Lunes, 26 de julio de 2010

?Para que la Iglesia sea el ?hogar? de todos, pronta a abrir sus puertas a cuantos son obligados a emigrar a otros pa?ses por las discriminaciones raciales y religiosas, el hambre y las guerras? - Comentario a la Intenci?n Misionera de agosto de 2010

Ciudad del Vaticano (Agencia Fides) ? Uno de los problemas m?s acuciantes del hombre actual, es el sentido de soledad. En medio de las multitudes que inundan las grandes ciudades, se echa de menos el inter?s por la persona. Hay muchas personas que experimentan la soledad, el abandono, aunque est?n rodeadas de cientos de seres humanos. Este problema lo sufren especialmente los inmigrantes, aquellos que han tenido que abandonar sus casas y sus pa?ses de origen, forzados por la brutalidad de la guerra, la discriminaci?n del racismo o la intolerancia de una religi?n impuesta, en contra de la propia conciencia.


Pertenece al mismo ser de la Iglesia el tener un sentido de ?familia en Dios?, m?s a?n, un sentido de ?hogar?. El ?hogar? es el lugar donde cada persona se sabe amada, valorada por lo que es. Decir ?hogar? es decir calor humano, experiencia de la maternidad. Precisamente es con frecuencia la madre de familia, con su cari?o materno, quien transforma una casa en un ?hogar?. Tambi?n la Iglesia, como Madre Santa, debe ser ?hogar? para todos sus hijos, especialmente para los m?s necesitados.


Siempre deben resonar en nuestros o?dos las palabras del Maestro: ?Lo que hicisteis con uno de estos mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis?. La realidad de la emigraci?n crea en la persona que la sufre unas condiciones muy duras, de indefensi?n, de inseguridad, de falta de lo m?s necesario. Con frecuencia se une la limitaci?n creada por la barrera ling??stica, la falta de trabajo, etc. Su situaci?n de debilidad y necesidad, a veces desesperada, los hace susceptibles de ser manipulados. Con frecuencia deben sufrir tambi?n abusos de tipo laboral. Pero no debemos olvidar que ?el emigrante es una persona humana con derechos fundamentales inalienables que todos deben respetar siempre? (Benedicto XVI, Mensaje para la Jornada del Emigrante 2010).


Es deber de todos nosotros, presentar un rostro de la Iglesia que refleje verdaderamente el rostro de Cristo. Un rostro materno que sea expresi?n de las ?entra?as de misericordia de nuestro Dios?. El Papa Benedicto en la enc?clica ?Deus caritas est? ha dado una doctrina muy clara sobre el ejercicio de la caridad en la Iglesia. Por una parte, afirma que pertenece a su esencia, junto a la predicaci?n de la Palabra de Dios y la santificaci?n de los hombres a trav?s de los sacramentos. Por otra parte, afirma que: ?La Iglesia es la familia de Dios en el mundo. En esta familia no debe haber nadie que sufra por falta de lo necesario. Pero, al mismo tiempo, la caritas-agap? supera los confines de la Iglesia; la par?bola del buen Samaritano sigue siendo el criterio de comportamiento y muestra la universalidad del amor que se dirige hacia el necesitado encontrado ?casualmente? (cf. Lc 10, 31), quienquiera que sea. No obstante, quedando a salvo la universalidad del amor, tambi?n se da la exigencia espec?ficamente eclesial de que, precisamente en la Iglesia misma como familia, ninguno de sus miembros sufra por encontrarse en necesidad? (DCE, 25b).


Tambi?n, hablando de los siete primeros di?conos, clarifica que ?este grupo tampoco deb?a limitarse a un servicio meramente t?cnico de distribuci?n: deb?an ser hombres ?llenos de Esp?ritu y de sabidur?a? (cf. Hch 6, 1-6). Lo cual significa que el servicio social que desempe?aban era absolutamente concreto, pero sin duda tambi?n espiritual al mismo tiempo; por tanto, era un verdadero oficio espiritual el suyo, que realizaba un cometido esencial de la Iglesia, precisamente el del amor bien ordenado al pr?jimo? (DCE, 21). No se trata de un servicio meramente social, es una expresi?n de la caridad sobrenatural de la Iglesia.
Pidamos a Mar?a, nuestra Madre, que nos ayude a ser verdaderamente el rostro materno de la Iglesia como expresi?n de amor de Dios por todos los hombres. La Madre de Dios tuvo que emigrar a Egipto para defender la vida de la Vida, y experiment? las carencias y necesidades de los emigrantes. A su maternidad confiamos a todos nuestros hermanos que han debido abandonar su patria. Que Ella los custodie hasta la patria eterna. (Agencia Fides 24/07/2010)


Publicado por verdenaranja @ 11:16  | Misiones
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