Jueves, 01 de julio de 2010

Palabras de monse?or Agust?n Radrizzani, arzobispo de Mercedes Luj?n en la celebraci?n de la clausura del A?o Sacerdotal (10 de junio de 2010). (AICA)

CONCLUSI?N A?O SACERDOTAL????????????

????????? Estamos celebrando la conclusi?n del a?o sacerdotal. Ha sido una idea providencial del Papa que dio sus frutos en todo el mundo.?

????????? Frutos que han permitido reflexionar y amar cada d?a m?s este maravilloso don de Dios que es el sacerdocio.?

????????? En laicos y consagrados aument? el deseo de apreciar, acompa?ar, rezar y amar a los sacerdotes. En los sacerdotes ha crecido la conciencia del don recibido y muchos han sentido renovado este llamado que Dios hizo en nosotros.?

????????? El volver al primer amor es ya una gracia de Dios, que por diversos caminos, El nos la regala a lo largo de nuestra vida.?

????????? Esta gracia del primer amor es la conciencia de que El, en modo gratuito nos ha elegido para la consagraci?n donde, desde el Antiguo Testamento, percibimos que ?sta se trata de un acto por el cual El? nos toma como posesi?n suya y por una gracia preveniente de Dios, nos dejamos tomar o, como dice Jerem?as: nos dejamos seducir por El (1).?

????????? Esta consagraci?n da como fruto una aut?ntica divinizaci?n: ?Ya no soy yo el que vivo, sino Cristo vive en mi? (2).?

????????? Es como una metamorfosis o transformaci?n ?ntica que se da de una vez y para siempre. El quiere vivir en nosotros, pero siempre respeta nuestra libertad.?

????????? El a?o pasado, en la apertura de este a?o especial, en la parroquia Sagrado Coraz?n de Vedia hac?a referencia, siguiendo el mensaje del Papa, al incremento de la tensi?n hacia la santidad de los sacerdotes y les agradec?a sinceramente todos los esfuerzos y trabajos que realizan por la evangelizaci?n de esta porci?n del pueblo de Dios que es nuestra arquidi?cesis. Les dej? en aquella ocasi?n tres propuestas: oraci?n, formaci?n y promoci?n vocacional.?

????????? Quisiera ahora llamar la atenci?n sobre aquellas cosas o actitudes que se oponen a este camino de identificaci?n con el Maestro.?

????????? En nuestro diario vivir hay una infinidad de actitudes que atentan contra esta opci?n radical y definitiva que hacemos de la persona de Jesucristo.?

????????? Una de las lacras que atenta contra la divinizaci?n es la costumbre. Hacemos siempre lo mismo y perdemos la novedad de la vida en Dios.? Recibimos a la gente, rezamos misa, confesamos, pero perdemos de vista que lo hacemos ?in persona Christi? y dejamos de ver que recibimos al mismo Cristo en todo encuentro y en todo di?logo. A? la larga esto nos lleva a ser funcionarios de la religi?n, da?a la vida de nuestras comunidades y nos da?a a nosotros mismos. No tenemos m?s el gozo de vivir por El y con El. La gente sufre esta falta de vida como sufrimos el encuentro con el m?dico que no siente m?s su vocaci?n. Ambos nos hemos convertido en funcionarios. Hacemos lo que nuestro rol social nos indica pero hemos perdido el primitivo fervor, como dice el Apocalipsis (3).

?????????? Otro enemigo de la transformaci?n en Cristo es el modo apresurado de actuar, propio de nuestro tiempo. Ese estilo de constante aceleraci?n impide que hagamos cada cosa con solemnidad y respetando la dimensi?n contemplativa de nuestra vida. Es la prisa la que hace que obremos con una gran superficialidad y dado que una acci?n sucede a la otra sin haber concluido debidamente la primera, esto mismo impide que ofrezcamos a Dios la acci?n que concluimos y le encomendemos aquella que iniciamos.?

????????? Solo viviendo cada cosa como si? fuera lo ?nico que debemos hacer es lo que permite rezar en el trabajo y tratar a cada persona como la tratar?a Jes?s.?

????????? Es la costumbre, la superficialidad y la prisa las que terminan convirti?ndonos en funcionarios de la religi?n y de lo sagrado.?

????????? Superar estas enfermedades exige una gran fatiga. Sin este esfuerzo hasta llegamos a perder la noci?n de pecado y puede dar lo mismo todo: ser puro o ser impuro, respetar los bienes de la comunidad o pensar que lo de la comunidad podemos considerarlo como un bien propio, ser d?ciles a lo que la Iglesia por medio de sus representantes nos pide o negociar para continuar con mi vida independiente y c?moda. As?, la impureza, el robo y el capricho termino imagin?ndolos virtud, cuando en realidad son pecado.?

????????? Cuando vivimos en esta ambig?edad ?Qu? transmitimos a los que nos rodean? Cuando alguien con deseo de santidad viene a nosotros para pedirnos una orientaci?n, ?Qu? tipo de consejos podemos dar? De la abundancia del coraz?n habla la boca.?

????????? Este es el drama de nuestro tiempo: el divorcio entre fe y vida. Vivimos de una manera y predicamos sobre una fe no experimentada. Por eso, estamos convencidos que la vida coherente de un sacerdote da credibilidad a la Iglesia y la hace crecer, mientras que una vida tibia o indiferente, destruye esta credibilidad.???????????

????????? ?C?mo superar esta dificultad que da?a la credibilidad de la Iglesia? El camino superador de esta encrucijada nos lo da la sabidur?a de los santos que se espejaron en Jes?s y en su Evangelio.?

????????? El secreto para llevar una vida nueva, una vida de santidad, es recibir la gracia de lo que Aparecida? da a entender como enamoramiento de Jesucristo (4). Para lograrlo se requiere la gracia de Dios y la correspondencia nuestra. Estamos seguros que Dios ayuda a sus hijos, a nosotros nos corresponde secundar la gracia ?C?mo? Empe??ndonos en vivir con ?l, en cultivar la intimidad con El ofreci?ndole cada cosa que hacemos o que proyectamos, tratando de servirlo a ?l en cada hermano que encontramos y rectificando la intenci?n por la que trabajamos.?

????????? Muchas cosas las hacemos por nosotros mismos, para brillar y tener un lugar en el medio en que vivimos o tambi?n, hacemos las cosas por el otro, pero para obtener un beneficio de ?l. En ambos casos nos buscamos a nosotros mismos. Por eso desde el primer instante del d?a hasta la noche, lo ofrecemos todo a El que es la raz?n de ser de nuestra vida de entrega. Esta vida m?stica nos lleva a evitar cuanto nos aleja de Jesucristo y, si hemos incurrido en alguna falta, nos arrojamos a los brazos de su misericordia y volvemos a caminar en su presencia. Todo lo vemos con perspectiva del reino. Todo, cada cosa, siempre, ha tenido, tiene y tendr? un solo destino: la uni?n con El.?

????????? Esta vida de permanente uni?n con Dios tiene un punto de partida que es doble: pedimos al Se?or la gracia, la deseamos y ponemos los medios para lograrlo. El Se?or nos la quiere dar y quiere que as? seamos felices, pero nos deja libres para acceder a esta vida nueva.?

????????? Es la vida del aut?ntico disc?pulo, el que como Mar?a de Betania, est? a los pies del Maestro. De aqu? nace nuestro esp?ritu misionero. Es tan grande la alegr?a que gozamos y, a la vez, vemos tantos hermanos desilusionados alrededor nuestro que queremos servirlos, amarlos, ayudarlos, para que sinti?ndose amados, encuentren la luz.??

????????? Vivir como Mar?a y trabajar como Marta. Esta es la s?ntesis que da sentido a nuestra vida. Entonces Dios se sirve de nosotros para construir su Reino.?

????????? En este sentido se desencadena un trabajo vocacional muy fuerte y nacen muchas vocaciones por el contagio que provoca una vida de fidelidad, de felicidad, de coherencia y de plenitud (5).??????????

????????? Al vernos personas realizadas, los j?venes: los muchachos y las chicas, se preguntan por el por qu? de esa plenitud. Al descubrir detr?s de todo al Se?or por quien vivimos y por quien quisi?ramos morir, entender?n que Dios es capaz de llenar de sentido la vida.??

????????? As? seremos misioneros con el solo hecho de estar. Una conversaci?n, una confesi?n, la visita a un enfermo, una predicaci?n, la celebraci?n de la misa, el escuchar a una persona angustiada, etc?todo tendr? el sabor de lo sobrenatural.?

????????? Hermanos muy queridos: el a?o sacerdotal llega a su fin y cada uno de nosotros hace un balance de su vida. Vida de alegr?a, vida de entrega, vida de pobreza, vida de pureza, vida de fraternidad cultivada con los dem?s sacerdotes en los encuentros zonales, en el retiro espiritual, en las jornadas de pastoral. Quiera Dios, por intercesi?n de la Virgen, que este a?o sacerdotal nos haga tomar conciencia de nuestra responsabilidad ante el presbiterio y todo el Pueblo de Dios para que el deseo de conversi?n nos anime a todos a responder al llamado inicial de nuestro camino vocacional de ser sacerdotes seg?n el coraz?n de Cristo para saciar el hambre y la sed que tiene el mundo de una vida nueva y feliz.?

Mons Agust?n Radrizzani, arzobispo de Mercedes Luj?n?

Notas:
(1) Cfr. Jr. 20, 7.
(2) Gal. 2, 20.
(3) Cfr. Ap. 2, 4.
(4) Cfr. Aparecida, n?136.
(5) Cfr. Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada mundial de oraci?n por las vocaciones 2010: El testimonio suscita vocaciones.

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Publicado por verdenaranja @ 23:41  | Hablan los obispos
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