Domingo, 18 de julio de 2010

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para el domingo 12? durante el a?o (20 junio 2010). (AICA)

?QUI?N ES JES?S?

Lc 9,18-24?

I. ?QUI?N DICE LA GENTE QUE SOY YO???

????????? 1. En la lectura del evangelio de hoy constatamos que la gente se pregunta sobre qui?n es Jes?s y se da muchas respuestas: ?Unos dicen que eres Juan el Bautista, otros, El?as; y otros, alguno de los antiguos profetas que ha resucitado? (Lc 9,19).

La pregunta sobre Jes?s se plantea a lo largo de todo el Evangelio de San Lucas. Y no a modo de adivinanza, o como la pregunta del mill?n. Sino como una pregunta que exige una respuesta vital. Jes?s, por su simple existencia, inquieta y cuestiona.??

???????? ?2. A veces la pregunta se explicita. ??No es este el hijo de Jos???(Lc 4,22), se preguntaban sus compaisanos, entre contentos de tener a un vecino famoso, y descre?dos porque uno como ellos hablase tan bien y realizase las obras maravillosas de las que les llegaba la fama.

Hay preguntas y respuestas de todos los colores. Las hay de buena fe. Juan Bautista env?a a dos de sus disc?pulos a preguntarle a Jes?s: ??Eres t? el que ha de venir o debemos esperar a otro?? (Lc 7,19). Jes?s se contenta respondi?ndoles que observen c?mo se cumplen en ?l lo anunciado por los profetas. Herodes tambi?n se inquieta por su mala conciencia: ?A Juan lo hice decapitar. Entonces, ?qui?n es este del que oigo decir semejantes cosas?? (9,9).??

????????? 3. Otros se preguntan de mala fe, y, sin detenerse a considerar la cuesti?n, se responden de antemano: ??Qui?n es ?ste que blasfema? ?Qui?n puede perdonar los pecados, sino solamente Dios?? (Lc 5,21). Respuestas prefabricadas sobre Jes?s hay a montones: ?Es un glot?n y un borracho, amigo de publicanos y pecadores? (7,34). Es un endemoniado: ?Este expulsa a los demonios por el poder de Belzebul, el Pr?ncipe de los demonios? (11,15). La pregunta m?s prejuiciosa es la del senado jud?o: ?Dinos si t? eres el Mes?as?. A la respuesta indirecta de Jes?s, contraatacan: ??Entonces eres el Hijos de Dios??. Y como Jes?s les responde abiertamente, ya dictan sentencia: ??Acaso necesitamos otro testimonio? Nosotros mismos lo hemos o?do de su propia boca? (22,67-71).?

II. ?USTEDES ?QUI?N DICEN QUE SOY YO???

????????? 4. Llama la atenci?n que las preguntas y respuestas m?s prejuiciosas sobre Jes?s provengan de hombres cercanos y religiosos: los compaisanos, los escribas, los fariseos y los ancianos del pueblo. Ellos no pueden dar ninguna repuesta adecuada, porque el prejuicio les clausura la mente y el coraz?n.??

????????? ?No encierra esto un mensaje para nosotros hoy? Estoy convencido de que hemos de aprender a leer estos pasajes de manera nueva. No s?lo como an?cdotas dolorosas del pasado que le acontecieron a Jes?s, sino como ?evangelio? o ?profec?a? para el presente. A saber: lo que sucedi? entonces entre aquellos hombres y Jes?s, nos puede suceder a los hombres religiosos de hoy: cristianos practicantes, agentes pastorales, ministros ordenados.?

????????? 5. Por ello conviene que nos dejemos interpelar por Jes?s: ?Ustedes ?qui?n dicen que soy yo?? (Lc 9,20). A esta pregunta no podemos responder de memoria, como quien sabe la lecci?n. Si as? lo hici?semos, la gente no nos creer?a. Hemos de responder no s?lo con la mente, sino desde el coraz?n. Para ello es preciso purificarlo de todos nuestros prejuicios que intentan fabricar un Cristo a su propia medida.?

????????? 6. Le sucedi? a Pedro. A la pregunta de Jes?s, ?Pedro, tomando la palabra, respondi?: ?T? eres el Mes?as de Dios? (v. 20). Si bien en el evangelio de Mateo, Jes?s felicita a Pedro por su confesi?n de fe, los tres evangelios sin?pticos traen enseguida un reproche de Jes?s: ?Y ?l les orden? terminantemente que no lo digan a nadie? (Lc 9,21; cf Mt 16,22-23; Mc 8,30-33). Ello se debe a que, si bien Pedro dec?a algo cierto, que Jes?s es el Mes?as, pensaba en un Mes?as entendido a su medida: un Mes?as que no pasase por la ignominia de la cruz. Por ello, la orden terminante de Jes?s de no decirlo a nadie. Todav?a el d?a de la ascensi?n, los ap?stoles piensan a Jes?s como un Mes?as terreno. ?Se?or, ?es ahora cuando vas a restaurar el reino de Israel?? (Hch 1,6).??

????????? 7. Por ello, Jes?s completa su ense?anza sobre el Mes?as: ?El hijo del hombre, les dijo, debe sufrir mucho, ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser condenado a muerte y resucitar al tercer d?a? (Lc 9,22). Y, a continuaci?n, Jes?s completa la ense?anza sobre su disc?pulo: ?Despu?s dijo a todos: ?El que quiera venir detr?s de m?, que renuncie a s? mismo, que cargue con su cruz cada d?a y me siga? (v. 23).?

?????? ???8. A la luz de la lectura de hoy, vale la pena que nos preguntemos si nuestra fe en Cristo es conforme al Evangelio, o si predicamos un Cristo fabricado a nuestra medida. Porque el Cristo del Evangelio puede ser rechazado, pero tambi?n puede ser cre?do. Y vale la pena fatigarse por ?l. En cambio si predic?semos a un Cristo seg?n nuestras fantas?as, correr?amos en vano (cf Ga 2,2).?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, obispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 21:08  | Homil?as
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