Lunes, 14 de junio de 2010

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz? para el domingo de?Pentecost?s (23 de mayo de 2010). (AICA)


SOLEMNIDAD DE PENTECOST?S??????????

?Oh Esp?ritu Santo, haz que la Iglesia, unida en tu amor,
tenga un solo coraz?n y una sola alma? (Hech.4,32)?

???????? ?La Iglesia fundada por Cristo para que prolongue a trav?s de los siglos su obra de salvaci?n, est? animada por su mismo Esp?ritu. En efecto, corroborada por el Esp?ritu, ella emprendi? el d?a de Pentecost?s su carrera en el mundo anunciando el Evangelio. El Concilio nos ense?a que fue en Pentecost?s cuando empezaron los ?Hechos de los Ap?stoles?. Del mismo modo que Cristo fue concebido cuando el Esp?ritu Santo vino sobre la Virgen Mar?a y Cristo fue impulsado a la obra de su ministerio cuando el mismo Esp?ritu Santo descendi? sobre ?l ?mientras oraba (AG 4).

???????? ?La Iglesia vive, crece y obra en el mundo bajo el influjo y gu?a del Esp?ritu Santo, al que Cristo envi? de parte del Padre para que llevara a cabo interiormente su obra salv?fica e impulsara a la Iglesia a extenderse a s? misma. Todo lo que la Iglesia ha realizado en estos milenios ha sido por obra del Esp?ritu Santo que nunca ha cesado de asistirla e infundirle el necesario vigor para el cumplimiento de su misi?n.

???????? ?Sin embargo el Esp?ritu Santo no lleva a la Iglesia por un camino f?cil, exento de dificultades y de luchas, sino que m?s bien la sostiene para que avance a trav?s de ?stas con constancia y serenidad y alegre de sufrir por Cristo. De esto daban testimonio los primeros Ap?stoles que se gozaban ?porque hab?an sido dignos de padecer ultrajes en nombre de Jes?s? (Hech. 5,41). San Pablo, camino a Jerusal?n, dec?a: ?ahora encadenado por el Esp?ritu voy a Jerusal?n, sin saber lo que all? me suceder?, sino que en todas las ciudades el Esp?ritu me advierte, diciendo que me esperan cadenas y tribulaciones (Hech. 20, 22-23). Los ap?stoles ten?an conciencia de arriesgar la vida, pero no retroced?an con tal ?de anunciar el evangelio de la gracia de Dios? (Ib. 24)

???????? ?La fuerza de la Iglesia actual, como lo fue para la primitiva Iglesia, est? en dejarse guiar por el Esp?ritu Santo, sacando de ?l la fuerza para dar testimonio de Cristo y difundir el Evangelio, no obstante las contradicciones y las persecuciones que pueda sufrir. Tambi?n en este caso debe cumplirse la Palabra de Jes?s: ?Cuando venga el Par?clito que yo os enviar? de parte del Padre, ?l dar? testimonio de m?, y vosotros dar?is tambi?n testimonio? (Jn.15, 26)

???????? ?El testimonio que Jes?s pide a su Iglesia es justamente testimonio de fe y de amor. En su oraci?n sacerdotal Jes?s pide al Padre por los suyos: ?cons?gralos en la verdad (Jn. 17,17). Es decir que se consagren a la difusi?n del Evangelio, que est?n dispuestos a dar su vida y sacrificarla por ?l. Al mismo tiempo y en la misma oraci?n a?adi?: ?sean perfectos en la unidad para que el mundo conozca que T? me enviaste?. El amor mutuo de los disc?pulos y la perfecta uni?n que de ?l se deriva, dar? testimonio al mundo que el Hijo de Dios se ha hecho hombre y ha venido para traer el amor divino a los hombres. As? los disc?pulos dar?n testimonio de la veracidad y del valor del cristianismo.

???????? ?El Esp?ritu Santo, que es Esp?ritu de verdad y de amor, va amalgamando a la Iglesia para hacerla perfecta en la unidad ?para que el mundo crea?. El Esp?ritu Santo -si los hombres no ponen obst?culos a su acci?n- promueve siempre la unidad de los corazones y de las mentes, despierta el verdadero sentido de fraternidad y continuamente produce y urge la caridad entre los hombres. La acci?n del Esp?ritu Santo es por dem?s poderosa y eficaz. Pero sin embargo, al ser Esp?ritu de amor, no quiere violentar la libertad humana, sino que espera a que el hombre acepte libremente sus impulsos y le entregue por amor la propia voluntad. Cuando el Esp?ritu encuentra en el hombre resistencia, retira de ?l sus gracias y lo deja en la mediocridad. Por eso San Pablo exhorta a vivir no ?seg?n la carne? que llevan al hombre a afirmar su propia independencia con respecto a Dios sino ?seg?n el Esp?ritu? (Rom. 8,4), porque ?el apetito de la carne es muerte, pero el del Esp?ritu es vida y paz? (Rom. 8, 6). Esta es la paz y la vida de los hijos de Dios: dejarse guiar por el Esp?ritu Santo. Es adem?s la l?gica de quien desea vivir su propio bautismo: si vivimos del Esp?ritu, andamos siempre seg?n el Esp?ritu cuyos frutos son la alegr?a, la paz, la fraternidad, el cuidado de uno mismo y del pr?jimo, la construcci?n de una sociedad m?s justa y equitativa. Este es el mundo nuevo y mejor que desea el Esp?ritu para todos los hombres de buena voluntad.

?Mons. Marcelo Ra?l Martorell,obispo de Puerto Iguaz?

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Publicado por verdenaranja @ 22:25  | Homil?as
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