S?bado, 24 de julio de 2010

Homil?a de monse?or Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes para el 13? domingo durante el del A?o (27 de junio de 2010). (AICA)

DECIDIDAMENTE????????

?La misi?n p?blica de Jes?s comprende en el evangelio de San Lucas tres partes. La primera se desarrolla en Galilea, la ?ltima en Jerusal?n; y entre estas dos est?n los acontecimientos y ense?anzas que suceden en el camino hacia Jerusal?n.? Lo que acabamos de escuchar es el inicio de esta segunda parte: ?Cuando estaba por cumplirse el tiempo de su elevaci?n al cielo, Jes?s se encamin? decididamente hacia Jerusal?n?. ?Decididamente? dice el texto.? Esta actitud exige Jes?s tambi?n para su seguimiento. En aquel momento significaba esto compartir con ?l la precariedad de un itinerante que no sab?a d?nde reclinar a la noche su cabeza; prescindir de la cercan?a y de los afectos de la familia y de la seguridad de un trabajo, y confiar sencillamente en lo que la providencia proporcionaba. Cuando el profeta El?as le ech? su manto encima a Eliseo, le permit?a que se despidiera antes de sus padres. Jes?s era m?s exigente y advert?a al que le ped?a lo mismo, que quien mira atr?s, no sirve para el Reino de Dios. Para el hombre de hoy que defiende su libertad por encima de todo, esta invasi?n en la privacidad de la persona parecer?a inaceptable. Por el otro lado, mujeres y hombres que viven con radicalidad las exigencias del evangelio, siguen animando, tambi?n hoy, a la imitaci?n, como podemos ver en las miles de religiosas de la Madre Teresa de Calcuta que se dedican a los abandonados en todo el mundo.?

Si bien la mayor?a de los cristianos est? llamada a la vida laical, como gente de la casa y del trabajo com?n, su seguimiento a Jesucristo, sin embargo, no puede ser entendido como de menor exigencia. El esp?ritu de la pobreza, de la castidad y de la humildad, con que el religioso anticipa de cierto modo ya la vida del cielo, vale para todos los estados de vida. Porque todos estamos llamados a un mismo destino. Un padre o una madre de familia, responsables de la educaci?n de sus hijos, tienen que tener claro para qu? les han dado la vida, y hacia d?nde nos encaminamos. Un hombre o una mujer de empresa, para que su vida tenga sentido, ?deben ?descubrir su? misi?n en el conjunto de la sociedad y asumir su responsabilidad por el bien com?n. Personas que se dedican a la investigaci?n y la ense?anza no pueden desentenderse de la gente com?n y han de aportar sus conocimientos a su servicio. No hay nadie que no tenga que entregar algo para el bien com?n. No hay una privacidad absoluta. Cada uno y cada una son tambi?n persona p?blica y llamados a dar con generosidad lo que han recibido de Dios. Es ?sta la manera com?n de vivir el mandamiento del amor. Decididamente deber?amos hacerlo, como Jes?s, cuando sab?a que se estaba cumpliendo el tiempo de su elevaci?n al cielo.??

Como podemos observar en el evangelio, Jes?s no caminaba solo, sino form? alrededor suyo un grupo de disc?pulos a quienes ense?aba, y muchas veces convocaba grandes muchedumbres, a quienes manifestaba por su palabra y por los milagros que el Reino de Dios hab?a llegado. Los disc?pulos deben dar la cara, como su Maestro, porque su mensaje no es una cuesti?n privada sino tiene como destinatario al pueblo. Esto ?nunca pierde su actualidad. Lo que nosotros estamos presenciando en los ?ltimos tiempos en nuestro parlamento, reclama la presencia de cristianos que decididamente protejan el matrimonio y la familia, y se opongan decididamente a la tergiversaci?n de las pautas naturales y culturales que deben? orientar la identificaci?n sexual de nuestros ni?os y j?venes. En la sesi?n del 14 de julio el Senado de la Naci?n se define sobre el proyecto de ley que trata el llamado matrimonio de personas del mismo sexo. El Departamento de Laicos de la Conferencia Episcopal convoca en v?speras de esta sesi?n, o sea el 13 de julio, al pueblo cristiano a la Plaza de los Congresos en Buenos Aires, conjuntamente con otras organizaciones laicales y credos, bajo el lema ?Queremos mam? y pap? para nuestros hijos?. El motivo es que los legisladores escuchen tambi?n su voz antes de la votaci?n del Proyecto de Ley. Como Obispo de Quilmes doy todo mi apoyo a esta iniciativa, decididamente.?

Mons. Luis T. St?ckler, obispo de Quilmes?


Publicado por verdenaranja @ 23:04  | Homil?as
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