Viernes, 23 de julio de 2010

Comunicado de monse?or Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio (junio de 2010). (AICA)

ACERCA DE LA REFORMA DEL C?DIGO CIVIL EN MATERIA MATRIMONIAL??????????

????????? En los ?ltimos tiempos la sociedad argentina ha vivido con crispaci?n el debate generado por las propuestas de reforma de la normativa acerca de la instituci?n matrimonial, y que llegan despu?s de un camino que, -es obligado, pero doloroso decirlo- , ha ido empobreciendo el ?mbito de los valores fundamentales de la existencia.?

????????? Es contrario a la ley divina, as? como a la naturaleza del hombre, que dos personas del mismo sexo puedan contraer matrimonio. Las razones que se aducen a favor de esta clase de uni?n son extra?as a la estructura y fines del mismo, que se ordena, por la complementariedad de los sexos, a la integraci?n del var?n y la mujer que lo contraen ?para ser un solo cuerpo?, los une tambi?n en el esp?ritu, en la identidad de sus objetivos, la mutua asistencia con amor, la estabilidad, y se prolonga en la concepci?n de la vida nueva y la educaci?n de los hijos.???

????????? La generaci?n y la adopci?n deben ser vistos dentro de un contexto de finalidad y de sentido como el que hemos presentado. Son un acto de amor que se perfecciona en esa criatura concebida o adoptada, y cuyos derechos deben ser tutelados. Los hijos no pueden ser un modo de afirmaci?n de las parejas en busca de reconocimiento, como tampoco la adopci?n debe ser una decisi?n inspirada en el ego?smo. Es una responsabilidad muy grande convocar a la vida, aunque sea con t?cnicas muy perfeccionadas, a nuevos seres. Hay tambi?n una gran responsabilidad al intentar educar a ni?os en un hogar que no re?na los elementos que la naturaleza contempla para iniciar a las criaturas en los afectos y la libertad.??

????????? La sacramentalidad del matrimonio fue instituida por el mismo Jesucristo, se asienta y radica sobre la instituci?n natural, presente en la condici?n humana, y le da cumplimiento y perfecci?n. La santidad del matrimonio requiere una preparaci?n desde la fe y pautas para su estabilidad y desarrollo; es evidente que una modalidad, como la que tiende a instalarse en las costumbres y en la mentalidad en nuestro tiempo, no ayuda a conformar las condiciones para llevar adelante la b?squeda de este ideal en la uni?n conyugal. Para el? cristiano, el sacramento es una ayuda y una gracia, y como tal descubre en ?l un medio para alcanzar una gozosa libertad en el amor, que hace presente a Cristo en la vida de la familia as? constituida, mientras permanece fiel a tales principios.??

????????? La uni?n reconocida de los homosexuales nunca podr? ser un matrimonio verdadero, aunque la ley le otorgue ese nombre. La misma experiencia har? patente su inadecuaci?n para cumplir los fines y objetivos del mismo. Tampoco podr? cumplir con la misi?n de engendrar y educar a los hijos. Al contrario, al relativizar de esa manera las condiciones para contraer enlace y formar una familia, contribuir? de manera grav?sima a agravar la crisis de la juventud, que ver? dificultada la concreci?n de su b?squeda existencial, en la cual la familia cumple una funci?n tan importante.?

????????? La Revelaci?n divina ilumina a la conciencia, indicando lo que es justo y moral, y lo que no lo es. Las acciones personales son responsabilidad de cada uno, que tiene la obligaci?n ?ntima, ante Dios, de hacer su elecci?n con la mayor adhesi?n al Bien, para s? y para los dem?s. Por eso, podemos decir que es gravemente il?cito para un cat?lico apoyar y promover aquellas acciones que tienen como prop?sito establecer una estructura jur?dica que afiancen unas costumbres que distorsionan el orden querido por Dios. Es el caso de la uni?n homosexual con sus consecuencias. Los legisladores y las autoridades pol?ticas tienen una responsabilidad muy grande, y esperamos que act?en con responsabilidad, sin introducir nuevas causas de debilitamiento en la familia y la sociedad. ?Pedimos a Dios que los ilumine, y que suscite en los corazones de todos los hombres y mujeres de buena voluntad el aprecio y el est?mulo que se necesita para afianzar el orden natural, que ayude as? a garantizar las condiciones m?s adecuadas para el desarrollo sano y libre de las personas. Corresponde a los fieles cat?licos renovar en su comprensi?n y pr?ctica la vida matrimonial y el don de la familia, para proponer con su testimonio el modelo que Dios ha querido ofrecer a los hombres y mujeres para alcanzar la verdadera felicidad.?

Mons. Mart?n de Elizalde OSB, obispo de Nueve de Julio

Nueve de Julio, junio de 2010?


Publicado por verdenaranja @ 22:38  | Hablan los obispos
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