Lunes, 19 de julio de 2010

ZENIT?publica el art?culo que ha escrito con el t?tulo "Saramago muri?; Dios vive" monse?or Felipe Arizmendi Esquivel, obispo de San Crist?bal de Las Casas.

VER

Ha fallecido Jos? Saramago, de origen portugu?s, premio N?bel de Literatura, escritor prol?fico y profundo, cr?tico de los sistemas, comprometido con los marginados, agudo para analizar los fen?menos sociales y pol?ticos, libre para denunciar opresiones, fiel a sus convicciones marxistas. No podemos regatear sus m?ritos literarios y sociales.

Fue un ateo convencido y beligerante. Atac? acremente a nuestra fe, haciendo una interpretaci?n tendenciosa e hist?ricamente incompleta del cristianismo, de la Iglesia y de la pr?ctica religiosa. Manifest? no tener fe en otra vida con Dios, como la esperamos los creyentes, pues rechaz? la misma existencia de un Ser Superior. Esto le trajo dividendos de fama e ingresos econ?micos, con grandes espacios en medios de la misma tendencia. Ya muri?, pero Dios, a quien ?l neg?, no morir? jam?s. Mueren famosos literatos, como moriremos todos, pero nuestra fe en un Dios vivo y trascendente nos sostiene en la esperanza. La vida tiene pleno sentido en El, con El y por El.

JUZGAR

?A qu? se debe el ate?smo? ?Cu?les son sus ra?ces y sus diversas manifestaciones?

Al respecto, dijo el Concilio Vaticano II desde 1965: "La palabra ?ate?smo' designa realidades muy diversas. Unos niegan a Dios expresamente. Otros afirman que nada puede decirse acerca de Dios. Los hay que someten la cuesti?n teol?gica a un an?lisis metodol?gico tal, que consideran como in?til el propio planteamiento de la cuesti?n. Muchos, rebasando indebidamente los l?mites de las ciencias positivas, pretenden explicarlo todo sobre esta base puramente cient?fica, o por el contrario, rechazan sin excepci?n toda verdad absoluta. Hay quienes exaltan tanto al hombre, que dejan sin contenido la fe en Dios, ya que les interesa m?s, a lo que parece, la afirmaci?n del hombre que la negaci?n de Dios. Hay quienes se imaginan un Dios por ellos rechazado, que nada tiene que ver con el Dios del Evangelio. Otros ni siquiera se plantean la cuesti?n de la existencia de Dios, porque, al parecer, no sienten inquietud religiosa alguna y no perciben el motivo de preocuparse por el hecho religioso. Adem?s, el ate?smo nace a veces como violenta protesta contra la existencia del mal en el mundo, o como adjudicaci?n indebida del car?cter absoluto de ciertos bienes humanos que son considerados pr?cticamente como suced?neos de Dios.

Quienes voluntariamente pretenden apartar de su coraz?n a Dios y soslayar las cuestiones religiosas, desoyen el dictado de su conciencia y, por tanto, no carecen de culpa. Sin embargo, tambi?n los creyentes tienen en esto su parte de responsabilidad. Porque el ate?smo, considerado en su total integridad, no es un fen?meno originario, sino un fen?meno derivado de varias causas, entre las cuales se debe contar tambi?n la reacci?n cr?tica contra las religiones y, ciertamente en algunas zonas del mundo, contra la religi?n cristiana. Por lo cual, en esta g?nesis del ate?smo, pueden tener parte no peque?a los propios creyentes, en cuanto que, con el descuido de la educaci?n religiosa, o con la exposici?n inadecuada de la doctrina, o incluso con los defectos de su vida religiosa, moral o social, han ocultado, m?s bien que revelado, el genuino rostro de Dios y de la religi?n" (GS 19).

ACTUAR

Afirma el Concilio: "El remedio del ate?smo hay que buscarlo en la exposici?n adecuada de la doctrina y en la integridad de vida de la Iglesia y de sus miembros. A la Iglesia toca hacer presentes y como visibles a Dios Padre y a su Hijo encarnado en la continua renovaci?n y purificaci?n propias bajo la gu?a del Esp?ritu Santo. Esto se logra principalmente con el testimonio de una fe viva y adulta y el amor fraterno" (GS 21). "En realidad, el misterio del hombre s?lo se esclarece en el misterio del Verbo encarnado" (GS 22).

Respetemos a los no creyentes, pero que ?stos tambi?n nos respeten a nosotros. La mejor forma de contrarrestar el ate?smo, es cimentando nuestra fe en la Palabra de Dios y en la doctrina de la Iglesia, y sobre todo con nuestra coherencia de vida en la justicia, la verdad, la honestidad, el servicio fraterno, la opci?n por los pobres.


Publicado por verdenaranja @ 23:05  | Hablan los obispos
 | Enviar