Martes, 22 de junio de 2010

Discurso de apertura de la Consulta Regional de las Conferencias Episcopales de las Am?ricas sobre la Emigraci?n, pronunciado por?el hoy Presidente del Pontificio Consejo para los Migrantes, el Arzobispo Antonio Mar?a Vegli?,que se realiza en Washington (Estados Unidos), del 2 al 4 de junio de 2010, sobre el tema: ?Renewing Hope, Seeking Justice".

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Consulta Regional de Conferencias Episcopales sobre Emigraci?n
(Washington DC, 2 - 4 Junio, 2010)?

Pero, ?qu? puedo hacer por usted?

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?S.E. Mons. Antonio Maria Vegli?
Presidente del Pontificio Consejo
para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes?

Agradezco la oportunidad de poder hablar durante esta Conferencia. Ser? con un acento diferente, italiano y, m?s probablemente, con una entonaci?n vaticana. Sin embargo, los EE.UU. est?n habituados a escuchar diferentes acentos. Forma parte de sus caracter?sticas en cuanto fusi?n de culturas.

Acompa?ar a las personas que se vieron obligadas a desplazarse y que ahora est?n lejos de casa es una tarea muy exigente. Exige permanecer sensibles y atentos a su situaci?n. Muchos sacerdotes, religiosos y laicos est?n dedicados a este desafiante apostolado. Desear?a agradecer su trabajo y expresar mi gratitud por su compromiso, dedicaci?n y profesionalidad.?

1. Introducci?n: Todo el mundo tiene un rostro?

La migraci?n existe desde siempre. Las causas son diferentes y pueden ser socio-econ?micas, los conflictos o la persecuci?n y violaci?n de los derechos humanos. Se traduce en una migraci?n voluntaria o forzada. Migrantes y refugiados. Adem?s, nos encontramos con el desplazamiento provocado por el clima y con la gente que sufre la trata. El resultado es que las personas abandonan sus hogares, y terminan en otro lugar. Puede ser en su propio pa?s o en el extranjero. Esto tambi?n les conduce a sufrimientos personales.

Esto ya fue descrito en 1939 por Erich Maria Remarque. Escribi? sobre el destino de los refugiados procedentes de Alemania, que no eran bienvenidos en los pa?ses vecinos. Kern, el protagonista de un libro,1 es arrestado y termina en un tribunal suizo.

?A la ma?ana siguiente Kern fue llevado ante el Tribunal de Distrito. El juez era un hombre robusto de mediana edad con cara redonda y roja. Fue humano, pero no pod?a ayudar a Kern. La ley era clara [...]. "Es mi deber condenarle. La pena m?nima es de catorce d?as de prisi?n. Esa es la ley. Tenemos que proteger a nuestro pa?s de ser inundado de refugiados" [...].

Kern le respondi?: "?Qu? podemos hacer m?s que violar la ley?" El juez permaneci? en silencio durante un instante [...]. "?La Sociedad de Naciones a?n no ha hecho nada por ustedes? Pero tendr? que conseguir papeles de alg?n tipo", dijo finalmente. "Despu?s de todo hay muchos miles como usted, y deber?an tener alg?n medio para poder vivir" [...]. Kern le respondi?: "Cada pa?s est? tratando de descargarnos en alg?n otro pa?s. Y esto se prolongar?, con toda probabilidad, durante muchos a?os" [...].

"Pero, ?Dios m?o!", dijo el juez bruscamente y sin poder contenerse en su suave y abierto acento suizo. "Eso es un problema terrible. ?Qu? ser? de todos ustedes?"

"No lo s?. Lo m?s importante es qu? me va ha suceder ahora".

El juez se pas? la mano por la cara y mir? a Kern. "Tengo un hijo", dijo, "que es casi de su misma edad. Si me lo tuviese que imaginar siendo perseguido de un lugar a otro sin haber cometido otra culpa que el haber nacido..."

"Tengo un padre", respondi? Kern. "Si usted fuera a verlo...". Mir? por la ventana. El sol oto?al brillaba con luz tenue entre un manzano lleno de frutos. Fuera de all? estaba la libertad. Fuera de all? estaba Ruth.

"Me gustar?a hacerle una pregunta", dijo el juez unos momentos despu?s. "No tiene nada que ver con su caso. Pero me gustar?a pregunt?rselo no obstante. ?Todav?a cree en algo?"

"?Oh, s?!, ?creo en el bendito ego?smo! ?En la crueldad! ?En la mentira! ?En la dureza de coraz?n!"

"Eso es lo que me tem?a. Pero, ?qu? otra cosa se puede esperar?"

"Eso no es todo", respondi? Kern con calma. "Tambi?n creo en la bondad y la amistad, en el amor y la solidaridad. Me he encontrado con ellos quiz? m?s a menudo que muchos de los que han tenido una vida f?cil".

El juez se levant? y rode? con paso pesado su silla para acercarse a Kern. "Es bueno escuchar eso", murmur?. "Si supiera qu? puedo hacer por usted"?.

Han pasado setenta a?os. Pero esa misma pregunta sigue siendo v?lida. Si supiera lo que puedo hacer por usted. Esta tambi?n deber?a ser nuestra cuesti?n fundamental.

?Qu? puedo hacer por usted? Y adem?s, ?c?mo hacerlo? ?Cu?l deber? ser mi conducta? ?A partir de qu? inspiraci?n voy a actuar? ?Cu?l es nuestro mensaje de esperanza?

Los migrantes, los refugiados y las personas objeto de trata son personas como usted y como yo, seres humanos, gente corriente. Personas conocidas por sus nombres por sus seres queridos, cuyos rostros son familiares en sus barrios. Personas con sue?os y expectativas, con miedos y decepciones. Hay una diferencia... sus circunstancias son diferentes. Tienen que huir de sus hogares a causa de la persecuci?n, la mera supervivencia o tratando de ganarse la vida para ellos y sus familiares. Ahora se enfrentan a ciertos problemas que deber?an ser abordados.

El punto de partida para atender a los migrantes, refugiados, v?ctimas de la trata es entender su situaci?n y todas sus facetas, personal, social, econ?mica, pol?tica, a la luz de la Palabra de Dios, as? como reconocer la responsabilidad de estar implicados. Naturalmente, tambi?n se han de abordar los factores que causan su desarraigo. En este compromiso la Iglesia se gu?a por los "principios permanentes" de su "doctrina social [que] constituyen los verdaderos y propios puntos de apoyo de la ense?anza social cat?lica: se trata del principio de la dignidad de la persona humana [...] en el que cualquier otro principio y contenido de la doctrina social encuentra fundamento, del bien com?n, de la subsidiaridad y de la solidaridad".2

Se nos invita a ser testigos de su Mensaje, un mensaje de esperanza para la persona, cuerpo y alma, la Buena Noticia en todas las situaciones y para toda la vida. Esto tambi?n significa reestructurar nuevamente nuestros esfuerzos para responder adecuadamente a los nuevos desaf?os.

Como el Papa Juan Pablo II subray?: "Nunca est? de m?s reiterar aqu? que ser? oportuno hacer una revisi?n de los m?todos pastorales empleados, de modo que cada Iglesia particular ofrezca a los fieles una atenci?n religiosa m?s personalizada, consolide las estructuras de comuni?n y misi?n".3 La atenci?n pastoral a los migrantes forzados significa acogida, respeto, protecci?n, promoci?n y amor genuino a cada persona en sus expresiones religiosas y culturales.?

2. Migrantes?

Un golpe en la puerta y... hay personas buscando empleo. El resultado es que 38 millones de inmigrantes viven en los EE.UU. De hecho, los EE.UU. se han configurado por los esfuerzos de los migrantes, antiguamente pero tambi?n en la actualidad. Muchos inmigrantes llegan a los EE.UU. con objetivos econ?micos, expectativas, pero tambi?n con su contribuci?n. Los migrantes se han convertido en esenciales para la econom?a de los EE.UU. Constituyen una parte importante de la mano de obra nacional.

Las cifras ya indican que la sociedad como tal ha cambiado. El empleo de las personas extranjeras se encuentra en uno de los niveles m?s altos de los ?ltimos cien a?os.4 Los cambios son visibles por todas partes, desde un r?pido aumento del espa?ol en las iglesias, el trabajo pastoral dependiendo de forma creciente de sacerdotes extranjeros, hasta una concentraci?n de restaurantes ?tnicos en el barrio perif?rico.

Pero esto son s?lo los signos externos de una sociedad cambiante. Sin embargo, parece que estos cambios no reflejan una mayor aceptaci?n de la "alteridad" y la buena disposici?n a un cambio mutuo y rec?proco. Un cambio en la persona que llega, pero tambi?n una modificaci?n en la sociedad receptora. El proceso de integraci?n va a influir en ambas partes. Sin embargo, los s?ntomas que aparecen son diferentes. Existen estudios que describen la sociedad de EE.UU. como "desigualitaria y racista" con "una tensi?n fundamental entre las identidades americana y latina".5 La integraci?n se ha visto obstaculizado "por un creciente sentimiento anti-inmigrante, por legislaciones inmigratorias represivas y por la catalogaci?n negativa de los latinos como amenazantes e indeseables".6 Indicadores que exigen una seria reflexi?n sobre lo que est? sucediendo en la sociedad.

El influjo de la migraci?n en el pa?s de origen tambi?n es visible y considerable. Las remesas, aunque han disminuido durante la crisis econ?mica, son recibidas por las familias en el hogar, y combaten la pobreza. Se emplean para la vivienda, la alimentaci?n, la atenci?n sanitaria, la educaci?n, pero tambi?n para comprar bienes de consumo. Impulsan la econom?a local. El monto de las remesas sigue siendo enorme, el doble del importe de la ayuda oficial al desarrollo.7

Sin embargo, tambi?n podr?a plantear la cuesti?n de c?mo las remesas afectan la vida de los que se quedan. ?Va a generar una especie de s?ndrome de dependencia o, a?n m?s preocupante, va a afectar a las relaciones en la comunidad por el incremento de las diferencias? Esas personas tendr?n acceso a determinados bienes y servicios, ya que cuentan con el apoyo, mientras que otras tienen que seguir viviendo de los recursos locales.

Otra observaci?n es que podr?a llevar a promover una migraci?n en cadena, por la que el pa?s de origen estar?a a?n m?s afectado por la partida que se lleva a cabo por una parte de su poblaci?n.??

3. Migrantes indocumentados?

Un golpe en la puerta y... los agentes de inmigraci?n est?n registrando una casa. Quien est? sin los documentos adecuados ser? arrestado. ?C?mo afectar? a los ni?os que en este momento no est?n en casa?

Algunos de estos indocumentados ya han superado su permiso de turista. Otros pasaron de contrabando, con el gran riesgo que entra?a, a veces atravesando m?s de un pa?s. Muchos han estado viviendo en el pa?s durante a?os. Trabajando y contribuyendo a la econom?a y al sistema de seguridad social.8 Su deportaci?n puede suponer una ruptura familiar, ya que algunos otros miembros de la familia quiz? sean residentes legales. Las deportaciones se suceden a diario. Las estad?sticas muestran que las cifras superaron las 350.000 personas en 2008.9 En Am?rica Central, uno de los resultados no previstos ha sido el aumento de la violencia de las pandillas juveniles.10

Todos somos conscientes de la multitud de problemas a los que se enfrentan. Ya sea por la incertidumbre sobre su futuro con la tensi?n que conlleva, la dependencia de puestos de trabajo mal pagados e inseguros - con el riesgo de ser explotados -, o los problemas relativos a los permisos de conducir. Sin embargo, no debemos olvidar que "la condici?n de irregularidad legal no permite menoscabar la dignidad del emigrante, el cual tiene derechos inalienables, que no pueden violarse ni desconocerse".11

Un problema espec?fico est? afectando a sus hijos. J?venes originarios de EE.UU., el ?nico pa?s que realmente conocen. Ellos ven su futuro amenazado, no pudiendo continuar sus estudios. Por supuesto, soy consciente de los esfuerzos de la Iglesia en apoyo de la ley DREAM (Desarrollo, ayuda y educaci?n para menores extranjeros), que les proporcione la ayuda econ?mica para sus estudios y una posibilidad de obtener en el futuro la ciudadan?a.

Adem?s, sigo con gran inter?s y admiraci?n los esfuerzos de valiente defensa de la Iglesia norteamericana a favor de la regularizaci?n de los aproximadamente 12 millones de migrantes indocumentados. Su existencia debe ser, pues, reconocida. Sin embargo, ?no se deber?a vincular esto a una reforma migratoria que tome en cuenta las demandas del mercado laboral, y especialmente la continua necesidad de trabajadores poco cualificados? Se ha de reconocer que quienes llegan no son simples trabajadores, sino personas humanas, con todo lo que eso implica, como el vivir con sus familias.

Para lograr esto, es necesaria una pol?tica que aborde humanitariamente la migraci?n ilegal.?

4. Refugiados?

Un golpe en la puerta y... existe la posibilidad de comenzar una nueva vida.

Los EE.UU. han acogido generosamente a numerosos refugiados. En los ?ltimos treinta a?os, se ha permitido asentarse a m?s de 2 millones de refugiados, de forma espont?nea o en un proceso de reasentamiento.12 Se les ofreci? protecci?n y la promesa de una nueva vida. Cada a?o se determinar? un l?mite m?ximo de admisi?n de refugiados. En los a?os fiscales 2008 y 2009 se situ? en 80.000.13 El n?mero de refugiados que llegaron fue realmente de 60.107 y 74.602, respectivamente.

Con todo, hay que darse cuenta que sus or?genes son muy diferentes. Algunos estaban ayudando a compa??as estadounidenses, ofreciendo servicios de traducci?n, otros eran graduados universitarios. Pero tambi?n hab?a personas que eran casi analfabetas y apenas pod?an hablar el idioma. Bastantes llegan directamente de los campos de refugiados donde han permanecido durante a?os y donde han nacido sus hijos. Ni siquiera conocen ning?n otro mundo que no sea el campamento, y dif?cilmente tienen experiencia previa de trabajo en un mundo competitivo. Otros eran de zonas rurales y terminaron en entornos urbanos.

Adem?s, bastantes hab?an sufrido experiencias de violencia y est?n traumatizados o deprimidos. No deber?a sorprender que para ellos sea dif?cil acostumbrarse a su nueva vida, y que encontrar un trabajo en el presente les siga resultando dif?cil.

Los Programas de recepci?n y acomodaci?n del Departamento de Estado los apoya durante un tiempo relativamente corto, con un subsidio ?nico. Se debe remarcar que el nivel se congel? en los a?os ochenta, lo que implica una p?rdida de poder adquisitivo. Adem?s, reciben apoyo de hasta ocho meses, cuya cuant?a recientemente se increment?. Despu?s de este per?odo se considera que se han integrado lo suficiente como para cuidar de s? mismos y ser autosuficientes.14 Es m?s que evidente que esto no funciona. Carecen del apoyo necesario. Muchos terminan sin apenas dinero despu?s de pagar el alquiler, uni?ndose a la Am?rica pobre y acabando en la misma situaci?n. Probablemente depender?n de la caridad y de las iglesias para sobrevivir, e incluso terminando en centros para personas sin hogar. Esto no est? exactamente en l?nea con la sostenibilidad de soluciones duraderas (repatriaci?n voluntaria, integraci?n local o reasentamiento) del ACNUR.15

Hay que se?alar que el proceso de reasentamiento no puede ser el mismo para todo individuo o para toda comunidad. Para ser realistas, hay que tener en cuenta las necesidades y experiencias ?nicas de la persona, que se traducir?n en diferentes programas, tambi?n con la solicitud de un per?odo de apoyo diferente y, muy probablemente, m?s largo. Esto debe llevar a la autosuficiencia, al empleo y a la integraci?n final en el pa?s para que participen en la sociedad.

Se han llevado a cabo muchos esfuerzos para aumentar las admisiones en los EE.UU., especialmente despu?s del 11 de septiembre de 2001, cuando el n?mero cay? a 28.000 ingresos al a?o. Pero, ?nos hemos dado suficiente cuenta de lo que sucede a la gente una vez que han entrado en el pa?s?16?

5. Tr?fico de seres humanos?

Un golpe en la puerta y... el empresario ha de hacer frente a su conducta abusiva en relaci?n a su empleados.

Esto es resultado de la Ley de protecci?n de v?ctimas de trata que se introdujo en el a?o 2000. Esta ley prev? imponer sanciones econ?micas a los pa?ses que no toman medidas eficaces para combatir la trata, de acuerdo con el informe anual del Departamento de Estado.17 Hay que destacar que casi todos los pa?ses se enfrentan a problemas de trata, ya sea explotaci?n sexual, trabajo forzoso o servidumbre por deudas, ni?os soldados, o formas abusivas de adopci?n. Estas personas han sido enga?adas acerca de los objetivos de sus actividades futuras y ya no son libres para decidir sobre sus vidas. Acaban en situaciones an?logas a la esclavitud o la servidumbre de las que es muy dif?cil escapar. Para conseguirlo se emplean las amenazas y la violencia. Las causas profundas de la trata no son s?lo la pobreza y el desempleo en los pa?ses en desarrollo. La demanda de mano de obra barata, de productos de bajo precio o de "sexo ex?tico o ins?lito" son tambi?n causa fundamental de la trata que han de ser abordadas.

Las diversas formas de trata constituyen una violaci?n de los derechos humanos, que exigen distintos enfoques y medidas para restablecer la dignidad de las v?ctimas.

La Santa Sede ha declarado que todos los esfuerzos para hacer frente a las actividades criminales y proteger a las v?ctimas de la trata deben incluir "tanto a los hombres como a las mujeres y colocar los derechos humanos en el centro de toda estrategia",18 mientras que "la trata de seres humanos con fines de explotaci?n laboral debe ser claramente diferenciada de la migraci?n irregular. Debemos asegurarnos de que las v?ctimas tengan acceso a la justicia, a la asistencia social y jur?dica y a la indemnizaci?n por los da?os que han sufrido".19

Las v?ctimas de la trata en los EE.UU. est?n protegidas. La ley tambi?n prev? la posibilidad de que la v?ctima obtenga un permiso de permanencia, la llamada ?visa T?, con la que regularizar su estatus. Los estudios indican que la mayor?a de los casos en los EE.UU. est?n relacionados con el trabajo forzoso. Las f?bricas donde se explotan los trabajadores ("sweatshop")20 han retornado. Se vuelven a producir situaciones de explotaci?n laboral en los pa?ses desarrollados, que utilizan "pr?cticas de trabajo que sean contrarias a los principios m?s elementales de respeto de los derechos humanos en el trabajo".21 De acuerdo con estimaciones de la OIT, "Am?rica Latina ocupa, despu?s de Asia, el segundo lugar en el mundo entre las regiones con mayor n?mero de trabajadores forzosos", mientras que "en Am?rica Latina el trabajo forzoso est? estrechamente vinculado a patrones de desigualdad y discriminaci?n, particularmente en contra de los pueblos ind?genas".22

Las medidas preventivas son complementarias a la implementaci?n de leyes contra la trata, a la adopci?n de leyes laborales y a la regulaci?n de las condiciones de empleo, y consecuentemente a su ejecuci?n. Por otra parte, los gobiernos deben desarrollar programas para afrontar los ?sin tierra? y la dependencia extrema, mientras que los sindicatos y las organizaciones no gubernamentales deben colaborar para garantizar los derechos y normas laborales, y para obtener el apoyo de la opini?n p?blica.

Una responsabilidad particular recae en el consumidor. Debe ser consciente de las condiciones bajo las cuales se cultivan o se fabrican los productos. La introducci?n de las etiquetas comerciales y de los c?digos de conducta podr?a fortalecer las condiciones de trabajo dignas. En este sentido, no se debe olvidar la responsabilidad de las cadenas de supermercados. Como resultado, esto supondr? que algunos productos sean m?s caros.

Reconozco lo que ya se ha hecho por organizaciones eclesiales. Iniciativas como la Catholic Coalition against human trafficking en los EE.UU., la Red Internacional de Religiosas contra la trata de personas, la red brasile?a de congregaciones religiosas femeninas "Un grido por la Vida", la Carta Pastoral de los Obispos de Canad?,23 y probablemente muchas otras iniciativas que desconozco. Debemos darnos cuenta de que el trabajo ya realizado tiene que ser integrado en las actividades de la di?cesis y que cada Iglesia local debe asumir la responsabilidad de implicarse.?

6. El desplazamiento inducido por el cambio clim?tico?

Un golpe en la puerta y... gente est? pidiendo un lugar de protecci?n.

Una nueva forma de desplazamiento est? en camino, de hecho ya est? sucediendo a nuestro alrededor.

Las personas se est?n marchando, pues no pueden ganarse ya la vida por culpa de la desertificaci?n y de la creciente escasez de agua, aumentando el nivel del mar y la salinizaci?n de las tierras agr?colas. El cambio clim?tico est? tambi?n provocando cada vez m?s desastres naturales, como inundaciones y tormentas. Como resultado aumentan los conflictos a causa de los recursos.

Esta nueva forma de desplazamiento tendr? enormes consecuencias en las pr?ximas d?cadas. Las estimaciones frecuentemente mencionadas y aceptadas de 200 millones24 de personas desplazadas en el a?o 2050 por efecto del cambio clim?tico indican la gigantesca dimensi?n del problema. La migraci?n humana, sin duda, ser? una de las consecuencias m?s significativas del cambio clim?tico.

En la actualidad, el mundo apenas est? preparado para lo que esto significar? para quienes se vean forzados a moverse, ni d?nde est?n las responsabilidades. Algunos ser?n amparados por la Convenci?n sobre los Refugiados, otros podr?an ser tratados en el marco de los convenios sobre ap?tridas, mientras que para otros se podr?a aplicar los Principios Rectores de los Desplazamientos Internos. Sin embargo, actualmente no existe ninguna disposici?n legal que aborde este nuevo reto.

Como declar? la Santa Sede en la reuni?n del Comit? Ejecutivo del ACNUR en el a?o 2008: "Muchos de ellos no se ajustan a la tipolog?a de refugiados o de trabajadores migrantes, pero la comunidad internacional no puede ignorar su situaci?n ni tampoco puede negar la obligaci?n ?tica de extender a ellos la protecci?n [...]. Es necesario afrontar el problema de c?mo iniciar el proceso para formalizar los modos y los medios para proteger los millones de personas en el centro del continuo: la responsabilidad de protegerlos; ofrecer una ayuda para la supervivencia inmediata; criterios para su acogida en otros lugares; estructuras de coordinaci?n".25

Mientras tanto el Secretario General ha hecho del cambio clim?tico y de sus consecuencias una prioridad de todo el sistema, ya que es evidente que las Naciones Unidas tienen ciertamente un papel que desempe?ar.?

7. La Iglesia y las organizaciones eclesiales?

Un golpe en mi puerta y... est?n esperando mi respuesta.

Todos nosotros ya estamos comprometidos. Como Iglesia y como di?cesis promovemos programas de apoyo a la integraci?n y al pleno acceso a la igualdad de derechos en la vida civil, dirigimos programas de viviendas, de educaci?n, de acceso al mercado de trabajo, hemos puesto en marcha servicios de asesoramiento, programas de asistencia jur?dica, adaptado estructuras pastorales, apoyamos la formaci?n de liderazgo leadership training y a asociaciones de inmigrantes. Existen intercambios entre los pa?ses de origen y de destino, como esta misma conferencia. ?A?n tenemos que hacer m?s?

Existe el riesgo de que tengamos tan asumida nuestra participaci?n que acabemos percibiendo a quienes est?n implicados en la inmigraci?n como un trabajo, un caso o una ocupaci?n.

La hospitalidad puede protegernos de esa actitud. La hospitalidad no es tanto una tarea cuanto una manera de vivir nuestras vidas y de compartir. Ofrecer hospitalidad brota de nuestro esfuerzo por ser fieles a Dios, al escuchar la voz de Dios en las Escrituras y en la gente que nos rodea. Es uno de los temas centrales en el cristianismo desde los tiempos de la Iglesia primitiva. La acogida, la compasi?n y la igualdad de trato son parte de una respuesta cristiana apropiada, que rompe las barreras sociales. Es una respuesta a las necesidades de las personas, pero tambi?n un reconocimiento de su valor y de la humanidad compartida.

En la hospitalidad, el extranjero es acogido en un lugar seguro, personal y confortable, un lugar de respeto, aceptaci?n y amistad. Incluso aunque sea brevemente, el desconocido es incorporado en una red de relaciones en la que se da y se apoya la vida. Se requiere una apertura de coraz?n, la voluntad de hacer la propia vida visible para los dem?s, y una generosidad de tiempo y recursos. La cercan?a forjada en la hospitalidad contradice mensajes contempor?neos referidos a qui?n es valioso y "bueno para estar con", qui?n puede "dar vida a otros". Esto har? de ambos, hu?sped y anfitri?n, personas m?s ricas, m?s humanas. No estoy diciendo que acoger sea f?cil, de hecho es dif?cil y exigente, y a veces incluso inc?modo.

Sin embargo, nos mantendr? conectados al individuo, y con mente abierta para los nuevos retos que siempre aparecer?n en nuestro camino. Quiero hacer hincapi? en uno de ellos: pol?ticas coherentes.

Las distintas formas de migraci?n y sus aspectos multidimensionales est?n directamente relacionadas con otras pol?ticas e influenciadas por ellas, como las de comercio y finanzas, de seguridad, de relaciones exteriores y de agricultura. Sin embargo, sus efectos y consecuencias a menudo no se tuvieron suficientemente en cuenta al formular dichas pol?ticas. Es evidente que estas pol?ticas se contradicen entre s?, y contribuyen al desarraigo de la gente. A las pol?ticas de migraci?n, a los individuos involucrados y a los pa?ses del Sur les gustar?a ver pol?ticas coherentes, que analizase las propuestas pol?ticas junto con sus efectos sobre los pastores que empujan y atraen la migraci?n. Se deben reconciliar los objetivos de la migraci?n con estos otros objetivos, mediante los cuales se promuevan pol?ticas centradas en la persona.

Puntos similares han sido subrayados por el Papa Benedicto XVI en una carta a la Canciller Merkel, en la que ped?a "condiciones comerciales favorables a los pa?ses pobres", la "cancelaci?n completa e incondicional de la deuda externa de los pa?ses pobres fuertemente endeudados y de los pa?ses menos desarrollados", que "adem?s, los pa?ses industrializados deben ser conscientes de los compromisos que han asumido con respecto a las ayudas al desarrollo y cumplirlos plenamente", y "seguir esforz?ndose por lograr una reducci?n significativa del comercio de armas, tanto legal como ilegal, del tr?fico ilegal de materias primas preciosas y de la fuga de capitales de los pa?ses pobres".26 Aunque est? escrita hace tres a?os, son meritorias de una reflexi?n m?s profunda. Nos presenta un pensamiento serio y una agenda sobre la que trabajar. En un discurso hace unas semanas, afirm?: "M?s que una espiral de producci?n y consumo en funci?n de unas necesidades humanas definidas de un modo limitado, la vida econ?mica deber?a ser un ejercicio de responsabilidad humana, intr?nsecamente orientada hacia la promoci?n de la dignidad de la persona, la b?squeda del bien com?n y el desarrollo integral - pol?tico, cultural y espiritual - de individuos, familias y sociedades".27?

8. Concluyendo?

Lo m?s importante es el coraje de mirar a los pobres a la cara, para permitirles que nos toquen el coraz?n y cuestionen nuestro mundo. Dejarles compartir con nosotros el miedo y el sufrimiento que sus hijos experimentan por los actos de violencia, lo que se siente al vivir durante a?os en un campo de refugiados saturado, bajo una tienda de pl?stico, sin esperanza alguna de una vida digna, y cu?nto se sufre por esta deshumanizaci?n y por no ser considerado un ser humano, sino un n?mero o un ser vulnerable. ?Qu? es necesario para ofrecerles una perspectiva de futuro? De modo concreto la Iglesia en muchos pa?ses est? tratando de responderla. Los esfuerzos y actividades que ustedes desarrollan son ejemplo de ello. El Papa Benedicto XVI nos inspira, motiva e interpela cuando dijo: "Quien con fe se alimenta de Cristo en la mesa eucar?stica asimila su mismo estilo de vida, que es el estilo del servicio atento especialmente a las personas m?s d?biles y menos favorecidas. En efecto, la caridad operante es un criterio que comprueba la autenticidad de nuestras celebraciones lit?rgicas".28???


1 Erich Maria Remarque, Flotsam, Little, Brown and Co, Boston 1941, reeditado por Simon Publications, Safety Harbor, 2001, p. 282-284 [traducido al espa?ol con el t?tulo N?ufragos].

2 Pontificio Consejo ?Justicia y Paz?, Compendio de la Doctrina Social de la Iglesia, 160; cfr. Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Instrucci?n Erga migrantes caritas Christi (EMCC), 3 mayo 2004, 28-30 y nota 7; Concilio Vaticano II, Constituci?n pastoral Gaudium et spes sobre la Iglesia en el mundo actual, 7 diciembre 1965, Proemio, 22, 30-32; Concilio Vaticano II, Constituci?n dogm?tica Lumen gentium sobre la Iglesia, 21 noviembre 1964, 1, 7 y 13; Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem sobre el apostolado de los laicos, 18 noviembre 1965, 14; Juan XXIII, Enc?clica Pacem in terris, 11 abril 1963, Parte I; Pontificio Consejo ?Cor Unum? y Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Los refugiados: un desaf?o a la solidaridad, 1992.

3?Juan Pablo II, Discurso al primer grupo de Obispos de Brasil en visita "ad Limina", 31 agosto 2002; cfr. Juan Pablo II, Exhortaci?n Apost?lica postsinodal Ecclesia in America, 22 enero 1999, 73; EMCC, 39 y 100.

4 Cfr. Ruth Ellen Wasem, Immigration Reform Issues in the 111th Congress: Congressional Research Service, 2010/2, p. 3: http://assets.opencrs.com/rpts/R40501_20100202.pdf

5 Douglas Massey and Magaly S?nchez R., Restrictive Immigration Policies and Latino Immigrant Identity in the United States: PNUD, Human Development Reports, Research Paper 2009/43, p. 15.

6 Ibid., p. 16.

7 Cfr. OIT, International labour migration. A rights-based approach, International Labour Office, Ginebra 2010, p. 41-43.

8 Se ha estimado que los trabajadores en situaci?n irregular en los EE.UU. contribuyen con cerca de 6-7 billones de d?lares al sistema de seguridad social, sin recibir beneficio alguno. Una estimaci?n indica que alrededor de 3,8 millones de hogares cuyo cabeza de familia es un trabajador en situaci?n irregular generaron 6,4 billones de d?lares en impuestos de seguridad social en el a?o 2002 (cfr. Ibid., p. 110).

9 Cfr. PNUD, Informe sobre Desarrollo Humano 2009. Superando barreras: Movilidad y desarrollo humanos, Mundi-Prensa Libros, Madrid 2009, p. 111.

10 Cfr. Ibid., p. 89.

11 Juan Pablo II, Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante 1996, 25 julio 1995, n. 2.

12 ?El reasentamiento implica la selecci?n y transferencia de refugiados desde un Estado en el cual ellos han buscado protecci?n a un tercer Estado que ha aceptado admitirles -como refugiados- con estatuto de residencia permanente. Este estatuto deber? garantizar su protecci?n contra el refoulement y ofrecer al refugiado reasentado y su familia o dependientes el acceso a los derechos civiles, pol?ticos, econ?micos, sociales y culturales similares a aquellos disfrutados por los nacionales. Tambi?n deber? ofrecer la oportunidad de convertirse eventualmente en un ciudadano naturalizado del pa?s de reasentamiento? (ACNUR, Departamento de Protecci?n Internacional, Manual de Reasentamiento, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Ginebra 2004, p. 10).

13 Cfr. U.S. Deparment of Homeland Security, Office of Immigration Statistics, Annual Flow Report. Refugees and Asylees 2009, 2010: www.dhs.gov/xlibrary/assets/statistics/publications/ois_rfa_fr_2009.pdf

14 ?La autosuficiencia es la capacidad social y econ?mica de un individuo, un hogar o una comunidad para satisfacer las necesidades esenciales (incluida la protecci?n, alimentos, agua, vivienda, seguridad personal, salud y educaci?n) de una manera sostenible y con dignidad. La autosuficiencia, como enfoque program?tico, se refiere al desarrollo y fortalecimiento de medios de vida de las personas atendidas, y a la reducci?n de su vulnerabilidad y su dependencia a largo plazo de la asistencia humanitaria/exterior? (ACNUR, Reintegration and Local Settlement Section, Division of Operational Support, Handbook for self-reliance, UNHCR Ginebra 2005, p. 1).

15 ?Se debe recordar que el ACNUR promueve la autosuficiencia en todo momento, pues representa la base para cualquiera de las tres soluciones duraderas? (ACNUR, Departamento de Protecci?n Internacional, Manual de Reasentamiento, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, Ginebra 2004, p. 111).

16 Para profundizar: Shani Adess and others, Refugee crisis in America: Iraqis and their resettlement experience, Human Rights Institute, Georgetown University Law Center, 2009.

17 Cfr. U.S. Department of State, Trafficking in Persons Report, 2009.

18 Pontificio Consejo para la Pastoral de los Emigrantes e Itinerantes, Orientaciones para la pastoral de la carretera-calle, 24 mayo 2007, 102.

19 Intervenci?n de la Santa Sede en el XV Consejo Ministerial de la OSCE, 29 noviembre 2007: L?Osservatore Romano, n. 278 (44.721), 5 diciembre 2007, p. 1.

20 "Una empresa que regularmente viola tanto los salarios o el trabajo infantil y las leyes de seguridad o de salud". "A escala mundial, en lo que respecta a las remuneraciones, un sweatshop es un lugar donde los trabajadores se les paga por debajo del salario m?nimo local, o cuando, con ese salario, no son capaces de satisfacer sus necesidades b?sicas" (Robert J.S. Ross, Slaves to fashion. Poverty and abuse in the new sweatshops, The University of Michigan Press, Ann Arbor, 2004, p. 26 y 41).

21 OIT, International labour migration. A rights-based approach, International Labour Office, Ginebra 2010, p. 90-91.

22 OIT, El costo de la coacci?n. Informe global con arreglo al seguimiento de la Declaraci?n de la OIT relativa a los principios y derechos fundamentales en el trabajo, Conferencia Internacional del Trabajo, 98? Reuni?n, 2009, Informe I(B), Oficina Internacional del Trabajo, Ginebra 2009, p. 22.

23 Cfr. Comisi?n Episcopal de Justicia y Paz. Conferencia de Obispos Cat?licos de Canad?, Pastoral Letter on Human Trafficking, 27 enero 2010: www.cccb.ca/site/content/view/2752/lang,eng/

24 Cfr. Norman Myers, ?Environmental Refugees: An emergent security issue?, 13th Economic Forum, Praga, 23-27 mayo 2005: www.osce.org/documents/eea/2005/05/14488_en.pdf

25 Intervenci?n de la Santa Sede en la 59? Sesi?n general del Comit? Ejecutivo del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, 7 octubre 2008:

www.vatican.va/roman_curia/secretariat_state/2008/documents/rc_seg-st_20081007_unhcr_en.html?

26 Benedicto XVI, Carta a la Se?ora Angela Merkel, Canciller de la Rep?blica Federal de Alemania, con ocasi?n del inicio de la presidencia alemana de la Uni?n Europea y del G-8, 16 diciembre 2006.

?La Santa Sede ha puesto de relieve en repetidas ocasiones que, a la vez que los Gobiernos de los pa?ses m?s pobres tienen la responsabilidad de gobernar bien y de eliminar la pobreza, es indispensable una activa colaboraci?n internacional. Aqu? no se trata de una tarea extraordinaria o de concesiones que podr?an posponerse a causa de urgentes intereses nacionales. M?s bien, se trata de un deber moral grave e incondicional, basado en la pertenencia com?n a la familia humana, as? como en la dignidad y el destino comunes de los pa?ses pobres y de los pa?ses ricos que, por el proceso de globalizaci?n, se desarrollan cada vez con mayor interdependencia.

Para los pa?ses pobres ser?a preciso crear y garantizar, de modo seguro y duradero, condiciones comerciales favorables que incluyan sobre todo un acceso amplio y sin reservas a los mercados.

Tambi?n resulta necesario hacer todo lo posible para proveer a una r?pida cancelaci?n completa e incondicional de la deuda externa de los pa?ses pobres fuertemente endeudados y de los pa?ses menos desarrollados. Asimismo, hay que tomar medidas para que estos pa?ses no acaben de nuevo en una situaci?n de deuda insostenible.

Adem?s, los pa?ses industrializados deben ser conscientes de los compromisos que han asumido con respecto a las ayudas al desarrollo y cumplirlos plenamente.

Hacen falta tambi?n amplias inversiones en el campo de la investigaci?n y del desarrollo de medicinas para el tratamiento del sida, la tuberculosis, la malaria y otras enfermedades tropicales. A este respecto, los pa?ses industrializados deben afrontar la urgente tarea cient?fica de crear por fin una vacuna contra la malaria. Del mismo modo, es necesario poner a disposici?n tecnolog?as m?dicas y farmac?uticas, as? como conocimientos derivados de la experiencia en el campo de la salud, sin imponer en cambio exigencias jur?dicas o econ?micas.

Por ?ltimo, la comunidad internacional debe seguir esforz?ndose por lograr una reducci?n significativa del comercio de armas, tanto legal como ilegal, del tr?fico ilegal de materias primas preciosas y de la fuga de capitales de los pa?ses pobres, y por eliminar las pr?cticas de lavado de dinero sucio y la corrupci?n de los funcionarios en los pa?ses pobres?.

27 Benedicto XVI, Discurso a los participantes en la XVI Sesi?n Plenaria de la Pontificia Academia de Ciencias Sociales, 30 abril 2010.

28 Benedicto XVI, ?ngelus, 19 junio 2005.


Publicado por verdenaranja @ 22:56  | Hablan los obispos
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