Viernes, 02 de julio de 2010

ZENIT?publica la homil?a que pronunci? en la tarde del s?bado 13 de Junio de 2010 el arzobispo Angelo Amato, SDB, prefecto de la Congregaci?n para las Causas de los Santos, durante la beatificaci?n de Manuel Lozano Garrido, m?s conocido como Lolo, en la localidad espa?ola de Linares.

1. La beatificaci?n de Manuel Lozano Garrido, llamado familiarmente "Lolo", es un acontecimiento de gran importancia pastoral para la di?cesis de Ja?n y un gran honor para la Iglesia espa?ola, que a?ade un nuevo Beato a su ya rica galer?a de santidad.

Lolo vivi? la mayor parte de su vida en una silla de ruedas. ?l fue golpeado, como Job, por enfermedades que anulan, como la par?lisis y la ceguera. Y como Job repet?a con fe: "Yo s? que mi redentor vive " (Jb 19,25). Animado por esta esperanza, transform? su Calvario de sufrimiento en un Tabor de gloria junto al Se?or Jes?s.

Con los ojos del cuerpo apagados, ?l aguz? los ojos de la fe para poder captar en ?l y en el pr?jimo la luz del Esp?ritu. Por eso sol?a decir que las estrellas se ven de noche. A pesar de tener los miembros entumecidos, ?l se mov?a ?gilmente con el coraz?n y con la mente, viajando por los cielos de la verdad y la belleza. Sus limitaciones f?sicas lo hicieron m?s sensible a las armon?as del esp?ritu, de modo diferente a nosotros, que, aturdidos por la marea de f?tiles im?genes cotidianas y entorpecidos por el estruendo de sus sonidos, no somos capaces ya de percibir el canto de la creaci?n y terminamos por convertirnos nosotros mismos en ciegos y sordos.

Lolo, sin embargo, ve?a y comprend?a las miles de presencias ben?ficas de la divina Providencia en su vida personal y en la historia de la humanidad. Por esto, su existencia no estuvo marcada por la tristeza, sino por la alegr?a; no por el llanto sino por la iniciativa apost?lica; no por la soledad sino por la comunicaci?n y la amistad con todos, grandes y peque?os, sanos y enfermos, pobres y ricos. La suya fue una existencia de aut?ntica santidad evang?lica.

2. Como el justo de la Escritura, tambi?n Lolo viv?a de la fe. Era un cristiano que meditaba el Evangelio, se nutr?a de la eucarist?a, amaba a la Bienaventurada Virgen Mar?a y era un enamorado de la Iglesia, por la que ten?a una verdadera pasi?n y a la que intentaba servir con amor de hijo.

La lectura del evangelio de hoy nos muestra un aspecto ejemplar de Lolo, su convicci?n de haber sido amado y perdonado por el Se?or y la necesidad de corresponder a esta caridad con un amor sin l?mites. Con su vida y con sus escritos, Lolo trata al Se?or como la mujer del Evangelio, que ba?? los pies del redentor con sus l?grimas, los sec? con sus cabellos, le ungi? la cabeza con aceite y aromatiz? sus pies con precioso perfume (cf. Lc 7,36-8,3). Son todas expresiones de un amor grande, como contrapartida por la alegr?a de vivir que se le daba cada d?a. Lolo am? al Se?or Jes?s con todas las fuerzas de su alma y poco a poco fue asimilado cada vez m?s a Cristo crucificado.

El secreto de la santidad de Lolo es revelada por la palabra del ap?stol Pablo, que, en la segunda lectura dice: "He sido crucificado con Cristo, y no soy yo sino Cristo quien vive en m?" (Gal 2,19-20).

San Ambrosio lo explica as?. "Cristo vive en m?" significa que en m? "vive aquel pan vivo, que viene del cielo, vive la sabidur?a, vive la gracia, vive la justicia, vive la resurrecci?n" [1]. En Lolo, pues, viv?a Cristo con toda la riqueza de sus dones espirituales. Como el gran m?stico que era, Lolo hab?a muerto al pecado y viv?a s?lo de Cristo. Gradualmente Jes?s hab?a ocupado un lugar en su alma, en su mente, en su coraz?n, en su boca: "no soy yo sino Cristo quien vive en m?". Por esto de su pluma de escritor y periodista sal?an palabras de vida, de verdad, de justicia, de paz, de mansedumbre.

3. El siervo de Dios naci? en Linares el nueve de agosto de 1920. Fue bautizado en la parroquia de Santa Mar?a con los nombres de Manuel Rom?n de la Sant?sima Trinidad, de la Sagrada Familia y de todos los Santos [2]. Un conjunto de nombres benditos, que hablan de para?so. Cerca del domicilio de nuestro Beato, aproximadamente a cincuenta metros, hab?a nacido algunos a?os antes, San Pedro Poveda, fundador de la Instituci?n Teresiana, y m?rtir en la persecuci?n religiosa de 1936. La misma fuente bautismal fue manantial de agua viva para ambos ciudadanos de Linares, ciudad de santos y de m?rtires.

Lolo era el quinto hijo y despu?s de ?l nacieron otros dos hermanos. La infancia fue serena. El ni?o era de temperamento alegre y gozoso. A los seis a?os se convirti? en hu?rfano de padre y a los quince de madre. La hermana mayor Mar?a llev? el cuidado de la casa y de la educaci?n religiosa y humana de sus numerosos hermanos.

Desde peque?o Lolo form? parte de la Acci?n Cat?lica, que para ?l era un noble modo de vivir como cristiano. Durante la persecuci?n religiosa, en la cual perdi? a su hermano Agust?n, ?l se preparaba secretamente tambi?n para dar la vida por Jes?s y para perdonar a sus perseguidores.

En este luctuoso per?odo, a ?l le confi? el sacerdote Rafael ?lvarez Lara, que posteriormente fue obispo, la misi?n de distribuir clandestinamente la Eucarist?a a determinados grupos de amigos y familiares. Lolo, como un nuevo Tarsicio, se mov?a como un ?ngel invisible entre los sonidos de las sirenas y los estallidos de proyectiles. Alguien, sin embargo, lo denunci?, junto a dos hermanas, porque era cat?lico y ten?a en casa la Eucarist?a. Permaneci? en la c?rcel tres meses. Con los nudos de las fibras de una escoba se hizo un rosario, que recitaba todos los d?as con otros detenidos. Terminada la guerra, Lolo reconoci? en el barbero, que un d?a fue a afeitarlo, al delator, pero fingi? no reconocerlo y lo perdon?.

4. Si se libr? del martirio de la persecuci?n, no escap? de otro martirio. Los primeros indicios de la enfermedad aparecieron durante el servicio militar. No consigue subir las escaleras y siente fort?simos dolores en las piernas. Tras numerosas visitas a m?dicos y hospitales, en abril de 1944, con veinticuatro a?os, Lolo vuelve definitivamente a Linares. Se siente como un ?rbol desnudo, que ha perdido sus verdes hojas. Para comprender el tormento f?sico, ?l mismo escribe que ten?a una aguja en cada c?lula de su cuerpo. Lolo era un dolor viviente.

Pero esta planta desnuda y contorsionada, con sus ra?ces plantadas cerca de las corrientes de agua (Sal 1,3), retoma la vida y produce flores y frutos. Su habitaci?n est? situada frente a la Iglesia y as?, cuando hab?a buen tiempo, se pod?a incluso seguir la misa y escuchar el sonido de la campanilla: "Mientras trabajo y duermo, Cristo permanece junto a m?, apenas a unos veinte metros de distancia" [3]. Poco a poco, los pies se encogen, las manos se retuercen, los dedos se paralizan. Su vida se convierte en un Viernes Santo no de desesperaci?n, sino siempre iluminado por la Pascua de resurrecci?n.

A quien le pregunta si su enfermedad le pesa, le responde: "Pesa, pero tiene alas ". A un amigo le escribe: "Cuando se sufre quiere decir que viene un ?ngel de Dios y te marca con una cruz en la frente". Consider? su enfermedad con un don. Su padecimiento fue un verdadero martirio de inmovilidad, que dur? doscientas mil horas [4]. Y soport? todo con profunda fe, desdramatizando siempre su situaci?n. Sol?a decir que Dios estaba sentado al borde de su cama y compart?a su pena.

5. El 4 de octubre de 1962 le lleg? la ceguera total. Su sacrificio era ahora completo. Lolo se convierte en el sacramento del dolor, como lo defini? un sacerdote, convirtiendo su sufrimiento en acci?n misionera.

Aunque escuchaba el latido del mundo, ya no ve?a nada m?s que a Dios. Y del coraz?n de Jes?s ?l tomaba a manos llenas las indicaciones justas para edificar al pr?jimo con perlas de sabidur?a. Pidi? y obtuvo del obispo poder tener en su habitaci?n un altar para la celebraci?n de la misa. Para ?l era el signo de su continuo di?logo con Dios. Por esto titul? su libro "Mesa redonda con Dio". De esta escuela de dolor y de fe tom? la fuerza para escribir nueve libros y m?s de trescientos art?culos, publicados en revistas y peri?dicos nacionales y locales.

Ofrec?a sus sufrimientos por los periodistas, para los que escribi? una especie de dec?logo. Releamos alguno de estos mandamientos, de indiscutible actualidad para los actuales profesionales de la comunicaci?n social:

"Da gracias al ?ngel que clav? en tu frente el lucero de la verdad y lo bru?e a todas horas";

"Cuando escribas lo has de hacer de rodillas para amar";

"Trabaja el pan de la limpia informaci?n con la sal del estilo y la levadura de lo eterno";

"?rbol de Dios, p?dele que te haga roble, duro e impenetrable al hacha de la adulaci?n y el soborno";

"Recuerda que no has nacido para prensa de colores. Ni confiter?a, ni platos fuertes: sirve mejor el buen bocado de la vida limpia y esperanzadora, como es" [5].

Para ?l, el periodista es como la fuente del pueblo, que brota y apaga la sed d?a y noche, dando frescura, optimismo, amor, esperanza y siempre una sonrisa. Exhortaba a evitar la prensa de colores, negra, rosa y amarilla, y a usar siempre una palabra clara y limpia, como la luz del sol.

Lolo muri? el tres de noviembre de 1971, a los 51 a?os. Como testamento suyo dejaba una palabra: alegr?a. ?l vivi? su enfermedad con alegr?a. Sazonaba sus dolores con la alegr?a que manaba del coraz?n de Cristo. Y viv?a todo ello con naturalidad: "Vivo mi inutilidad como una cosa normal, como es normal ser rubios o tener la vocaci?n de obrero" [6].

Para delinear su personalidad espiritual, Lolo usa la met?fora del carnet de identidad: nombre, hombre; apellido, libre, amante e inmortal; residencia provisional, la tierra, de paso hacia la eternidad; profesi?n, generosidad; fotograf?a, el coraz?n; firma, fe y esperanza [7].

Lolo se alimentaba verdaderamente de Cristo. En su programa de vida escribi?: "Por la ma?ana desayunar?s con el buen pan de Dios, y despu?s, enriquecido por su milagro, distribuir?s t? los panes y los peces de tu coraz?n"; "Restriega y lava tus ojos en la fe, para ver siempre a Cristo que vive en la persona que es buena, en la mediocre y en el pecador" [8].

6. Queridos fieles, con la beatificaci?n del Siervo de Dios Manuel Lozano Garrido, el Santo Padre Benedicto XVI nos entrega un ejemplo de santidad, que transforma el dolor en peregrinaci?n de redenci?n. El Papa ve en este ejemplar laico espa?ol un infatigable ap?stol que acept? la par?lisis y la ceguera con ?nimo sereno y alegre. Como escritor y periodista ?l difundi? las verdades evang?licas, sosteniendo la fe de su pr?jimo con la oraci?n, con el amor a la Eucarist?a y con la devoci?n filial a la Virgen.

Los santos se modelan en el yunque de la inmolaci?n. El dolor es una llamada a todos para alzar la mirada al cielo, de donde viene nuestro auxilio.

En una sociedad hedonista como la nuestra, que no ve el dolor y no sabe valorarlo, el Beato Lolo nos invita a abrir los ojos y a ver los miles de sufrimientos del nuestro pr?jimo, a abrir los o?dos para escuchar los lamentos de los necesitados, grandes y peque?os, ricos y pobres; a mover nuestras manos para socorrer a los caminantes golpeados y derrotados por la vida; a abrir nuestra boca para aliviar, consolar y perdonar. El sufrimiento y el dolor habitan entre nosotros y a nuestro alrededor, en nuestras familias, en nuestros seres queridos.

Lolo nos invita a dar amor, porque Dios tiene un solo nombre, que es Amor, nada m?s que Amor.

Am?n.

NOTAS

1 Ambrosio, Il paradiso terrestre, 15,76.

2 Rafael Higueras ?lamo - Pedro C?mara Ruiz, La gioia vissuta, Edizioni San Paolo, Cinisello B. 2006, p. 17.

3 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los d?as, p. 25.

4 Rafael Higueras ?lamo - Pedro C?mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 43.

5 Rafael Higueras ?lamo - Pedro C?mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 55-57.

6 Manuel Lozano Garrido, Dios habla todos los d?as, p. 92.

7 Rafael Higueras ?lamo - Pedro C?mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 102.

8 Rafael Higueras ?lamo - Pedro C?mara Ruiz, La gioia vissuta, p. 103.


Publicado por verdenaranja @ 22:52  | Homil?as
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