Viernes, 23 de julio de 2010

ZENIT? nos ofrece la catequesis pronunciada?el mi?rcoles 30 de Junio de 2010?por el Papa Benedicto XVI durante la Audiencia General celebrada en la Plaza de San Pedro.

Queridos hermanos y hermanas,

hemos concluido hace poco el A?o Sacerdotal: un tiempo de gracia que ha tra?do y traer? frutos preciosos a la Iglesia; una oportunidad para recordar en la oraci?n a todos aquellos que han respondido a esta vocaci?n particular. Nos acompa?aron en este camino, como modelos e intercesores, el Santo Cura de Ars y otras figuras de santos sacerdotes, verdaderas luces en la historia de la Iglesia. Hoy, como anunci? el pasado mi?rcoles, quisiera recordar otra, que sobresale en el grupo de los ?Santos sociales? en Tur?n del siglo XIX: se trata de san Giuseppe Cafasso.

Su recuerdo parece debido, porque precisamente hace una semana se celebraba el 150 aniversario de su muerte, que tuvo lugar en la capital piamontesa el 23 de junio de 1860, a la edad de 49 a?os. Adem?s, quiero recordar que el Papa P?o XI, el 1 de noviembre de 1924, aprobando los milagros para la canonizaci?n de san Juan Mar?a Vianney y publicando el decreto de autorizaci?n para la beatificaci?n de Cafasso, acerc? estas dos figuras de sacerdotes con las siguientes palabras: ?No sin una especial y ben?fica disposici?n de la Divina Bondad, asistimos a este surgimiento de la Iglesia cat?lica de nuevos astros,, el p?rroco de Ars, y el Venerable Siervo de Dios Giuseppe Cafasso. Precisamente estas dos hermosas, queridas, providencialmente oportunas figuras se nos deb?an presentar hoy; peque?a y humilde, pobre y sencilla, pero tanto m?s gloriosa, la figura del p?rroco de Ars, y la otra bella, grande, compleja, rica figura de sacerdote, maestro y formador de sacerdotes, el Venerable Giuseppe Cafasso". Se trata de circunstancias que nos ofrecen la ocasi?n para conocer mejor el mensaje, vivo y actual que surge de la vida de este santo. ?l no fue p?rroco como el cura de Ars, sino que fue sobre todo formador de p?rrocos y de sacerdotes diocesanos, incluso de sacerdotes santos, entre ellos san Juan Bosco. No fund?, como tantos otros sacerdotes del siglo XIX piamont?s, institutos religiosos, porque su ?fundaci?n? fue la ?escuela de vida y de santidad sacerdotal" que realiz?, con el ejemplo y la ense?anza, en el Internado Eclesi?stico de san Francisco de As?s, en Tur?n.

Giuseppe Cafasso naci? en Castelnuovo d?Asti, el mismo pueblo que san Juan Bosco, el 15 de enero de 1811. Fue el tercero de cuatro hijos. La ?ltima, la hermana Marianna, ser? la madre del beato Giuseppe Allamano, fundador de los Misioneros y de las Misioneras de la Consolata. Naci? en el Piamonte del siglo XIX, caracterizada por graves problemas sociales, pero tambi?n por tantos santos que se empe?aban en ponerles remedio. ?stos estaban unidos entre s? por un amor total a Cristo y por una profunda caridad hacia los m?s pobres: ?la gracia del Se?or sabe difundir y multiplicar las semillas de santidad! Cafasso realiz? los estudios secundarios y el bienio de filosof?a en el Colegio de Chieri y, en 1830, pas? al Seminario teol?gico, donde, en 1833, fue ordenado sacerdote. Cuatro meses m?s tarde hizo su ingreso en el lugar que para ?l ser? la ?nica y fundamental ?etapa? de su vida sacerdotal: el Internado Eclesi?stico de san Francisco de As?s, en Tur?n. Entrado para perfeccionarse en la pastoral, aqu? ?l hizo fructificar sus dotes de director espiritual y su gran esp?ritu de caridad. El Internado, de hecho, no era solo una escuela de teolog?a moral, donde los j?venes sacerdotes, procedentes sobre todo del campo, aprend?an a confesar y a predicar, sino que era tambi?n una verdadera y propia escuela de vida sacerdotal, donde los presb?teros se formaban en la espiritualidad de san Ignacio de Loyola y en la teolog?a moral y pastoral del gran Obispo san Alfonso Mar?a de Ligorio. El tipo de sacerdote que Cafasso encontr? en el Internado y que ?l mismo contribuy? a reforzar ? sobre todo como Rector ? era el del verdadero pastor con una rica vida interior y un profundo celo en el cuidado pastoral: fiel a la oraci?n, comprometido en la predicaci?n, en la catequesis, dedicado a la celebraci?n de la Eucarist?a y al ministerio de la Confesi?n, seg?n el modelo encarnado por san Carlos Borromeo, por san Francisco de Sales y promovido por el Concilio de Trento. Una feliz expresi?n de san Juan Bosco sintetiza el sentido del trabajo educativo en aquella comunidad: "en el Internado se aprend?a a ser sacerdotes".

San Giuseppe Cafasso intent? llevar a cabo este modelo en la formaci?n de los j?venes sacerdotes, para que, a su vez, se convirtiesen en formadores de otros sacerdotes, religiosos y laicos, seg?n una especial y eficaz cadena. Desde su c?tedra de teolog?a moral educaba a ser buenos confesores y directores espirituales, preocupados por el verdadero bien espiritual de la persona, animados por un gran equilibrio en hacer sentir la misericordia de Dios y, al mismo tiempo, un agudo y vivo sentido del pecado. Tres eran las virtudes principales del Cafasso profesor, como recuerda san Juan Bosco: calma, delicadeza y prudencia. Para ?l la verificaci?n de la ense?anza transmitida estaba constituida por el ministerio de la confesi?n, a la cual ?l mismo dedicaba muchas horas de la jornada; a ?l se dirig?an obispos, sacerdotes, religiosos, laicos eminentes y gente sencilla: a todos sab?a ofrecer el tiempo necesario. De muchos, tambi?n, que llegaron a ser santos y fundadores de institutos religiosos, fue sabio consejero espiritual. Su ense?anza nunca era abstracta, basada solo en los libros que se utilizaban en ese tiempo, sino que nac?a de la experiencia viva de la misericordia de Dios y del profundo conocimiento del alma humana adquirida en el largo tiempo transcurrido en el confesionario y en la direcci?n espiritual: la suya era una verdadera escuela de vida sacerdotal.

Su secreto era sencillo: ser un hombre de Dios; hacer, en las peque?as acciones cotidianas, ?lo que pueda volverse en mayor gloria de Dios y en provecho de las almas". Amaba de forma total al Se?or, estaba animado por una fe bien arraigada, sostenido por una oraci?n profunda y prolongada, viv?a una sincera caridad hacia todos. Conoc?a la teolog?a moral, pero conoc?a tambi?n las situaciones y el coraz?n de la gente, de cuyo bien se hac?a cargo, como el buen pastor. Cuantos ten?an la gracia de estar cerca de ?l se transformaban en otros tantos buenos pastores y confesores v?lidos. Indicaba con claridad a todos los sacerdotes la santidad que alcanzar que alcanzar precisamente en el ministerio pastoral. El beato don Clemente Marchisio, fundador de las Hijas de san Jos?, afirmaba: ?Entr? en el Internado siendo un gran travieso y un cabeza loca, sin saber qu? quer?a decir ser sacerdote, y sal? de all? totalmente distinto, plenamente imbuido de la dignidad del sacerdote". ?Cuantos sacerdotes fueron formados en el Internado y despu?s seguidos espiritualmente! Entre estos ? como ya he dicho ? surge san Juan Bosco, que lo tuvo como director espiritual durante 25 a?os, desde 1835 hasta 1860: antes como cl?rigo, despu?s como sacerdote y despu?s como fundador. Todas las elecciones fundamentales de la vida de san Juan Bosco tuvieron como consejero y gu?a a san Giuseppe Cafasso, pero de un modo bien preciso: el Cafasso no busc? nunca de formar en don Bosco un disc?pulo "a su imagen y semejanza", y don Bosco no copi? a Cafasso; le imit? ciertamente en las virtudes humanas y sacerdotales ? defini?ndolo ?modelo de vida sacerdotal" ? sino seg?n sus propias actitudes personales y su propia peculiar vocaci?n; un signo de la sabidur?a del maestro espiritual y de la inteligencia del disc?pulo: el primero no se impuso sobre el segundo, sino que le respet? en su personalidad y le ayud? a leer cu?l era la voluntad de Dios sobre ?l. Queridos amigos, ?sta es una ense?anza preciosa para todos aquellos que est?n comprometidos en la formaci?n y educaci?n de las j?venes generaciones y es tambi?n una fuerte llamada de cu?n importante es tener una gu?a espiritual en la propia vida, que ayude a entender lo que Dios quiere de nosotros. Con sencillez y profundidad, nuestro Santo afirmaba: ?Toda la santidad, la perfecci?n y el provecho de una persona est? en hacer perfectamente la voluntad de Dios (?). Felices nosotros si consigui?ramos verter as? nuestro coraz?n dentro del de Dios, unir de tal forma nuestros deseos, nuestra voluntad a la suya, que formen un solo coraz?n y una sola voluntad: querer lo que Dios quiere, quererlo en el modo, en el tiempo, en las circunstancias que ?l quiere y querer todo eso no por otro motivo sino porque Dios lo quiere".

Pero otro elemento caracteriza el ministerio de nuestro Santo: la atenci?n a los ?ltimos, en particular a los encarcelados, que en la Tur?n del siglo XIX viv?an en en lugares inhumanos e inhumanizadores. Tambi?n en este delicado servicio, llevado a cabo durante m?s de veinte a?os, ?l fue siempre el buen pastor, comprensivo y compasivo: cualidad percibida por los detenidos, que acababan por ser conquistados por ese amor sincero, cuyo origen era Dios mismo. La simple presencia de Cafasso hac?a el bien: serenaba, tocaba los corazones endurecidos por las circunstancias de la vida y sobre todo iluminaba y remov?a las conciencias indiferentes. En los primeros tiempos de su ministerio entre los encarcelados, recurr?a a menudo a las grandes predicaciones que llegaban a implicar a casi toda la poblaci?n carcelaria. Con el paso del tiempo, privilegi? la catequesis peque?a, hecha en los coloquios y en los encuentros personales: respetuoso de las circunstancias de cada uno, afrontaba los grandes temas de la vida cristiana, hablando de la confianza en Dios, de la adhesi?n a Su voluntad, de la utilidad de la oraci?n y de los sacramentos, cuyo punto de llegada es la Confesi?n, el encuentro con Dios hecho para nosotros misericordia infinita. Los condenados a muerte fueron objeto de cuidados humanos y espirituales especial?simos. ?l acompa?? al pat?bulo, tras haberles confesado y administrado la Eucarist?a, a 57 condenados a muerte. Les acompa?aba con profundo amor hasta la ?ltima respiraci?n de su existencia terrena.

Muri? el 23 de junio de 1860, tras una vida ofrecida totalmente al Se?or y consumada por el pr?jimo. Mi Predecesor, el venerable siervo de Dios papa P?o XII, el 9 de abril de 9 1948, lo proclam? patrono de las c?rceles italianas y, con la Exhortaci?n apost?lica Menti nostrae, el 23 de septiembre de 1950, lo propuso como modelo a los sacerdotes comprometidos en la confesi?n y en la direcci?n espiritual.

Queridos hermanos y hermanas, que san Giuseppe Cafasso sea una llamada para todos a intensificar el camino hacia la perfecci?n de la vida cristiana, la santidad; en particular, recuerde a los sacerdotes la importancia de dedicar tiempo al Sacramento de la Reconciliaci?n y a la direcci?n espiritual, y a todos la atenci?n que debemos tener hacia los m?s necesitados. Nos ayude la intercesi?n de la Beata Virgen Mar?a, de la que san Giuseppe Cafasso era devot?simo y que llamaba ?nuestra querida Madre, nuestro consuelo, nuestra esperanza".

[En espa?ol dijo]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua espa?ola, en particular a los Se?ores Arzobispos metropolitanos de Medell?n y Nueva Pamplona, en Colombia; de Cuenca, en Ecuador; de Sevilla, Oviedo y Valladolid, en Espa?a; de Chihuahua y Acapulco, en M?xico; y de Panam?. Ayer, en la solemne Misa de los santos Ap?stoles Pedro y Pablo, tuve el gozo de imponerles el palio, como signo de estrecha comuni?n con el Papa, Sucesor de San Pedro y Pastor de la Iglesia universal. Invito a todos los que los acompa?an a pedir a Dios por ellos, para que ejerzan su ministerio episcopal con los mismos sentimientos de Cristo, Buen Pastor. Muchas gracias.

[En italiano dijo]

Mi pensamiento se dirige finalmente a los j?venes, a los enfermos y a los reci?n casados. A la solemnidad de los Santos Ap?stoles Pedro y Pablo celebrada ayer, sigue hoy la memoria de los Primeros M?rtires Romanos. Queridos j?venes, imitad su heroico testimonio evang?lico y sed fieles a Cristo en cada situaci?n de la vida. Os animo a vosotros, queridos enfermos, a acoger el ejemplo de los Protom?rtires para transformar vuestro sufrimiento en acto de donaci?n por amor a Dios y a los hermanos. Q8ue vosotros, queridos reci?n casados, sep?is adheriros al proyecto que el Creador ha establecido para vuestra vocaci?n, llegando as? a realizar una uni?n familiar fecunda y duradera.

[Traducci?n del italiano por Inma ?lvarez
?Libreria Editrice Vaticana]


Publicado por verdenaranja @ 22:51  | Habla el Papa
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