S?bado, 24 de julio de 2010

Benedicto XVI: Caridad y testimonio, claves del apostolado

ZENIT? nos ofrece el discurso que el Papa Benedicto XVI dirigi? el?s?bado 26 de junio? de 2010?a una delegaci?n del C?rculo de San Pedro, a la que recibi? en la Sala de los Papas del Palacio Apost?lico.

Queridos socios del C?rculo de San Pedro

Estoy contento de acogeros con ocasi?n de este grato encuentro, que me ofrece la oportunidad de renovaros mi reconocimiento por vuestra generosa obra al servicio de la Santa Sede. Este momento tiene lugar en la inminencia de la Solemnidad lit?rgica de los santos Pedro y Pablo y nos permite, en cierto modo, pregustar la alegr?a de esta fiesta tan significativa para vuestra benem?rita Asociaci?n y para la Iglesia entera. Os saludo a todos con afecto, empezando por vuestro Presidente General, el Duque Leopoldo Torlonia, a quien agradezco por las gentiles palabras que me ha dirigido en nombre de todos, y de vuestro Asistente espiritual.

Hemos concluido hace poco el A?o Sacerdotal, tiempo de gracia, durante el cual la Iglesia fa reflexionado con especial atenci?n sobre la figura de san Juan Mar?a Vianney, el Santo Cura de Ars, recordando el 150? aniversario de su muerte. ?l fue un modelo de vida evang?lica no s?lo para los sacerdotes, sino tambi?n para los laicos, especialmente para cuantos, como vosotros, est?n comprometidos en el vasto campo de la caridad. Un aspecto peculiar de la vida de este humilde sacerdote fue de hecho el desapego de los bienes materiales. ?l no pose?a nada, lo distribu?a todo a los m?s necesitados; para s? mismo no sent?a necesidad de nada: todo lo consideraba superfluo. El amor a los pobres lo hab?a aprendido de peque?o, viendo como eran acogidos y asistidos por sus padres, en casa. Este amor le llev?, durante su vida sacerdotal, a distribuir a los dem?s todo lo que ten?a. Dio vida tambi?n a una casa de acogida, a la que llam? ?La providencia?, para ni?as y chicas pobres: a ellas dedicaba todo esfuerzo para que recibiesen una sana educaci?n cristiana. Que su ejemplo constituya para vosotros, queridos socios del C?rculo de San Pedro, una constante invitaci?n a abrir los brazos a toda persona que necesita un signo tangible de solidaridad. Seguid siendo este signo concreto de la caridad del Papa hacia cuantos se encuentran en necesidad tanto en sentido material como en sentido espiritual, como tambi?n hacia los peregrinos que llegan a Roma de todas partes del mundo para visitar las tumbas de los Ap?stoles y para encontrarse con el Sucesor de Pedro.

Como se ha recordado hace poco, vosotros hab?is venido aqu? para entregarme el ?bolo de San Pedro recogido en las Iglesias de Roma. Deseo expresaros mi viva gratitud por este signo de participaci?n en mi solicitud por las personas m?s necesitadas. ?ste representa como un punto de convergencia entre dos acciones complementarias, que se unen en un ?nico y elocuente testimonio de caridad evang?lica, pues por un lado da un lato manifiesta el afecto de los habitantes de esta Ciudad y de los peregrinos hacia el Sucesor de Pedro, y por el otro expresa la solidaridad concreta de la Santa Sede hacia las muchas realidades de desgracia y de indigencia que, por desgracia, sigue habiendo en Roma y en tantas partes del mundo. Acercando a las parroquias romanas y gestionando centros de asistencia y de acogida en la Capital, ten?is la posibilidad de ver directamente las m?ltiples situaciones de pobreza a?n presentes; al mismo tiempo, pod?is tambi?n constatar cu?n intenso es en la gente el deseo de conocer a Cristo y de amarlo en los hermanos.

Mediante este compromiso vuestro de salir al encuentro de las necesidades de los menos afortunados, difund?s un mensaje de esperanza, que brota de la fe y de la adhesi?n al Se?or, haci?ndoos as? heraldos de su Evangelio. Que la caridad y el testimonio sigan siendo por tanto las l?neas gu?a de vuestro apostolado. Os animo a proseguir con alegr?a esta acci?n vuestra, inspir?ndoos incesantemente en los indefectibles principios cristianos y trayendo siempre nuevo vigor de la oraci?n y del esp?ritu de sacrificio ? como dice vuestro lema ?, para llevar copiosos frutos de bien tanto a la comunidad cristiana como a la sociedad civil.

Conf?o vuestras aspiraciones, prop?sitos y toda actividad a la maternal protecci?n de la Virgen Santa, Salus Populi Romani, para que gu?e vuestros pasos, haci?ndoos cada vez m?s convencidos agentes de solidaridad y constructores de paz en todos los ?mbitos donde tiene lugar vuestra meritoria acci?n asociativa. Con estos deseos, invoco la celestial intercesi?n de los Santos Pedro y Pablo, y de buen grado imparto a cada uno de vosotros, a vuestras familias y a cuantos encontr?is en vuestro servicio cotidiano una especial Bendici?n Apost?lica.

[Traducci?n del original italiano por Inma ?lvarez]


Publicado por verdenaranja @ 23:08  | Habla el Papa
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