Martes, 13 de julio de 2010

Homil?a de monse?or H?ctor Aguer, arzobispo de La Plata, en la misa de acci?n de gracias por el 194? aniversario de la Independencia nacional (Bas?lica de San Ponciano, 9 de julio de 2010). (AICA)

LA ARGENTINA DE HOY Y SUS OR?GENES CRISTIANOS??

La fecha de la independencia nacional est? se?alada actualmente por la memoria lit?rgica de Nuestra Se?ora de Itat?; es ?ste un signo providencial, que manifiesta con elocuencia las ra?ces cat?licas de la Argentina. La imagen de esta advocaci?n mariana fue tra?da a nuestra tierra por fray Luis Bola?os y recibe culto desde 1615. La antig?edad de la devoci?n, su consiguiente arraigo y las proyecciones espirituales y culturales en la vida de la regi?n justifican que se haya otorgado a la Virgen de Itat? el t?tulo de ?Reina de la civilizaci?n en la Cuenca del Plata?. Corresponde mencionar el origen casi contempor?neo de otros dos fen?menos religiosos hondamente argentinos. Hacia 1620 los indios calchaqu?es comenzaron a honrar la imagen de Nuestra Se?ora del Valle en Catamarca, donde cuarenta a?os despu?s se erigi? una capilla, transformada con el tiempo en la actual catedral. De 1630 data el culto de Nuestra Se?ora de Luj?n en ese sitio entra?able de la pampa bonaerense, para nosotros tan cercano, que merced a diversas circunstancias ha alcanzado una verdadera capitalidad, sobre todo porque la Virgen Inmaculada, en su advocaci?n de Luj?n, ha sido proclamada Patrona de la Naci?n Argentina. Este v?rtice alt?simo configura con los otros dos puntos citados un tri?ngulo mariano que abraza el coraz?n de la Patria: Itat?, el Valle y Luj?n expresan el origen cat?lico de esta Patria nuestra y la indiscutible identidad de su pueblo.

Hoy celebramos otro aniversario de la declaraci?n de nuestra independencia, el hecho m?s saliente de toda nuestra historia. Ese acontecimiento confiri? un rumbo preciso a los a?os transcurridos desde el 25 de mayo de 1810. Enrique de Gand?a distingui? al 9 de julio como centro de la historia argentina, y afirm?: el Congreso de Tucum?n tiene una importancia trascendental en nuestra historia, no s?lo por las disposiciones que en ?l se tomaron, sino porque fue el tribunal en que las Provincias Unidas juzgaron la revoluci?n jur?dica de Buenos Aires. Entre los representantes de las provincias figuraba un gran n?mero de sacerdotes; sus nombres designan calles de la capital federal, pero casi nadie recuerda su condici?n: fray Cayetano Rodr?guez, Antonio S?enz, Acevedo, Colombres, Corro, Castro Barros, fray Justo Santa Mar?a de Oro, Gallo, Uriarte, Ar?oz, Thames, Iriarte, Pacheco de Melo. De los 29 diputados que firmaron el acta de la declaraci?n de independencia, 11 eran sacerdotes.

La asamblea comenz? el 24 de marzo con la Misa del Esp?ritu Santo, celebrada en la iglesia de San Francisco. En el juramento de los congresistas se manifestaban las preocupaciones principales: la primera, conservar y defender la religi?n cat?lica apost?lica romana. Al d?a siguiente, otra vez misa y tede?m en San Francisco, para dar gracias a Dios por la instalaci?n de la asamblea. Aquellos hombres eran conscientes de la misi?n que asum?an en un momento de grave apretura para la causa patriota. Es bueno recordar que la Argentina debi? empe?ar enormes energ?as para asegurar la independencia; fue un esfuerzo solitario, sin la ayuda de las grandes potencias europeas que, en cambio, hab?an favorecido la emancipaci?n de las colonias norteamericanas. San Mart?n incitaba as? al diputado mendocino en el Congreso: ?Hasta cuando esperamos declarar nuestra independencia! ?No le parece cosa bien rid?cula acu?ar moneda, tener el pabell?n y cucarda nacional, y por ?ltimo, hacer la guerra al soberano de quien en el d?a se cree dependemos? ?Qu? nos falta m?s para decirlo? Por otra parte, ?qu? relaciones podremos emprender, cuando estamos a pupilo, y los enemigos (y con mucha raz?n) nos tratan de insurgentes, pues nos declaramos vasallos? Est? Ud. seguro que nadie nos auxiliar? en tal situaci?n. Por otra parte el sistema ganar?a un cincuenta por ciento con tal paso. ??nimo! Que para los hombres de coraje se han hecho las empresas. Fueron aquellos, finalmente, hombres de coraje, que invocaron la ayuda de Dios y le encomendaron la obra que emprend?an.

Durante las sesiones del Congreso de Tucum?n se discuti? mucho sobre la forma de gobierno, pero no se pudo llegar a una resoluci?n definitiva, aunque la mayor?a se inclinaba por una monarqu?a constitucional. Esta cuesti?n acerca del r?gimen pol?tico fue, ya desde los d?as de mayo de 1810, uno de los puntos d?biles del proceso que llevar?a a la independencia; desde entonces el grave defecto de la inestabilidad ?con sus ra?ces en el vicio de la discordia, en el esp?ritu de imitaci?n y en el descuido de la propia tradici?n? perturb? el desarrollo de la naci?n, predeterminando de ese modo que la suerte se nos tornar?a esquiva. Para poner s?lo un ejemplo temprano, valga indicar que en veinticinco a?os, desde 1810 hasta 1835, hubo veinte titulares de lo que podr?a llamarse el poder ejecutivo nacional, el cual asumi? formas jur?dico-pol?ticas diversas. Como sabemos, este fen?meno se repiti? en nuestra historia posterior.

El problema pol?tico ha sido un estigma que ha marcado con desdoro la vida nacional. Nos hemos acostumbrado a que las corruptelas mancillen el libre juego de las instituciones y esa mala inclinaci?n ha perdurado para da?o de la rep?blica y enga?o de los ciudadanos, a pesar de la lucidez con que nuestros mejores hombres la denunciaron. El orden jur?dico-pol?tico debe fundar su legitimidad en una dimensi?n trascendente; los gobiernos, que muchas veces se identifican abusivamente con el Estado, tienden a ignorar sus propios l?mites, pretenden absorber a la sociedad y reemplazar con sus recetas ideol?gicas el ethos del pueblo. Estanislao Zeballos planteaba la cr?tica en estos t?rminos: Hemos jurado la libertad y en la pr?ctica consagramos la obediencia pasiva; hemos recibido en herencia de los constituyentes de 1853 la investidura gloriosa de ciudadanos de un pa?s que ellos so?aron fuerte y libre, y todos nosotros nos complacemos en sustituirlo por la p?lida escarapela de subalternos del poder. Trist?n Ach?val Rodr?guez fue uno de los l?deres cat?licos que hicieron frente, con una s?lida preparaci?n intelectual y con generosa entrega, a la guerra cultural que el liberalismo mas?nico desencaden? contra la tradici?n nacional en los a?os ochenta del siglo XIX. ?l defini? como gobierno sectario al r?gimen de entonces y puso en evidencia la inclinaci?n al absolutismo y al manoseo de las instituciones. Desprecian la ley ?dec?a?, siguen por falsearla, cubri?ndose hip?critamente con su forma y con el sofisma legal; contin?an por corromper los procedimientos de la sanci?n legal y por violentarlos al fin: van adelante y se ven luego en la necesidad de apoderarse de todos los elementos materiales y especialmente del tesoro p?blico para disponer de ?l a discreci?n, sin control y como en caso de guerra.

La propaganda liberal de la Generaci?n del Ochenta intent? restar trascendencia al Congreso de Tucum?n ensalzando en su lugar a la Asamblea del A?o XIII; en el mismo ?mbito ideol?gico se elabor? el mito de la ?l?nea de Mayo y Caseros? para desconocer los or?genes cat?licos de la nacionalidad argentina y sus ra?ces en la tradici?n hisp?nica. Por el contrario, Nicol?s Avellaneda caracteriz? con exactitud al Congreso que declar? nuestra independencia: se halla definido ?dijo? por estos dos rasgos fundamentales: era patriota y era religioso, en el sentido riguroso de la palabra; es decir, cat?lico como ninguna otra asamblea argentina. Han pasado casi doscientos a?os y muchas veces se ha intentado desfigurar los rasgos peculiares que se?alan la identidad originaria de la Argentina. Con ocasi?n del bicentenario patrio se intenta nuevamente reescribir nuestra historia omitiendo la dimensi?n religiosa de la gesta de la emancipaci?n y negando la fuente humanista y cristiana de la cultura nacional. En los ?ltimos a?os se ha perfilado n?tidamente el prop?sito de destruir los fundamentos naturales del orden familiar y social y el sentido trascendente de la educaci?n popular. Pareciera que en algunas esferas oficiales, con un fuerte aparato propagand?stico e inagotables recursos econ?micos, se ha puesto en movimiento un nuevo kulturkampf, una guerra cultural contra el sustrato cristiano de nuestro pueblo, que lleva a embestir incluso contra la imagen b?blica del hombre que a?n sirve de referencia a la mayor?a de los habitantes de esta tierra, m?s all? de las fronteras confesionales. Una lejana r?plica de aquellos conatos que Ach?val Rodr?guez censur? con clarividencia en los gobiernos de su ?poca: Cuando el elemento oficial, cuando los gobernantes de un pueblo hieren las instituciones sociales, combaten sus creencias religiosas y levantan el pend?n del reformista sectario, el pa?s se conmueve hasta en sus ?ltimos elementos, la sociedad se agita en todas sus fibras. Los cat?licos de la Generaci?n del Ochenta fueron derrotados si nos limitamos al resultado de su actividad en el ?mbito p?blico, pero dieron un testimonio ejemplar de coherencia entre la fe, la vida personal y el compromiso cultural y pol?tico. Su obra adquiere una resonante actualidad y su actitud ilustrada y valiente constituye una fuente de inspiraci?n para los laicos cat?licos de hoy: la contribuci?n que ellos deben ofrecer a la renovaci?n de la vida cultural, social y pol?tica exige que la inteligencia de la fe se haga, como ha indicado Benedicto XVI, inteligencia de la realidad. Es posible, adem?s, y altamente deseable, buscar un amplio consenso con todos aquellos que se toman a pecho la defensa de la vida y de la libertad, la custodia de la verdad y del bien de la familia, la solidaridad con los necesitados y el necesario desvelo por el bien com?n. Es preciso que cada cristiano, seg?n sus condiciones, su formaci?n y posibilidades, asuma la cuota de responsabilidad que le corresponde; el aporte de cada uno, aunque parezca el m?s peque?o, tiene valor, y sumado al de todos puede resultar decisivo en esta hora en la que se juega el futuro de la sociedad argentina.


Publicado por verdenaranja @ 18:30  | Homil?as
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