S?bado, 26 de junio de 2010

ZENIT?publica el discurso que pronunci? Benedicto XVI el domingo, 6 de Junio de 2010,?en la ceremonia de despedida de Chipre, que tuvo lugar en? el Aeropuerto Internacional de Larnaca.

?

[En ingl?s:]

Se?or presidente,
autoridades,
se?oras y se?ores:


Ha llegado el momento de dejaros, despu?s de mi breve pero fecundo viaje apost?lico a Chipre.

Se?or presidente, le doy gracias por las gentiles palabras que me ha dirigido y le expreso con gusto mi gratitud por todo lo que usted ha hecho, as? como a su gobierno y a las autoridades civiles y militares, que han permitido que mi visita sea un memorable ?xito.

Al dejar vuestra tierra, al igual que hicieron muchos peregrinos antes, vuelvo a recordar que el Mediterr?neo est? conformado por un rico mosaico de pueblos con sus propias culturas y belleza, con su calidez y humanidad. A pesar de esta realidad, el Mediterr?neo oriental, al mismo tiempo, conoce el conflicto y el derramamiento de sangre, como hemos visto tr?gicamente en los ?ltimos d?as. Redoblemos nuestros esfuerzos para construir una paz real y duradera para todos los pueblos de la regi?n.

Junto a este objetivo general, Chipre puede desempe?ar un papel particular en la promoci?n del di?logo y la cooperaci?n. Si os compromet?is con paciencia a favor de la paz de vuestros hogares y a favor de la prosperidad de vuestros vecinos, os preparar?is para escuchar y comprender todos los aspectos de muchas cuestiones complejas, y para ayudar a los pueblos a llegar a una mayor comprensi?n mutua. El camino que est?is recorriendo es visto con gran inter?s y esperanza por la comunidad internacional y constato con satisfacci?n todos los esfuerzos realizados para favorecer la paz en vuestro pueblo y en toda la isla de Chipre.

Al dar gracias a Dios por estos d?as que han sido testigos del primer encuentro de la comunidad cat?lica de Chipre con el sucesor de Pedro en vuestra tierra, recuerdo con gratitud mis encuentros con las dem?s autoridades cristianas, en particular a Su Beatitud Cris?stomos II, a quienes doy las gracias por su acogida fraternal. Espero que mi visita pueda ser un paso m?s en el largo camino que fue abierto con el abrazo en Jerusal?n del entonces patriarca Aten?goras y mi venerable predecesor el papa Pablo VI. Sus primeros pasos prof?ticos nos indicaron el camino que tambi?n nosotros tenemos que recorrer. Hemos recibido un llamamiento divino a ser hermanos, a caminar uno al lado del otro en la fe, con humildad, ante Dios omnipotente, y con inseparables lazos de afecto mutuo. Al invitar a los fieles a cristianos a seguir por este camino, deseo asegurarles que la Iglesia cat?lica, con la gracia de Dios, se comprometer? para alcanzar el objetivo de la perfecta unidad en la caridad, a trav?s de una estima m?s profunda por lo m?s querido para cat?licos y ortodoxos

Dejad que exprese una vez m?s mi sincera esperanza y oraci?n para que juntos, cristianos y musulmanes, se conviertan en levadura de paz y reconciliaci?n entre los chipriotas, lo que se convertir? en ejemplo para los dem?s pa?ses.

Por ?ltimo, se?or presidente, perm?tame alentarle a usted y a su gobierno en vuestra elevada responsabilidad. Como bien sab?is, entre vuestras tareas m?s importantes se encuentra la de asegurar la paz y la seguridad a todos los chipriotas. Al haberme alojado en estos ?ltimos d?as en la nunciatura apost?lica, que se encuentra en la zona de separaci?n bajo el control de las Naciones Unidas, he podido ver personalmente algo de la triste divisi?n de la isla, as? como darme cuenta de la p?rdida de una parte significativa de una herencia cultural que pertenece a toda la humanidad. He podido tambi?n escuchar a los chipriotas del norte que querr?an regresar en paz a sus casas y a sus lugares de culto, y he quedado profundamente impresionado por sus peticiones. Ciertamente, la verdad y la reconciliaci?n, junto al mutuo respeto, son el fundamento m?s s?lido para un futuro de unidad y de paz para esta isla y para la estabilidad y prosperidad de todos sus habitantes. En los a?os pasados, se ha logrado algo muy positivo a trav?s de un di?logo concreto, si bien falta todav?a mucho por hacer para superar las divisiones. Perm?tame que le aliente a usted y a sus compatriotas a trabajar con paciencia y constancia con vuestros vecinos para construir un futuro mejor y m?s seguro para vuestros hijos. En este compromiso, puede estar seguro de mis oraciones por la paz de todo Chipre.

[En griego:]?
Se?or presidente, queridos amigos, con estas breves palabras me despido de vosotros. Gracias y que la Sant?sima Trinidad y la Virgen Santa os bendigan siempre. ?Adi?s! ?Que la paz est? con vosotros!?

[Traducci?n realizada por Jes?s Colina
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:50  | Habla el Papa
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