Domingo, 25 de julio de 2010

Comentario al evangelio del domingo diecisiete del Tiempo Ordinario ? C, publicado en Diario de Avisos el domingo 25 de Julio de 2010 bajo el ep?grafe ?DOMINGO CRISTIANO?.

La oraci?n

?

Daniel Padilla

Si el p?jaro canta, vive. Es as? que canta. Luego vive". As? nos dec?a aquel enjuto profesor de l?gica tratando de poner un ejemplo claro de silogismo v?lido. Perm?tanme qu?, paro?diando su ejemplo y a la luz del evangelio de hoy, les argumente de una manera similar: "Si el cristiano reza, es seguro que vive". Por eso, se nos ha repetido hasta la saciedad que la oraci?n es "la res?piraci?n del alma". Y ya el domingo pasado, mirando a Mar?a la hermana de Marta, quedaba claro que todas nuestras actividades cristianas ser?n sobrenatural-mente est?riles, -como azotar el viento-, si no arrancan de una actitud de escucha, "a los pies de Jes?s". Pero he aqu? que el enjuto profesor, queriendo despu?s poner un ejemplo de silogismo inv?lido, a?ad?a: "Si el p?jaro vive, canta. Es as? que vive; luego canta". "Ya comprenden que no vale", repet?a, "puesto que un p?jaro, aunque viva, por las razones que sean, puede no cantar". Y aqu? es donde yo, en aplicaci?n de la parodia a la que me refiero, me aparto de la filosof?a de aquel profesor de juventud y s? que ?l tambi?n se apartar?a. Y afirmo: si el cris?tiano vive, reza; tiene necesariamente que orar. La oraci?n brotar? espont?nea-mente de ?l, como el humo del fuego, como el perfume de la rosa, como el llanto de un coraz?n herido. Vean a Abraham en la primera lectura de hoy. Es una p?gina llena de lirismo y de ternura. Dense cuenta. Era la ?poca en que los hombres conceb?an a Dios como ser mis?terioso; un ser lejano y displicente; un ser terrible, envuelto en el fuego, el rayo y el trueno. Y sin embargo, a ese Dios tan terrible, Abraham, adoptando una acti?tud mimosa y confiada, pero sinti?ndose polvo y ceniza, no puede menos de orar. En una oraci?n mod?lica, rebosante de sencillez, audacia, esperanza, travesura y fe: "Y si en Sodoma hay cincuenta justos, o cuarenta, o acaso treinta, o, a lo peor, veinte, o qui?n sabe si s?lo diez, ?no perdonar?s por ellos a la ciudad?". Si el hombre vive, es decir, si tiene una vida de ver-dad, reza. Es un argumento perfecta-mente v?lido. Incontestable. M?s toda-v?a: desde el d?a en que Jes?s nos aclar? que Dios no es un Dios lejano y distante sino, al rev?s, un Dios cercano, detallista y atento, hay que concluir que "si cuida de los p?jaros y los lirios, cu?nto m?s lo har? de nosotros que valemos m?s que los p?jaros y los lirios". Por eso, en el evan?gelio de hoy se nos dice "un d?a que Jes?s estaba orando dijo a sus disc?pulos: pidan y recibir?n, busquen y hallar?n". ?Por qu? debemos pedir y confiar en que recibire?mos? Fundamentalmente por dos razo?nes. S?, porque Dios escucha y Dios es Padre. "Dios escucha nuestra palabra". Vean la paradoja. Dec?amos el domingo pasado que "Mar?a, a los pies de Jes?s, escuchaba su palabra". Pues s?panlo de una vez y no se escandalicen: en esto de la oraci?n es como si Dios "se sentara a nuestros pies y escuchara nuestra palabra". Deletreen lo que Jes?s dijo: "Si uste?des que son malos dan cosas buenas a sus hijos ?cu?nto m?s vuestro Padre dar? el Esp?ritu a quien se lo pida?". "Dios es padre". Aqu? est? el centro de la cuesti?n. Dios es padre. ?Lo oyen bien? ?Padre!


Publicado por verdenaranja @ 21:17  | Espiritualidad
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