Jueves, 24 de junio de 2010

ZENIT nos ofrece la catequesis pronunciada?el mi?rcoles 23 de Junio de?2010?por el Papa Benedicto XVI en la Plaza de San Pedro, ante los miles de peregrinos presentes para la Audiencia General.

Queridos hermanos y hermanas,

quisiera hoy completar, con una tercera parte, mis catequesis sobre santo Tom?s de Aquino. A?n a m?s de setecientos a?os de distancia de su muerte, podemos aprender mucho de ?l. Lo recordaba tambi?n mi predecesor, el papa Pablo VI, quien, en un discurso pronunciado en Fossanova el 14 de septiembre de 1974, con ocasi?n del s?ptimo centenario de la muerte de santo Tom?s, se preguntaba: ?Maestro Tom?s, ?qu? lecci?n nos puedes dar??. Y respond?a as?: ?la confianza en la verdad del pensamiento religioso cat?lico, como ?l lo defendi?, expuso, abri? a la capacidad cognoscitiva de la mente humana" (Ense?anzas de Pablo VI, XII[1974], pp. 833-834). Y, en el mismo d?a, en Aquino, refiri?ndose siempre a santo Tom?s, afirmaba: ?todos, cuantos somos hijos fieles de la Iglesia, podemos y debemos, al menos en alguna medida, ser sus disc?pulos" (Ibid., p. 836).

Pong?monos tambi?n nosotros en la escuela de santo Tom?s y de su obra maestra, la Summa Theologiae. ?sta qued? incompleta, y con todo es una obra monumental: contiene 512 cuestiones y 2669 art?culos. Se trata de un razonamiento compacto, en el que la aplicaci?n de la inteligencia humana a los misterios de la fe procede con claridad y profundidad, entretejiendo preguntas y respuestas, en las que santo Tom?s profundiza la ense?anza que viene de la Sagrada Escritura y de los Padre de la Iglesia, sobre todo de san Agust?n. En esta reflexi?n, en el encuentro con verdaderas preguntas de su tiempo, que son a menudo tambi?n preguntas nuestras, santo Tom?s, utilizando tambi?n el m?todo y el pensamiento de los fil?sofos antiguos, en particular Arist?teles, llega as? a formulaciones precisas, l?cidas y pertinentes de las verdades de fe, donde la verdad es don de la fe, resplandece y se nos hace accesible a nosotros, a nuestra reflexi?n. Este esfuerzo, sin embargo, de la mente humana ? recuerda el Aquinate con su propia vida ? est? siempre iluminado por la oraci?n, por la luz que viene de lo Alto. S?lo quien vive con Dios y con los misterios puede tambi?n comprender lo que dicen.

En la Summa de Teolog?a, santo Tom?s parte del hecho de que hay tres formas diversas del ser y de la esencia de Dios: Dios existe en s? mismo, es el principio y el fin de todas las cosas, por lo que todas las criaturas proceden y dependen de ?l; despu?s Dios est? presente a trav?s de su Gracia en la vida y en la actividad del cristiano, de los santos; finalmente, Dios est? presente de modo totalmente especial en la Persona de Cristo, unido aqu? realmente con el hombre Jes?s, y operante en los sacramentos, que brotan de su obra redentora. Por eso, la estructura de esta monumental obra (cfr. Jean-Pierre Torrell, La ?Summa? di San Tommaso, Milano 2003, pp. 29-75), una b?squeda con ?mirada teol?gica? de la plenitud de Dios (cfr. Summa Theologiae, Ia, q. 1, a. 7), est? articulada en tres partes, e ilustrada por el mismo Doctor Communis ? santo Tom?s ? con estas palabras: ?El fin principal de la sagrada doctrina es el de hacer conocer a Dios, y no s?lo en s? mismo, sino tambi?n en cuanto que es principio y fin de las cosas, y especialmente de la criatura racional. En el intento de exponer esta doctrina, trataremos en primer lugar de Dios; en segundo lugar, del movimiento de la criatura hacia Dios; y en tercer lugar, de Cristo, el cual, en cuanto hombre, es para nosotros camino para ir a Dios" (Ibid., I, q. 2). Es un c?rculo: Dios en s? mismo, que sale de s? mismo y nos toma de la mano, de modo que con Cristo volvemos a Dios, estamos unidos a Dios, y Dios ser? todo en todos.

La primera parte de la Summa Theologiae indaga por tanto sobre Dios en s? mismo, sobre el misterio de la Trinidad y sobre la actividad creadora de Dios. En esta parte encontramos tambi?n una profunda reflexi?n sobre la realidad aut?ntica del ser humano en cuanto que salido de las manos creadoras de Dios, fruto de su amor. Por una parte somos un ser creado, dependiente, no venimos de nosotros mismos; por la otra, tenemos una verdadera autonom?a, de modo que somos no solo algo aparente ? como dicen algunos fil?sofos plat?nicos ? sino una realidad querida por Dios como tal, y con valor en s? misma.

En la segunda parte santo Tom?s considera al hombre, empujado por la Gracia, en su aspiraci?n a conocer y a amar a Dios para ser feliz en el tiempo y en la eternidad. En primer lugar, el Autor presenta los principios teol?gicos del actuar moral, estudiando c?mo, en la libre elecci?n del hombre de realizar actos buenos, se integran la raz?n, la voluntad y las pasiones, a las que se a?ade la fuerza que da la Gracia de Dios a trav?s de las virtudes y los dones del Esp?ritu Santo, como tambi?n la ayuda que es ofrecida tambi?n por la ley moral. Por tanto el ser humano es un ser din?mico que se busca a s? mismo, intenta ser ?l mismo y busca, en este sentido, realizar actos que le construyen, le hacen verdaderamente hombre; y aqu? entra la ley moral, entra la Gracia y la propia raz?n, la voluntad y las pasiones. Sobre este fundamento santo Tom?s delinea la fisionom?a del hombre que vive seg?n el Esp?ritu y que se convierte, as?, en un icono de Dios. Aqu? el Aquinate se detiene a estudiar las tres virtudes teologales ? fe, esperanza y caridad ? seguidas del agudo examen de m?s de cincuenta virtudes morales, organizadas en torno a las cuatro virtudes cardinales ? la prudencia, la justicia, la templanza y la fortaleza. Termina despu?s con la reflexi?n sobre las diversas vocaciones en la Iglesia.

En la tercera parte de la Summa, santo Tom?s estudia el Misterio de Cristo ? el camino y la verdad ? por medio del cual podemos volver a unirnos a Dios Padre. En esta secci?n escribe p?ginas hasta ahora no superadas sobre el Misterio de la Encarnaci?n y de la Pasi?n de Jes?s, a?adiendo despu?s un amplio tratado sobre los siete Sacramentos, porque en ellos el Verbo divino encarnado extiende los beneficios de la Encarnaci?n para nuestra salvaci?n, para nuestro camino de fe hacia Dios y la vida eterna, permanece materialmente casi presente con las realidades de la creaci?n, nos toca as? en lo m?s ?ntimo.

Hablando de los Sacramentos, santo Tom?s se detiene de modo particular en el Misterio de la Eucarist?a, por el que tuvo una grand?sima devoci?n, hasta el punto de que, seg?n sus antiguos bi?grafos, acostumbraba a acercar su cabeza al Tabern?culo, como para o?r palpitar el Coraz?n divino y humano de Jes?s. En una obra suya de comentario a la Escritura, santo Tom?s nos ayuda a entender la excelencia del Sacramento de la Eucarist?a, cuando escribe: "Siendo la Eucarist?a el sacramento de la Pasi?n de nuestro Se?or, contiene en s? a Jesucristo que sufri? por nosotros. Por tanto, todo lo que es efecto de la Pasi?n de nuestro Se?or, es tambi?n efecto de este sacramento, no siendo este otra cosa que la aplicaci?n en nosotros de la Pasi?n del Se?or" (In Ioannem, c.6, lect. 6, n. 963). Comprendemos bien por qu? santo Tom?s y otros santos celebraban la Santa Misa derramando l?grimas de compasi?n por el Se?or, que se ofrece en sacrificio por nosotros, l?grimas de alegr?a y gratitud.

Queridos hermanos y hermanas, en la escuela de los santos, ?enamor?monos de este Sacramento! ?Participemos en la Santa Misa con recogimiento, para obtener sus frutos espirituales, aliment?monos del Cuerpo y la Sangre del Se?or, para ser incesantemente alimentados por la Gracia divina! ?Entreteng?monos de buen grado y con frecuencia, de tu a tu, en compa??a del Sant?simo Sacramento!

Lo que santo Tom?s ilustr? con rigor cient?fico en sus obras teol?gicas mayores, como en la Summa Theologiae, tambi?n la Summa contra Gentiles, lo expuso tambi?n en su predicaci?n, dirigida a los estudiantes y a los fieles. En 1273, un a?o antes de su muerte, durante toda la Cuaresma, predic? en la iglesia de Santo Domingo el Mayor en N?poles. El contenido de esos sermones fue recogido y conservado: son los Op?sculos en los que explica el S?mbolo de los Ap?stoles, interpreta la oraci?n del Padre Nuestro, ilustra el Dec?logo y comenta el Ave Mar?a. El contenido de la predicaci?n del Doctor Angelicus corresponde casi del todo a la estructura del Catecismo de la Iglesia Cat?lica. De hecho, en la catequesis y en la predicaci?n, en un tiempo como el nuestro de renovado compromiso por la evangelizaci?n, no deber?an faltar nunca estos argumentos fundamentales: lo que nosotros creemos, y ah? est? el S?mbolo de la fe; lo que nosotros rezamos, y ah? est? el Padre Nuestro y el Ave Mar?a; y lo que nosotros vivimos como nos ense?a la Revelaci?n b?blica, y ah? est? la ley del amor de Dios y del pr?jimo y los Diez Mandamientos, como explicaci?n de este mandato del amor.

Quisiera proponer alg?n ejemplo del contenido, sencillo, esencial y convincente, de la ense?anza de santo Tom?s. En su Op?sculo sobre el S?mbolo de los Ap?stoles explica el valor de la fe. Por medio de ella, dice, el alma se une a Dios, y se produce como un germen de vida eterna; la vida recibe una orientaci?n segura, y nosotros superamos ?gilmente las tentaciones. A quien objeta que la fe es una necedad, porque hace caer en algo que no cae bajo la experiencia de los sentidos, santo Tom?s ofrece una respuesta muy articulada, y recuerda que esta es una duda inconsistente, porque la inteligencia humana es limitada y no puede conocer todo. S?lo en el caso en que pudi?semos conocer perfectamente todas las cosas visibles e invisibles, entonces ser?a una aut?ntica necedad aceptar las verdades por pura fe. Por lo dem?s, es imposible vivir, observa santo Tom?s, sin confiar en la experiencia de los dem?s, all? donde no llega el conocimiento personal. Es razonable por tanto tener a Dios que se revela y en el testimonio de los Ap?stoles: estos eran pocos, sencillos y pobres, afligidos con motivo de la Crucifixi?n de su Maestro; y sin embargo muchas personas sabias, nobles y ricas se convirtieron a la escucha de su predicaci?n. Se trata, en efecto, de un fen?meno hist?ricamente prodigioso, al que dif?cilmente se puede dar otra respuesta razonable, si no la del encuentro de los Ap?stoles con el Se?or Resucitado.

Comentando el art?culo del S?mbolo sobre la encarnaci?n del Verbo divino, santo Tom?s hace algunas consideraciones. Afirma que la fe cristiana, considerando el misterio de la Encarnaci?n, llega a reforzarse; la esperanza se eleva m?s confiada, al pensamiento de que el Hijo de Dios vino entre nosotros, como uno de nosotros, para comunicar a los hombres su propia divinidad; la caridad se reaviva, porque no hay signo m?s evidente del amor de Dios por nosotros, como ver al Creador del universo hacerse ?l mismo criatura, uno de nosotros. Finalmente, considerando el misterio de la Encarnaci?n de Dios, sentimos inflamarse nuestro deseo de alcanzar a Cristo en la gloria. Poniendo un sencillo pero eficaz ejemplo, santo Tom?s observa: ?Si el hermano de un rey estuviese lejos, ciertamente ansiar?a poder vivir cerca de ?l. Y bien, Cristo es nuestro hermano: debemos por tanto desear su compa??a, ser un solo coraz?n con ?l" (Op?sculos teol?gico-espirituales, Roma 1976, p. 64).

Presentando la oraci?n del Padre Nuestro, santo Tom?s muestra que esta es en s? perfecta, teniendo las cinco caracter?sticas que una oraci?n bien hecha deber?a tener: abandono confiado y tranquilo; conveniencia de su contenido, porque ? observa santo Tom?s ? ?es muy dif?cil saber exactamente lo que es oportuno pedir o no, desde el momento en que tenemos dificultad frente a la selecci?n de los deseos" (Ibid., p. 120); y despu?s orden apropiado de las peticiones, fervor de caridad y sinceridad de la humildad.

Santo Tom?s fue, como todos los santos, un gran devoto de la Virgen. La defini? con un apelativo estupendo: Triclinium totius Trinitatis, triclinio, es decir, lugar donde la Trinidad encuentra su reposo, porque, con motivo de la Encarnaci?n, en ninguna criatura, como en Ella, las tres divinas Personas inhabitan y encuentran delicia y alegr?a en vivir en su alma llena de Gracia. Por su intercesi?n podemos obtener toda ayuda.

Con una oraci?n, que tradicionalmente se atribuye a santo Tom?s y que, en todo caso, refleja los elementos de su profunda devoci?n mariana, tambi?n nosotros decimos: "Oh beat?sima y dulc?sima Virgen Mar?a, Madre de Dios..., yo conf?o a ti coraz?n misericordioso toda mi vida... Obtenme, o Dulc?sima Se?ora m?a, caridad verdadera, con la que pueda amar con todo el coraz?n a tu sant?simo Hijo y a t?, despu?s de ?l, sobre todas las cosas, y al pr?jimo en Dios y por Dios?.

[En espa?ol dijo]

Saludo a los grupos de lengua espa?ola, en particular a los miembros de la Asociaci?n p?blica de Fieles "Hogar de la Madre", as? como a los dem?s fieles provenientes de Espa?a, M?xico y otros pa?ses latinoamericanos. Os invito a todos, a imitaci?n de Santo Tom?s de Aquino, a profundizar, mediante el estudio y la oraci?n, en los grandes misterios de la fe.

Muchas gracias.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 18:41  | Habla el Papa
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