Mi?rcoles, 23 de junio de 2010

ZENIT publica el discurso pronunciado?el s?bado, 5 de Junio de 2010,?por Benedicto XVI, durante el encuentro con la comunidad cat?lica de Chipre en la Escuela Primaria St. Maron de Nicosia.

Queridos hermanos y hermanas en Cristo,

[En griego]

Me da gran alegr?a estar con vosotros, los representantes de la comunidad cat?lica de Chipre.

[En ingl?s]

Agradezco al arzobispo Soueif por sus amables palabras de bienvenida en vuestro nombre y agradezco de forma especial a los ni?os por su bonita representaci?n. Tambi?n saludo a Su Beatitud el Patriarca Fouad Twal, y saludo el grande y paciente trabajo de la Custodia Franciscana de Tierra Santa en la persona del padre Pizzaballa, hoy aqu? con nosotros.

En esta ocasi?n hist?rica de la primera visita del Obispo de Roma a Chipre, vengo a confirmaros en vuestra fe en Jes?s Cristo y a animaros a seguir siendo un solo coraz?n y una sola alma en fidelidad a la tradici?n apost?lica (cf. Hch 4, 32). Como Sucesor de Pedro, estoy entre vosotros hoy para ofreceros el testimonio de mi apoyo, mi afectuosas oraciones y mi aliento.

Acabamos de escuchar en el Evangelio de Juan c?mo algunos griegos, que hab?an sabido de las grandes obras que Jes?s hac?a, se acercaron al ap?stol Felipe y le dijeron: "Queremos ver a Jes?s" (cf. Jn 12,21). Estas frases nos tocan a todos nosotros profundamente. Al igual que los hombres y mujeres en el Evangelio, queremos ver a Jes?s, conocerle, amarle y servirle, con "un solo coraz?n y alma".

Por otra parte, como la voz del cielo en el Evangelio de hoy declar? a la gloria del nombre de Dios, la Iglesia proclama su nombre no s?lo por su propio bien, sino por el bien de la humanidad en su conjunto (cf. Jn 12,30). Tambi?n vosotros, los seguidores de Cristo de hoy, est?is llamados a vivir vuestra fe en el mundo a?adiendo vuestras voces y acciones para la promoci?n de los valores del Evangelio transmitidos a vosotros por generaciones de cristianos chipriotas. Estos valores, profundamente arraigados en vuestra propia cultura, as? como en el patrimonio de la Iglesia universal, debe continuar inspirando vuestros esfuerzos para promover la paz, la justicia y el respeto de la vida humana y la dignidad de vuestros conciudadanos. De esta manera, vuestra fidelidad al Evangelio sin duda beneficiar? a toda la sociedad chipriota.

Queridos hermanos y hermanas, teniendo en cuenta vuestras circunstancias ?nicas, tambi?n me gustar?a llamar vuestra atenci?n sobre una parte esencial de la vida y misi?n de nuestra Iglesia, a saber, la b?squeda de una mayor unidad en la caridad con los dem?s cristianos y el di?logo con quienes no son cristianos. Especialmente desde el Concilio Vaticano II, la Iglesia se ha comprometido a avanzar por el camino de un mejor entendimiento con nuestros hermanos cristianos con el fin de unir cada vez m?s fuertemente en el amor y la amistad a todos los bautizados. Teniendo en cuenta vuestras circunstancias, sois capaces de realizar vuestra contribuci?n personal al objetivo de una mayor unidad entre los cristianos en vuestra vida cotidiana. Permitidme animaros a hacerlo, confiando en que el Esp?ritu del Se?or, que or? para que sus disc?pulos fuesen uno (cf. Jn 17,21), os acompa?ar? en esta importante tarea.

En cuanto al di?logo interreligioso, todav?a queda mucho por hacer en todo el mundo. Esta es otra ?rea donde los cat?licos en Chipre a menudo viven en circunstancias que se les brindan oportunidades para una acci?n correcta y prudente. S?lo a trav?s del trabajo paciente puede construirse la confianza mutua, superarse el peso de la historia, y las diferencias pol?ticas y culturales entre los pueblos sean un motivo para trabajar en una mayor comprensi?n. Os insto a que ayud?is a crear esa confianza mutua entre cristianos y no cristianos como base para la consolidaci?n de la paz duradera y la armon?a entre los pueblos de diferentes religiones, regiones pol?ticas y bagajes culturales.

Queridos amigos, os invito a mirar a la profunda comuni?n que ya compart?s entre vosotros y con la Iglesia cat?lica en todo el mundo. Con respecto a las necesidades inmediatas de la Iglesia, os animo a orar y a promover las vocaciones al sacerdocio y a la vida religiosa. En este A?o Sacerdotal que llega a su fin, la Iglesia ha adquirido una renovada conciencia de la necesidad de buenos sacerdotes, santos y bien formados. Ella necesita hombres y mujeres religiosos totalmente comprometidos con Cristo y con la difusi?n del reino de Dios en la tierra. Nuestro Se?or prometi? que quienes den la vida a imitaci?n suya les llevar? a la vida eterna (cf. Jn 12,25). Pido a los padres que reflexionen sobre esta promesa y que alienten a sus hijos a responder generosamente a la llamada del Se?or. Insto a los pastores a que asistan a los j?venes, a sus necesidades y aspiraciones, y que les formen en la plenitud de la fe.

Aqu?, en esta escuela cat?lica, tambi?n quisiera dirigir una palabra a quienes trabajan en las escuelas cat?licas de la isla, especialmente a los profesores. Su trabajo es parte de una larga tradici?n y estima de la Iglesia cat?lica en Chipre. Seguid sirviendo pacientemente al bien de toda la comunidad mediante la consecuci?n de la excelencia educativa. Que el Se?or os bendiga abundantemente en la sagrada tarea que es la formaci?n del don m?s precioso de Dios Todopoderoso a nosotros - nuestros ni?os.

Os dirijo ahora a una palabra especial a vosotros, mis queridos j?venes cat?licos de Chipre.

[En griego]

?Sed fuertes en la fe, alegres en el servicio de Dios y generosos con vuestro tiempo y talento! Ayudad a construir un futuro mejor para la Iglesia y para vuestro pa?s poniendo del bien de los dem?s antes que el vuestro propio.

[En ingl?s]

Queridos cat?licos de Chipre, fomentad vuestra propia armon?a, en comuni?n con la Iglesia universal y con el Sucesor de Pedro, y construir lazos fraternales con los dem?s en la fe, esperanza y amor. De manera especial, deseo consignar este mensaje a los presentes que vienen de Korm?kiti, As?matos, Karp?sha y A?da Marina. Conozco vuestros deseos y sufrimientos, y por ello os pido que llev?is mi bendici?n, mi cercan?a y mi afecto a todos los que vienen de vuestros pueblos. Nosotros, los cristianos somos un pueblo de esperanza. Por mi parte, espero fervientemente y rezo para que, con el compromiso y la buena voluntad de los interesados, se asegure r?pidamente una vida mejor para todos los habitantes de la isla.

Con estas breves palabras, os conf?o a todos a la protecci?n de la Beata Virgen Mar?a y a la intercesi?n de los santos Pablo y Bernab?.

[En griego]

?Que Dios os bendiga a todos!

[Traducci?n del original en ingl?s por Inma ?lvarez
? Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Habla el Papa
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