Lunes, 14 de junio de 2010

Homil?a de monse?or Juan Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, en la celebraci?n de acci?n de Gracias por el Bicententario (25 de mayo de 2010). (AICA)


TE DEUM POR EL BICENTENARIO?
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????????? Nos hemos reunido en la Iglesia Catedral de Santa Fe de la Vera Cruz, para celebrar la liturgia de Acci?n de Gracias por un nuevo aniversario de nuestra Patria, su Bicentenario, en el tradicional Te Deum. Este hecho, en que autoridades y pueblo se re?nen para elevar juntos una oraci?n, hace a la vida de una comunidad que ha nacido y crecido con su mirada y esperanza puesta en Dios: ?Feliz el pueblo cuyo Dios es el Se?or? (Sal. 32, 12). La fe en Dios ha sido un principio de uni?n y de sabidur?a en nuestra Patria, que la ha hecho un lugar de encuentro para ?todos los hombres del mundo?. Por ello, la primera certeza social de la fe en Dios, es decirnos ?todo hombre es mi hermano?. Dios no desplaza ni ocupa el lugar de nadie, pero s? ilumina y defiende el lugar de todos. La gloria de Dios es la dignidad del hombre. Cuando el hombre pierde conciencia de su trascendencia y de su relaci?n con Dios, empobrece su horizonte porque se aparta de la fuente de la verdad.?

????????? Si bien vivimos con alegr?a y esperanza este comienzo del Bicentenario, no podemos dejar de pensar que hay muchas cosas que a?n reclaman de todos una actitud nueva, que nos permita volver a mirarnos como hermanos para construir juntos una Patria en la que reine la verdad y la justicia, el amor y la solidaridad. Esta tarea que hoy nos desaf?a como Naci?n, debe traducirse en un compromiso que haga fecundo el don recibido de la Patria. La esperanza con la que debemos mirar el futuro, para no caer en una mera utop?a sin ra?ces, tiene que alimentarse de valores y testimonios que vayan generando una sociedad cre?ble y confiable. Hemos perdido la confianza entre nosotros. La confianza necesita apoyarse en la presencia y testimonio del otro. Qu? bueno que yo sea confiable para ustedes; que el dirigente pol?tico o social lo sea para los ciudadanos; que el funcionario lo sea para la comunidad.?

????????? Cuando buscamos el bien del hombre y queremos construir una sociedad justa, es necesario volver a aquello simple y profundo que es el mundo de los valores y la moral. El orden moral hace a la calidad de vida de una comunidad. Puede haber diversidad de opiniones entre nosotros, pero no diversidad de principios morales. Cuando el relativismo invade una cultura, quita certeza a los principios, justifica actitudes y nos hace extra?os hablando el mismo idioma. Por ello, no fue un acto piadoso el de nuestros mayores el invocar ?la protecci?n de Dios fuente de toda raz?n y justicia?, sino de una profunda y sabia reflexi?n sobre el fundamento de la vida, m?s all? de la pertenencia a un credo religioso determinado.?

????????? Junto a la riqueza y potencialidades de nuestra Patria que debemos agradecer, marcar?a dos realidades que muestran nuestra fragilidad como Naci?n. Me refiero al tema de la pobreza y al tema de la calidad institucional. Una mira a lo social, la otra a la pol?tica, ambas deben estar presentes en el camino del Bicentenario como una deuda que debemos asumir. En un mundo marcado por la rapidez y actualizaci?n del conocimiento, la pobreza lleva fatalmente a la marginalidad. Al que no se lo integra y participa de los bienes de la sociedad se lo margina, aunque no haya sido la intenci?n. Cierto individualismo ego?sta nos encierra y nos hace ajenos, no pr?ximos a nuestro hermano. La marginalidad puede presentarse como un efecto no deseado, pero es una realidad que crece y engendra orfandad social. Frente a ello existen iniciativas solidarias de la comunidad, que tienen un alto valor testimonial y nos debe enorgullecer, pero no alcanzan. Es necesaria una acci?n del Estado a nivel de escala con pol?ticas sostenidas que fortalezcan la familia, la educaci?n, la salud y el trabajo. En esta tarea debe aparecer el testimonio de una clase dirigente capaz de plantear objetivos y prioridades comunes. Esto debe estar ajeno a todo r?dito mezquino, y requiere grandes inversiones para revertir una realidad con caracter?sticas dif?ciles de manejar.????

????????? En segundo lugar la calidad institucional adquiere, en una sociedad organizada, el valor de una dimensi?n que hace tanto al nivel de vida de las personas, como al desarrollo de la Naci?n. Lacalidad institucional es el camino m?s seguro para lograr la amistad ciudadana y la inclusi?n social. Aqu? ocupa un lugar destacado la pol?tica, como parte de la ?tica y al servicio del bien com?n. Ella es la mediaci?n necesaria entre las ideas y la realidad. La falta de pol?tica, y de di?logo nos ha dejado heridas de tiempos de subversi?n y de represi?n, que a?n debilitan y comprometen la uni?n nacional. No alcanza una justicia sin horizontes de reconciliaci?n entre los argentinos. Esto es parte de nuestro d?ficit pol?tico. Se deben fortalecer, adem?s, las instituciones de la Rep?blica en su justa y necesaria independencia. La calidad institucional sabe promover un s?lido federalismo, que nace de la justa autonom?a de las Provincias y sus Municipios, y reclama la necesaria coparticipaci?n de los recursos.?

????????? Pertenece a la calidad institucional mejorar el sistema pol?tico y la calidad de la democracia, para que no sea s?lo formal, sino real y participativa. Es calidad institucional promover el paso de habitantes a ciudadanos. El habitante hace uso de la Naci?n, busca beneficios y s?lo exige derechos. El ciudadano construye la Naci?n cumpliendo sus deberes. Un signo de calidad institucional es cuando la ejemplaridad de la pol?tica, y de los pol?ticos, despierta en los j?venes el inter?s por la cosa p?blica y el deseo de participar al servicio del bien com?n. La calidad institucional se manifiesta, tambi?n, cuando la justa ambici?n de poder reconoce en los l?mites constitucionales, la sabidur?a de un esp?ritu republicano que nos hace libres en la obediencia a la ley.?

????????? Se?or, al celebrar aqu? en Santa Fe, cuna de nuestra Constituci?n Nacional el inicio del camino del Bicentenario de nuestra Patria, queremos renovar aquellos prop?sitos de: ?constituir la uni?n nacional, afianzar la justicia, consolidar la paz interior, proveer la defensa com?n, promover el bienestar general, y asegurar los beneficios de la libertad, para nosotros, para nuestra posteridad, y para todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino: invocando la protecci?n de Dios, fuente de toda raz?n y justicia?. Te pedimos, Se?or, que juntos como argentinos, podamos hacer de esta bendita tierra una Naci?n justa y solidaria, para que todos los hombres y mujeres encuentren en ella un hogar de amor, de fraternidad y de paz. Am?n.??????

Mons. Jos? Mar?a Arancedo,?arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

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Publicado por verdenaranja @ 22:41  | Homil?as
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