Viernes, 25 de junio de 2010

ZENIT nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI pronunci? hoy durante su visita al Centro Don Orione de Roma, en la cima del Monte Mario, para bendecir la gran estatua de Mar?a Salus populi romani, recientemente restaurada.

Queridos hermanos y hermanas,

quisiera en primer lugar saludaros cordialmente a todos vosotros, reunidos aqu? para el significativo acontecimiento de hoy. Sobre esta colina ha vuelto a velar sobre nuestra Ciudad la majestuosa estatua de la Virgen, abatida hace algunos meses por la furia del viento. Saludo ante todo al cardenal vicario Agostino Vallini y a los obispos presentes. Un pensamiento especial dirijo a don Flavio Peloso, reelegido a la gu?a de la Opera don Orione, y le doy las gracias por las gentiles palabras que ha querido dirigirme. Extiendo este saludo a los religiosos participantes en el 13? Cap?tulo General, a quienes trabajan en esta Instituci?n al servicio de los j?venes y de los que sufren y de toda la familia espiritual orionina. Dirijo mi deferente pensamiento al se?or alcalde de Roma, hon. Gianni Alemanno: deseo manifestarle anticipadamente mi aprecio por el Concierto que el Campidoglio me ofrecer? la tarde del 29 de junio; es un gesto que atestigua el afecto por el Papa de toda la ciudad de Roma. Saludo tambi?n a las dem?s autoridades civiles y militares. No puedo finalmente no agradecer de coraz?n a cuantos de diversas formas han contribuido a restituir a la estatua de Nuestra Se?ora su original esplendor.

Acog? de buen grado la invitaci?n de unirme a vosotros en rendir homenaje a Mar?a Salus populi romani, representada en esta maravillosa estatua tan querida al pueblo romano. Estatua que es memoria de acontecimientos dram?ticos y providenciales, escritos en la historia y en la conciencia de la Ciudad. De hecho, fue colocada sobre la cima del Monte Mario en 1953, en cumplimiento de un voto popular pronunciado durante la segunda guerra mundial, cuando las hostilidades y las armas hac?an temer por la suerte de Roma. De las obras romanas de Don Orione parti? entonces la iniciativa de una recogida de firmas para un voto, a la que se adhirieron m?s de un mill?n de ciudadanos. El Venerable P?o XII recogi? la devota iniciativa del pueblo que se confiaba a Mar?a y el voto fue pronunciado el 4 de junio de 1944, ante la imagen de Nuestra Se?ora del Divino Amor. Precisamente ese d?a, tuvo lugar la liberaci?n pac?fica de Roma. ?C?mo no renovar tambi?n hoy, queridos amigos de Roma, ese gesto de devoci?n a Mar?a "Salus populi romani" bendiciendo esta bella estatua?

Los Orioninos la quisieron grande y colocada en alto, por encima de la ciudad, para rendir homenaje a la santidad excelsa de la Madre de Dios, la cual, humilde en tierra, ?fue exaltada por encima de los coros ang?licos en los reinos celestiales? (Gregorio VII, Ad Adelaide di Ungheria), y para tener, al mismo tiempo, un signo de presencia familiar suya en la vida cotidiana. Que Mar?a, Madre de Dios y nuestra, est? siempre en la cima de vuestros pensamientos y afectos, amable consuelo de vuestras almas, gu?a segura de vuestras voluntades y apoyo de vuestros pasos, persuasiva inspiradora de la imitaci?n de Jesucristo. Que la Madonnina ? como les gusta llamarla a los romanos ? en el gesto de mirar desde lo alto los lugares de la vida familiar, civil y religiosa de Roma, proteja a las familias, suscite prop?sitos de bien, sugiera a todos deseos del cielo. ?Mirar al cielo, rezar, y despu?s adelante con valor y trabajar. ?Ave Mar?a y adelante!" ? exhortaba san Luis Orione.

En su voto a la Virgen, los romanos, adem?s de prometer oraci?n y devoci?n, se comprometieron tambi?n en obras de caridad. Por su parte, los Orioninos realizaron en este Centro de Monte Mario, a?n antes de la estatua, la acogida de peque?os mutilados y hu?rfanos. El programa de san Luis Orione ? S?lo la caridad salvar? al mundo ? tuvo aqu? una concreci?n significativa y se convirti? en un signo de esperanza para Roma, en uni?n a la Madonnina puesta sobre la cima. ?Queridos hermanos y hermanas, herederos espirituales del Santo de la Caridad, Luis Orione! El Cap?tulo General que acaba de concluirse tuvo como tema propio esta expresi?n querida por vuestro Fundador, S?lo la caridad salvar? al mundo. Bendigo el prop?sito y las decisiones que se han adoptado para relanzar ese dinamismo espiritual y apost?lico que debe siempre distinguiros.

Don Orione vivi? de modo l?cido y apasionado la tarea de la Iglesia de vivir el amor para hacer entrar en el mundo la luz de Dios (cfr. Deus Caritas est, n. 39). Dej? esta misi?n a sus disc?pulos como v?a espiritual y apost?lica, convencido de que "la caridad abre los ojos a la fe y hace arder a los corazones de amor hacia Dios". Continuad, queridos Hijos de la Divina Providencia, sobre esta estela carism?tica iniciada por ?l, porque, como ?l dec?a, ?la caridad es la mejor apolog?a de la fe cat?lica?, ?la caridad arrastra, la caridad mueve, lleva a la fe y a la esperanza" (Verbali, 26.11.1930, p.95). Las obras de caridad, tanto como actos personales que como servicios a las personas d?biles ofrecidos en grandes instituciones, no pueden nunca reducirse a un gesto filantr?pico, sino que deben permanecer siempre como expresi?n tangible del amor providente de Dios. Para hacer esto ? recuerda don Orione ? es necesario ser ?mezclados con al caridad suav?sima de Nuestro Se?or? (Scritti 70, 231) mediante una vida espiritual aut?ntica y santa. Solo as? es posible pasar de las obras de la caridad a la caridad de las obras, porque ? a?ade vuestro Fundador ? ?incluso las obras sin la caridad de Dios, que las valore ante ?l, no valen nada" (Alle PSMC, 19.6.1920, p.141).

Queridos hermanos y hermanas, gracias una vez m?s por vuestra invitaci?n y por vuestra acogida. Que os acompa?e cada d?a la protecci?n maternal de Mar?a, que juntos invocamos por cuantos trabajan en este Centro y por toda la poblaci?n romana y, mientras aseguro a cada uno mi recuerdo en la oraci?n, os bendigo a todos con afecto.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 19:24  | Habla el Papa
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