Mi?rcoles, 30 de junio de 2010

Homil?a de monse?or Luis H?ctor Villalba, arzobispo de Tucum?n, en la misa de clausura del A?o Sacerdotal (10 de junio de 2010). (AICA)

CLAUSURA DEL A?O SACERDOTAL??????

?Queridos sacerdotes:

????????? 1. Con esta Misa clausuramos el A?o Sacerdotal que dispuso el Papa Benedicto XVI con ocasi?n de cumplirse los 150 a?os de la muerte del Santo Cura de Ars. En este a?o de gracia los sacerdotes recogimos el testimonio de San Juan Mar?a Vianney, modelo de Pastor.?

????????? Quiero agradecerles la fidelidad de ustedes en el ejercicio del ministerio sacerdotal y animarlos a seguir respondiendo con alegr?a y generosidad al llamado del Se?or.

Comparto con ustedes las dificultades que estamos viviendo. Nos duelen las incoherencias en las que tantas veces incurrimos. Reconocemos que la mies es mucha y los trabajadores pocos.?

????????? 2. ?Hermanos, tengan en cuenta qui?nes son los que han sido llamados? (1 Cor. 1,26).?

????????? Con estas palabras de San Pablo los invito a meditar sobre el don que cada uno de ustedes ha recibido al ser llamado por Dios, a fin de que reconozcan cada vez m?s la grandeza de la vocaci?n sacerdotal y den gracias al Se?or que hizo grandes cosas en ustedes (cf. Lc. 1,49).?

????????? ??No hay entre ustedes muchos sabios, hablando humanamente, ni son muchos los poderosos ni los nobles. Al contrario, Dios eligi? lo que el mundo tiene por necio, para confundir a los sabios; lo que el mundo tiene por d?bil, para confundir a los fuertes; lo que es vil y despreciable y lo que no vale nada, para aniquilar a lo que vale? (1 Cor. 1,26-27).?

????????? S?, Dios nos eligi? no por nuestros m?ritos, sino en virtud de su misericordia.?

????????? El don sobrenatural que hemos recibido debe llevarnos a gloriarnos solamente en Cristo. Quien tiene conciencia de no ser nada, puede descubrir que Cristo lo es todo para ?l.?

????????? La respuesta que corresponde a este don no puede ser otra que la entrega total al Se?or. La aceptaci?n de la llamada divina al sacerdocio fue un acto de amor. La perseverancia y la fidelidad consiste no s?lo en impedir que ese amor se debilite o apague (cf. Ap. 2,4), sino en avivarlo, en hacerlo que crezca cada d?a m?s.?

????????? 3. Hoy es absolutamente necesario que los Pastores de la Iglesia sobresalgamos por el testimonio de la santidad.?

????????? Precisamente el Santo Padre afirm? que convoc? el A?o Sacerdotal para favorecer a que los sacerdotes busquen la santidad de la cual depende toda la eficacia de su ministerio.?

????????? Nuestra vocaci?n es una marcha progresiva hacia la santidad.?

????????? Todos los cristianos, lo sabemos, est?n llamados a la santidad, a la plenitud de la vida cristiana, a la perfecci?n de la caridad. Pero ?cuanto m?s vale esto ?para el sacerdote!?

????????? La santidad para nosotros, los sacerdotes -nos recuerda el Concilio Vaticano II- es doblemente obligatoria: por la perfecci?n a la que nos llama el estado sacerdotal, y por la eficacia que, de la santidad del ministro se deriva para su ministerio (cf. PO 12).?

????????? Volvamos a meditar la oraci?n final de Cristo en el cap?tulo 17 de San Juan: ?Padre?santif?calos (cons?gralos) en la verdad? (Jn. 17.17)?

????????? Somos hombres consagrados. El compromiso contra?do est? esculpido en nuestras almas con el bautismo, la confirmaci?n y el orden sagrado.?

????????? Consagrar es separar para Dios, santificar (en el sentido original de este t?rmino).?

????????? El Maestro pide esta separaci?n de santificaci?n para aquellos que ?l env?a, como a ?l lo envi? el Padre. Los sacerdotes ser?n los mediadores de santificaci?n. Y por eso prosigue: ?Por ellos me consagro, para que tambi?n ellos sean consagrados en la verdad? (Jn. 17,19). Jes?s se ofrece en sacrificio por los suyos a fin de que tambi?n ellos sean santificados o consagrados a Dios. Esta es la primera intenci?n apost?lica de Cristo: la santificaci?n de sus sacerdotes.?

????????? El car?cter de nuestra ordenaci?n cre? en el fondo de nuestra alma una semejanza ontol?gica con Cristo. Esta semejanza ontol?gica reclama, de nuestra parte, identificarnos cada d?a m?s con Cristo. As? esta configuraci?n por la ordenaci?n con Cristo, nos obliga a una santidad subjetiva.?

????????? Si en virtud de nuestra ordenaci?n Cristo puede decir ?yo? por nuestros labios: ?Esto es mi Cuerpo?,? ?Yo te absuelvo?,? debe tambi?n poder decir ?yo? por toda nuestra vida de sacerdotes.?

????????? El sacerdote debe poder aplicarse la palabra de San Pablo: ?Ya no vivo yo, sino que Cristo vive en m? (G?l. 2,20).?

????????? La gracia recibida el d?a de nuestra ordenaci?n es una llamada constante a la santidad. Es una gracia para una vida de amistad con Cristo: ?Ya no los llamo siervos, sino amigos? (Jn. 15,15).?

????????? Tambi?n a los sacerdotes, Jes?s les pregunta: ??Me amas m?s que estos?? (Jn. 21,15). Y es necesario que en todo momento le podamos responder: ?Se?or tu lo sabes todo, t? sabes que te amo? (Jn. 21,17).?

????????? Para los fieles el sacerdote es el hombre que vive de Dios y con Dios. El sacerdote debe mostrar a Dios. Debe ser para los fieles una epifan?a de Dios y de Cristo.?

????????? Nuestros feligreses nos dicen, como aquellos griegos que se acercaron a Felipe y a Andr?s: ?Queremos ver a Jes?s?.?

????????? 4. Al llamar a los Ap?stoles, Cristo dec?a a cada uno: ?S?gueme?. Desde hace m?s de dos mil a?os el Se?or contin?a dirigiendo la misma invitaci?n a muchos j?venes.??

????????? No quiero concluir sin a?adir unas palabras sobre la responsabilidad en fomentar las vocaciones sacerdotales. ?sta debe ser una preocupaci?n prioritaria que tiene que manifestarse en nuestra oraci?n y en nuestro apostolado.?

????????? Hablemos a los ni?os y a los j?venes de la llamada de Jes?s al sacerdocio. Trasmitamos el entusiasmo de ser sacerdotes para que no falten continuadores de nuestro ministerio. Sean maestros de oraci?n y no descuiden el precioso servicio de la direcci?n espiritual para ayudar a los llamados a discernir la voluntad de Dios. No olviden que el mejor fruto del apostolado de ustedes? debe ser el florecer de las vocaciones al sacerdocio.?

????????? Ruego para que, con la oraci?n y el celo de ustedes, sean muchos los j?venes que se entreguen a Cristo en el sacerdocio. La Iglesia los necesita para continuar, en esta nueva etapa, la inmensa tarea de la evangelizaci?n.?

????????? Recemos siempre los unos por los otros y todos por todos. Pidamos a Jes?s que el recuerdo del Cura de Ars nos ayude a reavivar el fervor de nuestro sacerdocio.?

????????? Confiemos nuestro sacerdocio a la Virgen Mar?a, Madre de los sacerdotes, a quien San Juan Mar?a Vianney recurr?a con total confianza.?

Mons. Luis H?ctor Villalba, arzobispo de Tucum?n?


Publicado por verdenaranja @ 23:16  | Homil?as
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