Domingo, 18 de julio de 2010

Comentario al Evangelio del domingo diecis?is del Tiempo Ordinario ? C, publicado en Diario de Avisos ?el domingo 18 de Agosto de 2010 bajo el ep?grafe DOMINGO CRISTIANO.

Marta o Mar?a

Daniel Padilla

El evangelio de hoy quiere que nos fijemos de una manera especial en aquella "hermana de Marta llamada Mar?a, que, sentada a los pies del Se?or, escuchaba". He ah? una actitud absolutamente evang?lica; escuchar su palabra. La sancion? Jes?s con alt?sima calificaci?n: "Mar?a ha elegido la mejor parte". Pero, al saber esto, no piensen por favor que se trata, al mismo tiempo, de una descalificaci?n impl?cita de la activi?dad, esto es, de quienes han puesto el acento en el compromiso din?mico y evangelizador; de quienes llevados por el celo apost?lico, han hecho una opci?n preferencial por los m?s necesitados, tra?tando de que llegue a ellos la justici?. No se trata de dar un suspenso a Marta y un sobresaliente a Mar?a. Se trata simple?mente de advertirnos que no puede exis?tir Marta sin Mar?a, que no puede sepa?rarse la acci?n de la oraci?n. Jes?s, en una palabra, nos quiso decir que nuestro af?n evangelizador y de compromiso temporal ha de brotar siempre de nues?tro saber estar "a los pies del maestro escuchando su Palabra". ?Escuchar su palabra! He aqu?, pues la mejor parte. Y conviene recordarlo una y otra vez, por?que vivimos en una ?poca de ruidos estri?dentes y parloteo continuos. Es decir como si el ruido hubiera iniciado una gue?rra a muerte contra el silencio. Los gran?des inventos del progreso -coches, alar?mas, sirenas, m?quinas en general-, tan ?tiles e imprescindibles ya para el hom?bre, generan sin embargo una aut?ntica catarata de ruidos. Ruidos que hacen peli?grar nuestros t?mpanos y nuestros ner?vios de una manera inexorable. Pero lo m?s terrible es que nosotros mismos no sabemos vivir ya sin vibraciones y decibe?lios. Lo primero que hacemos al levantar?nos es conectar nuestro transistor, caiga lo que caiga. Lo ?ltimo que hacemos, antes de acostarnos, es apagar el televi?sor. Y gran parte de nuestro tiempo diario est? recogido al alim?n por ambos medios de comunicaci?n. Trabajamos con m?sica (o lo que sea). Hasta cuando vamos al monte o al campo, buscando la paz, el piar de los p?jaros y el murmullo del bos?que, nos llevamos el radio-casette y pul?verizamos sin piedad el silencio. ?Qu? pensar?a de nosotros hoy aquel Fray Luis que so?aba y dec?a: "?Qu? descansada vida la del que huye del mundanal ruido!"? Qu? asombro le producir?a a Lope de Vega, el que escribi?: "A mis sole?dades voy, de mis soledades vengo, por?que para estar conmigo me bastan mis pensamientos". C?mo se quedar?a Fray Juan de la Cruz, el que anhelaba "la noche sosegada, la m?sica callada, la soledad sonora". No se trata de una pos?tura de evasi?n para dejar sola a Marta en las tareas de la casa. Al rev?s, se trata de una positiva ocupaci?n vigorizante y necesaria que sirve para acumular ener?g?as tanto para el propio individuo que la pr?ctica, como para las innumerables Martas que, por vocaci?n de Dios, han sido llamados a cuidar de la casa y cons?truir la ciudad. ?Con qui?n nos queda?mos, pues: con Marta o con Mar?a? Ten?gamos, por favor, claras estas cosas. Por?que, de lo contrario, andaremos dando golpes de ciego.


Publicado por verdenaranja @ 9:39  | Espiritualidad
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