Domingo, 04 de julio de 2010

ZENIT nos ofrece la catequesis realizada?el mi?rcoles 16 de Junio de 2010?por el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas,

hoy quisiera continuar la presentaci?n de santo Tom?s de Aquino, un te?logo de tal valor que el estudio de su pensamiento fue expl?citamente recomendado por el Concilio Vaticano II en dos documentos, el decreto Optatam totius, sobre la formaci?n al sacerdocio, y la declaraci?n Gravissimum educationis, que trata sobre la educaci?n cristiana. Por lo dem?s, ya en 1880 el Papa Le?n XIII, gran estimador suyo y promotor de estudios tomistas, quiso declarar a santo Tom?s Patr?n de las escuelas y de las universidades cat?licas.

El motivo principal de este aprecio reside no solo en el contenido de su ense?anza, sino tambi?n en el m?todo adoptado por ?l, sobre todo la nueva s?ntesis y distinci?n entre filosof?a y teolog?a. Los Padres de la Iglesia se encontraban enfrentados con diversas filosof?as de tipo plat?nico, en las que se presentaba una visi?n completa del mundo y de la vida, incluyendo la cuesti?n de Dios y de la religi?n. En la confrontaci?n con estas ideolog?as, ellos mismos hab?an elaborado una visi?n completa de la realidad, partiendo de la fe y usando elementos del platonismo, para responder a las cuestiones esenciales de los hombres. Esta visi?n, basada en la revelaci?n b?blica y elaborada con un platonismo corregido a la luz de la fe, ellos la llamaban ?nuestra filosof?a?. La palabra "filosof?a" no era por tanto expresi?n de un sistema puramente racional y, como tal, distinto de la fe, sino que indicaba una visi?n completa de la realidad, construida a la luz de la fe, pero hecha y pensada por la raz?n; una visi?n que, ciertamente, iba m?s all? de las capacidades propias de la raz?n, pero que, como tal, era tambi?n satisfactoria para ella. Para santo Tom?s el encuentro con la filosof?a pre-cristiana de Arist?teles (muerto hacia el 322 a.C.) abr?a una perspectiva nueva. La filosof?a aristot?lica era, obviamente, una filosof?a elaborada sin conocimiento del Antiguo y del Nuevo Testamento, una explicaci?n del mundo sin revelaci?n, por la sola raz?n. Y esta racionalidad consiguiente era convincente. As? la vieja forma de "nuestra filosof?a" de los Padres ya no funcionaba. La relaci?n entre filosof?a y teolog?a, entre fe y raz?n, hab?a que volver a pensarla. Exist?a una "filosof?a" completa y convincente en s? misma, una racionalidad que preced?a a la fe, y luego la "teolog?a", un pensar con la fe y en la fe. La cuesti?n urgente era esta: el mundo de la racionalidad, la filosof?a pensada sin Cristo, y el mundo de la fe, ?son compatibles? ?O se excluyen? No faltaban elementos que afirmaban la incompatibilidad entre los dos mundos, pero santo Tom?s estaba firmemente convencido de su compatibilidad ? es m?s, que la filosof?a elaborada sin conocimiento de Cristo casi esperaba la luz de Jes?s para ser completa. Esta fue la gran ?sorpresa? de santo Tom?s, que determin? su camino de pensador. Mostrar esta independencia entre filosof?a y teolog?a y, al mismo tiempo, su rec?proca racionalidad, fue la misi?n hist?rica del gran maestro. Y as? se entiende que, en el siglo XIX siglo, cuando se declaraba fuertemente la incompatibilidad entre raz?n moderna y fe, el papa Le?n XIII indicara a santo Tom?s como gu?a en el di?logo entre una y otra. En su trabajo teol?gico, santo Tom?s supone y concreta esta racionalidad. La fe consolida, integra e ilumina el patrimonio de verdad que la raz?n humana adquiere. La confianza que santo Tom?s otorga a estos dos instrumentos del conocimiento ? la fe y la raz?n ? puede ser reconducida a la convicci?n de que ambas proceden de una ?nica fuente de verdad, el Logos divino, que opera tanto en el ?mbito de la creaci?n como en el de la redenci?n.

Junto con el acuerdo entre raz?n y fe, se debe reconocer, por otra parte, que ?stas se valen de procedimientos cognoscitivos diferentes. La raz?n acoge una verdad en virtud de su evidencia intr?nseca, mediata o inmediata; la fe, en cambio, acepta una verdad en base a la autoridad de la Palabra de Dios que se revela. Escribe santo Tom?s al principio de su Summa Theologiae: "El orden de las ciencias es doble: algunas proceden de principios conocidos mediante la luz natural de la raz?n, como las matem?ticas, la geometr?a y similares; otras proceden de principios conocidos mediante una ciencia superior: como la perspectiva procede de principios conocidos mediante la geometr?a, y la m?sica desde principios conocidos mediante las matem?ticas. Y de esta forma la sagrada doctrina (es decir, la teolog?a) es ciencia que procede de los principios conocidos a trav?s de la lumbre de una ciencia superior, es decir, la ciencia de Dios y de los santos?(I, q. 1, a. 2).

Esta distinci?n asegura la autonom?a tanto de las ciencias humanas, como de las ciencias teol?gicas. ?sta sin embargo no equivale a separaci?n, sino que implica m?s bien una colaboraci?n rec?proca y ventajosa. La fe, de hecho, protege a la raz?n de toda tentaci?n de desconfianza en sus propias capacidades, la estimula a abrirse a horizontes cada vez m?s amplios, tiene viva en ella la b?squeda de los fundamentos y, cuando la propia raz?n se aplica a la esfera sobrenatural de la relaci?n entre Dios y el hombre, enriquece su trabajo. Seg?n santo Tom?s, por ejemplo, la raz?n humana puede por supuesto llegar a la afirmaci?n de la existencia de un solo Dios, pero solo la fe, que acoge la Revelaci?n divina, es capaz de llegar al misterio del Amor de Dios Uno y Trino.

Por otra parte, no es solo la fe la que ayuda a la raz?n. Tambi?n la raz?n, con sus medios, puede hacer algo importante por la fe, haci?ndole un triple servicio que santo Tom?s resume en el pr?logo de su comentario al De Trinitate de Boecio: "Demostrar los fundamentos de la fe: explicar mediante similitudes las verdades de la fe; rechazar las objeciones que se levantan contra la fe? (q. 2, a. 2). Toda la historia de la teolog?a es, en el fondo, el ejercicio de este empe?o de la inteligencia, que muestra la inteligibilidad de la fe, su articulaci?n y armon?a internas, su racionabilidad y su capacidad de promover el bien del hombre. La correcci?n de los razonamientos teol?gicos y su significado cognoscitivo real se basan en el valor del lenguaje teol?gico, que es, seg?n santo Tom?s, principalmente un lenguaje anal?gico. La distancia entre Dios, el Creador, el ser de sus criaturas es infinita; la disimilitud es siempre m?s grande que la similitud (cfr DS 806). A pesar de ello, en toda la diferencia entre Creador y criatura, existe una analog?a entre el ser de lo creado y el ser del Creador, que nos permite hablar con palabras humanas sobre Dios.

Santo Tom?s fund? la doctrina de la analog?a, adem?s de sus argumentaciones exquisitamente filos?ficas, tambi?n en el hecho de que con la Revelaci?n Dios mismo nos ha hablado y nos ha, por tanto, autorizado a hablar de ?l. Considero importante recordar esta doctrina. Esta, de hecho, ns ayuda a superar algunas objeciones del ate?smo contempor?neo, que niega que el lenguaje religioso est? provisto de un significado objetivo, y sostiene en cambio que tenga s?lo un valor subjetivo o simplemente emotivo. Esta objeci?n resulta del hecho de que el pensamiento positivista est? convencido de que el hombre no conoce el ser, sino s?lo las funciones experimentales de la realidad. Con santo Tom?s y con la gran tradici?n filos?fica nosotros estamos convencidos de que, en realidad, el hombre no conoce solo las funciones, objeto de las ciencias naturales, sino que conoce algo del ser mismo ? por ejemplo, conoce a la persona, al Tu del otro, y no s?lo el aspecto f?sico y biol?gico de su ser.

A la luz de esta ense?anza de santo Tom?s, la teolog?a afirma que, aun siendo limitado, el lenguaje religioso est? dotado de sentido ? porque tocamos el ser ?, como una flecha que se dirige hacia la realidad que significa. Este acuerdo fundamental entre raz?n humana y fe cristiana es visto en otro principio fundamental del pensamiento del Aquinate: la Gracia divina no anula, sino que supone y perfecciona la naturaleza humana. Esta ?ltima, de hecho, incluso despu?s del pecado, no est? completamente corrompida, sino herida y debilitada. La Gracia, dada por Dios y comunicada a trav?s del Misterio del Verbo encarnado, es un don absolutamente gratuito con el que la naturaleza es curada, potenciada y ayudada a perseguir el deseo innato en el coraz?n de cada hombre y de cada mujer: la felicidad. Todas las facultades del ser humano son purificadas, transformadas y elevadas por la Gracia divina.

Una importante aplicaci?n de esta relaci?n entre la naturaleza y la Gracia se descubre en la teolog?a moral de santo Tom?s de Aquino, que resulta de gran actualidad. En el centro de su ense?anza en este campo, ?l pone la ley nueva, que es la ley del Esp?ritu Santo. Con una mirada profundamente evang?lica, insiste en el hecho de que esta ley es la Gracia del Esp?ritu Santo dada a aquellos que creen en Cristo. A esta Gracia se une la ense?anza escrita y oral de las verdades doctrinales y morales, transmitidas por la Iglesia. Santo tom?s, subrayando el papel fundamental, en la vida moral, de la acci?n del Esp?ritu Santo, de la Gracia, de la que brotan las virtudes teologales y morales, hace comprender que todo cristiano puede alcanzar las altas perspectivas del ?Serm?n de la Monta?a? si vive una relaci?n aut?ntica de fe en Cristo, si se abre a la acci?n de su Santo Esp?ritu. Pero ? a?ade el Aquinate ? "aunque la gracia es m?s eficaz que la naturaleza, con todo la naturaleza es m?s esencial para el hombre? (Summa Theologiae, Ia, q. 29, a. 3), por lo que, en la perspectiva moral cristiana, hay un lugar para la raz?n, la cual es capaz de discernir la ley moral natural. La raz?n puede reconocerla considerando lo que es bueno hacer y lo que es bueno evitar para conseguir esa felicidad que est? en el coraz?n de cada uno, y que impone tambi?n una responsabilidad hacia los dem?s, y por tanto, la b?squeda del bien com?n. En otras palabras, las virtudes del hombre, teologales y morales, est?n arraigadas en la naturaleza humana. La Gracia divina acompa?a, sostiene y empuja el compromiso ?tico, pero, de por s?, seg?n santo Tom?s, todos los hombres, creyentes y no creyentes, est?n llamados a reconocer las exigencias de la naturaleza humana expresadas en la ley natural y a inspirase en ella en la formulaci?n de las leyes positivas, es decir, las que emanan las autoridades civiles y pol?ticas para regular la convivencia humana.

Cuando la ley natural y la responsabilidad que esta implica se niegan, se abre dram?ticamente el camino al relativismo ?tico en el plano individual y al totalitarismo del Estado en el plano pol?tico. La defensa de los derechos universales del hombre y la afirmaci?n del valor absoluto de la dignidad de la persona postulan un fundamento. ?No es precisamente la ley natural este fundamento, con los valores no negociables que ?sta indica? El Venerable Juan Pablo II escrib?a en su Enc?clica Evangelium vitae palabras que siguen siendo de gran actualidad: "Para el futuro de la sociedad y el desarrollo de una sana democracia, urge pues descubrir de nuevo la existencia de valores humanos y morales esenciales y originarios, que derivan de la verdad misma del ser humano y expresan y tutelan la dignidad de la persona. Son valores, por tanto, que ning?n individuo, ninguna mayor?a y ning?n Estado nunca pueden crear, modificar o destruir, sino que deben s?lo reconocer, respetar y promover. " (n. 71).

En conclusi?n, Tom?s nos propone un concepto de la raz?n humana amplio y confiado: amplio porque no est? limitado a los espacios de la llamada raz?n emp?rico-cient?fica, sino abierto a todo el ser y por tanto tambi?n a las cuestiones fundamentales e irrenunciables del vivir humano; y confiado porque la raz?n humana, sobre todo si acoge las inspiraciones de la fe cristiana, promueve una civilizaci?n que reconoce la dignidad de la persona, la intangibilidad de sus derechos y a fuerza de sus deberes. No sorprende que la doctrina sobre la dignidad de la persona, fundamental para el reconocimiento de la inviolabilidad de los derechos del hombre, haya madurado en ambientes de pensamiento que recogieron la herencia de santo Tom?s de Aquino, el cual ten?a un concepto alt?simo de la criatura humana. La defini?, con su lenguaje rigurosamente filos?fico, como "lo m?s perfecto que hay en toda la naturaleza, es decir, un sujeto subsistente en una naturaleza racional? (Summa Theologiae, Ia, q. 29, a. 3).

La profundidad del pensamiento de santo Tom?s de Aquino brota ? no lo olvidemos nunca ? de su fe viva y de su piedad fervorosa, que expresaba en oraciones inspiradas, como esta en la que pide a Dios: ?Conc?deme, te ruego, una voluntad que te busque, una sabidur?a que te encuentre, una vita que te agrade, una perseverancia que te espere con confianza y una confianza que al final llegue a poseerte".

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez
? Copyright 2010 -Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 19:58  | Habla el Papa
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