcadas por la secularizaci?n. La exclusi?n de las religiones del ?mbito p?blico, como, por otro lado, el fundamentalismo religioso, impiden el encuentro entre las personas y su colaboraci?n para el progreso de la humanidad; la vida de la sociedad se empobrece en motivaciones y la pol?tica asume un rostro oprimente y agresivo (cfr ibid. 56).

Queridos amigos, la visi?n cristiana del desarrollo, del progreso y del bien com?n, como surge de la Doctrina Social de la Iglesia, responde a las expectativas m?s profundas del hombre y vuestro compromiso en profundizarla y difundirla es una v?lida aportaci?n para edificar la ?civilizaci?n del amor?. Por esto os expreso mi reconocimiento y mis felicitaciones, y os bendigo a todos de coraz?n.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 23:54  | Habla el Papa
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