Mi?rcoles, 11 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la homil?a del domingo 16? durante el a?o (18 julio 2010). (AICA)

ESCUCHAR LA PALABRA DE DIOS QUE VIBRA EN NUESTRO SER
Lc 10,38-42?

I. ?A LOS PIES DEL SE?OR ESCUCHABA SUS PALABRAS??

1. San Lucas, inmediatamente despu?s de la par?bola del Buen Samaritano (Lc 10,29-37), le?da el domingo pasado, ubica la escena de Jes?s hospedado en casa de Marta. Como habr?a sido l?gico esperar, Jes?s deber?a haber apoyado su reclamo de que su hermana Mar?a colaborase en la atenci?n del Se?or y los Ap?stoles, a los que hay que dar de comer: ?Se?or, ?no te importa que mi hermana me deje sola con todo el trabajo. Dile que me ayude? (Lc 10,40). Pero Jes?s pondera la actitud de Mar?a, ?que sentada a los pies del Se?or escuchaba su palabra? (v. 39). Y le dice: ?Marta, Marta, te inquietas y te agitas por muchas cosas, y sin embargo pocas son necesarias, o m?s bien, una sola es necesaria. Mar?a eligi? la mejor parte, que no le ser? quitada? (vv. 41-42).

?2. Una constante del Evangelio de San Lucas es que lo m?s importante, que decide el resto de la vida, es la palabra de Dios escuchada con el coraz?n. Lo hace con frecuencia. Por ejemplo, cuando el evangelista pondera la actitud de la Virgen Mar?a, ante el nacimiento de su hijo: ?Mar?a conservaba estas cosas y las meditaba en su coraz?n? (Lc 2,19). O mientras lo contempla crecer en Nazaret (v.51). Lo mismo, cuando una mujer expresa su emoci?n ante Jes?s: ?Feliz el seno que te llev? y los pechos que te amamantaron?. Y ?l le responde: ?Felices m?s bien los que escuchan la Palabra de Dios y la practican? (Lc 11,27-28). M?s profundos que los lazos de la sangre, son los lazos del esp?ritu que brotan de la escucha de la Palabra: ?Mi madre y mis hermanos son los escuchan la Palabra de Dios y la practican? (Lc 8,21). No es causal, por tanto, que Jes?s pondere la actitud de Mar?a, sentada a sus pies, la cual se convierte en prototipo de todo aut?ntico disc?pulo.?

3. Escuchar la palabra de Dios con el coraz?n es fundamental para el hombre, pues de otro modo no sabr?a obrar bien. Por no escuchar la voz de Dios, el primer Ad?n se equivoc? fiero. Y despu?s, todos los hombres cuando no escuchamos su Palabra. Lo cual nos acarrea grave da?o a nosotros y a la sociedad en que vivimos.?

II. LA PALABRA DE DIOS SE HACE ESCUCHAR POR LA VOZ DE LA CONCIENCIA?

4. ?D?nde y cu?ndo escuchar la Palabra de Dios? Los que no tenemos el privilegio de Mar?a se sentarnos a los pies de Jes?s, no por ello somos desdichados. Al contrario. La Palabra de Dios se hace escuchar de muchas maneras, incluso permanentemente, tambi?n de parte de los que no conocen a Cristo. La ?nica condici?n es tener el o?do del coraz?n abierto. Como dice hermosamente el Deuteronomio: ?La palabra est? muy cerca de ti, en tu boca y en tu coraz?n, para que la practiques? (Deut. 30,14). Ella se hace escuchar, por cierto, en la lectura lit?rgica de la Santa Escritura. Pero con mucha frecuencia fuera de la Liturgia. En las cosas de cada d?a consideradas con el sentido com?n, en la contemplaci?n de la naturaleza, en el sagrario de la propia conciencia. Conviene asomarnos, por un momento, a este misterioso sentido, con el cual captamos la voz de Dios. ?En lo m?s profundo de su conciencia descubre el hombre la existencia de una ley que ?l no se dicta a s? mismo, pero a la cual debe obedecer, y cuya voz resuena, cuando es necesario, en los o?dos de su coraz?n, advirti?ndole que debe amar y practicar el bien y que debe evitar el mal: haz esto, evita aquello. Porque el hombre tiene una ley escrita por Dios en su coraz?n, en cuya obediencia consiste la dignidad humana y por la cual ser? juzgado personalmente. La conciencia es el n?cleo m?s secreto y el sagrario del hombre, en el que ?ste se siente a solas con Dios, cuya voz resuena en el recinto m?s ?ntimo de aqu?lla. Es la conciencia la que de modo admirable da a conocer esa ley cuyo cumplimiento consiste en el amor de Dios y del pr?jimo. La fidelidad a esta conciencia une a los cristianos con los dem?s hombres para buscar la verdad y resolver con acierto los numerosos problemas morales que se presentan al individuo y a la sociedad. Cuanto mayor es el predominio de la recta conciencia, tanto mayor seguridad tienen las personas y las sociedades para apartarse del ciego capricho y para someterse a las normas objetivas de la moralidad. No rara vez, sin embargo, ocurre que yerra la conciencia por ignorancia invencible, sin que ello suponga la p?rdida de su dignidad. Cosa que no puede afirmarse cuando el hombre se despreocupa de buscar la verdad y el bien y la conciencia se va progresivamente entenebreciendo por el h?bito del pecado? (GS 16).?

III. LA PALABRA DE DIOS SE HACE ESCUCHAR EN EL SER SEXUADO DE CADA UNO?

5. Pero no s?lo la conciencia. Todo nuestro ser capta la voz de Dios. Sin ?l nos ser?a imposible escucharla. Es una antena maravillosa compuesta por potencias espirituales: inteligencia, voluntad, sentimientos, que animan un cuerpo, con un sexo determinado, de var?n o de mujer. Gracias a todo ello, a la vez que nos reconocemos como miembros de la misma estirpe humana, cuyos miembros somos iguales en dignidad, nos descubrimos como distintos, sin que esto comporte distancia, y, al contrario, nos impulsa a encontrarnos y reconocernos como seres rec?procos y complementarios, para respetarnos, amarnos, servirnos y trasmitir la vida. El relato b?blico de la creaci?n de la mujer, expresa po?ticamente la experiencia humana fundamental del encuentro de dos seres humanos, iguales en dignidad y distintos en su concreci?n sexual. Al ver a Eva: ?El hombre exclam?: ??Esta s? que es hueso de mis huesos y carne de mi carne! Se llamar? Mujer, porque ha sido sacada del hombre?. Y el autor b?blico comenta: ?Por eso el hombre deja a su padre y a su madre y se une a su mujer, y los dos llegan a ser una sola carne? (Gen 2,23-24).?

IV. EL MATRIMONIO NO LO FUND? EL DERECHO ROMANO?

6. En un diario que el martes pasado repartieron gratis en el avi?n, le?: ?Cristina busc? desmentir que el matrimonio sea un invento de la Iglesia, sino del derecho romano, que les recuerdo eran paganos y persiguieron a los cristianos?. Hizo muy bien la Presidenta en decir que no es un invento de la Iglesia. Nunca se le hubiese ocurrido. Pero, con todo respeto, me permito decirle que se equivoca gravemente en decir que el matrimonio sea un invento del derecho romano. Este derecho lo que hizo es crear salvaguardas jur?dicas para un hecho natural preexistente. El derecho natural a unirse en matrimonio entre var?n y mujer es previo a toda religi?n revelada y a toda jurisprudencia. Es uno de los derechos humanos fundamentales, que no los otorga ninguna autoridad, sino la misma naturaleza humana. Y la defensa de estos es la finalidad de la autoridad. Lamentablemente este gobierno, que de la defensa de los derechos humanos ha hecho su bandera, ha sido incapaz de percibir que la ley de matrimonio civil entre personas homosexuales atropella in?tilmente este derecho fundamental. Lo ha hecho con el pretexto de defender el derecho de la minor?a homosexual, de no discriminarla, y de promover la igualdad ante la ley. Muy bien podr?a hacerlo con una ley adecuada a tal efecto, como todas las dem?s leyes que defienden los derechos de las minor?as. ?Acaso no se defienden con leyes especiales los derechos de los ni?os que, aun siendo numerosos, son una minor?a? ?Y no se defienden los derechos de las mujeres, que, aunque sean la mitad de la humanidad, son una minor?a con respecto a la totalidad? ?Acaso es discriminar que a los ni?os no les reconozcamos ciertos derechos propios de los adultos, y viceversa? (14/07).?

IV. ESCUCHAR LA VOZ DE DIOS DESPU?S DE LA DERROTA DEL SENTIDO COM?N EN EL SENADO?

7. Se ha dicho, torpemente, que la discusi?n en el Senado era entre N?stor Kirchner y el Cardenal Bergoglio. Los que tal cosa dicen no conocen la habitual moderaci?n de este ?ltimo, y especialmente en esta cuesti?n. Lo que ha sucedido es, m?s bien, la derrota del sentido com?n por la torpeza de los hombres. Ya fue penoso que al Senado hubiese llegado un proyecto de ley sobre el matrimonio entre homosexuales en vez de un proyecto sobre la defensa de los derechos de los mismos, sin ofender los derechos exclusivos del matrimonio que, por naturaleza, s?lo existe entre el var?n y la mujer. Y esto, previo a todo derecho positivo y a todo dogma religioso. Las cosas que son por naturaleza, son como son. Por eso las llamamos con una determinada palabra para diferenciarlas de otras que tienen otra natura espec?fica. Aplicar una palabra que es propia de un ser a otro que no le corresponde, y reconocerle a ?ste derechos que no le corresponden y que son propios del primero, es un avasallamiento a los derechos humanos de ?ste. Y, por concomitancia, a los derechos humanos de todos, pues todos formamos una sola familia humana. De esta manera no se promueve la concordia social.??

8. A ra?z de lo ocurrido en el Senado, deseo compartir algunos interrogantes:??

1?) Fragmentaci?n cultural: ?Tenemos conciencia los cat?licos argentinos de la transformaci?n cultural del mundo en que vivimos? En ?l ya no existe un lenguaje b?sico com?n. En 1948, despu?s de la hecatombe de la segunda guerra mundial provocada por el nazismo, las naciones fueron capaces todav?a de firmar la Declaraci?n Universal de los Derechos del Hombre. Hoy ser?a imposible. La humanidad pareciera marchar cada vez m?s hacia la fragmentaci?n. A primera vista, hacia una divisi?n en dos mitades, casi iguales e irreconciliables, como lo muestran, por ejemplo, los dos grandes partidos de EE. UU. o de Espa?a, que se reparten el electorado y tienden a alternarse en el gobierno. Pero la impresi?n es enga?osa. Porque no son mitades homog?neas; por ejemplo, que una defienda principios de acuerdo a una misma tabla de valores, y que la otra, defienda otros principios de acuerdo a una tabla distinta. Cada mitad est? compuesta por elementos aluvionales. De modo que en cada una encontramos elementos propios que son contrarios a la otra, pero a la vez hallamos elementos comunes. Por lo mismo, en una elecci?n o votaci?n, ubicarse en una mitad o en otra no es tarea simple, ni definitiva. Y debe ser fruto, vez por vez, de un dif?cil discernimiento de cada ciudadano.?

2?) Endebles del catolicismo argentino: Durante el debate en el Senado, fueron varios los senadores que se profesaron ?cat?licos, apost?licos, romanos?, o aludieron a su formaci?n religiosa, que se pronunciaron totalmente en contra del magisterio de la Iglesia, sin atisbo alguno de haberse interesado por conocerlo en serio. (Olvidemos, o mejor, perdonemos de coraz?n al senador Picchetto que mencion? a los Obispos y a la ?Iglesia vaticana? con notable desprecio). El hecho es expresi?n de una realidad mucho m?s vasta. ?Qu? hacer ante el mismo? ?Declarar solemnemente que no son cat?licos? ?Tendr?a sentido? ?No es, m?s bien, un desaf?o a revisar nuestra tarea evangelizadora, en especial la catequesis? y la predicaci?n que impartimos, incluyendo la formaci?n que para ello imparten los Seminarios? ?No es tambi?n una invitaci?n a hacer una revisi?n de la piedad popular y de la consecuente pastoral popular? ??sta ?ltima considera siempre a la primera como un punto de partida, o se conforma con poco y la considera como un punto de llegada???

3?) El cristiano como ciudadano: El desarrollo de los medios de comunicaci?n, que son capaces de condicionar la mente humana, en algunos casos ?tanto o m?s que los reg?menes totalitarios, est?n exigiendo que el cristiano, adem?s de ser miembro activo de la Iglesia, crezca como ciudadano responsable de la patria terrena. Es cada vez m?s actual la exhortaci?n de Pablo VI a los fieles laicos: ?Los seglares deben asumir como propia la renovaci?n del orden temporal; si la funci?n de la jerarqu?a es la de ense?ar e interpretar aut?nticamente los principios morales que hay que seguir en este campo, pertenece a ellos, mediante sus iniciativas, y sin esperar pasivamente consignas y directrices, penetrar del esp?ritu cristiano la mentalidad , las costumbres, las leyes y las estructuras de su comunidad de vida? (Populorum progressio 81). Ser?a conveniente que cada instituci?n laical hiciese una revisi?n de vida de c?mo se ha comportado en esta circunstancia de la ley del matrimonio homosexual. Aprovecho la ocasi?n para felicitar a muchos de nuestros hermanos evang?licos que han mostrado una notable conciencia de ser ciudadanos responsables.?

4?) D?nde ha de apoyarse la Iglesia: En un mundo cada vez m?s fragmentado, y con un catolicismo harto endeble, ?en qui?n ha de apoyarse la Iglesia? La ?nica respuesta posible es: S?lo en Dios, creyendo m?s firmemente en ?l y am?ndolo de veras, y amando de coraz?n a un mundo cada vez m?s hostil a ella.

Desde 1946, cuando se trat? de elegir entre los candidatos de la Uni?n Democr?tica y el flamante Justicialismo, los cl?rigos en gran medida, incluidos muchos Obispos, hicieron

un gui?o a favor de este ?ltimo. En aquel entonces se dec?a ?Hay que subirse al tren del Justicialismo?. A pesar de los avatares de 1955, la mayor?a del clero sigui? en la misma tesitura. En la d?cada del 70, en algunos c?rculos clericales, se lleg? a formular el absurdo enunciado ?Hoy el Reino de Dios pasa por el Pe Jota?. Cuanto haya pesado este gui?o clerical, no lo s?. Pero ?no es tiempo de que cada cl?rigo, al momento de las elecciones, haga, como ciudadano, su personal opci?n partidaria, sin confundirla con una supuesta opci?n de la Iglesia, ni pretenda prender a ella a los fieles? ?Y que ?stos aprendan a hacer, vez por vez, su propia elecci?n en medio de la mara?a de circunstancias en que se han de mover?

No podemos olvidar que ?cat?lico? y ?partido? son nociones de diferentes ?rdenes. ?Cat?lico?, sem?nticamente habla de totalidad (?kat? h?lon?) y universalidad, y es una nota propia de de la Iglesia, pueblo de Dios, que por su naturaleza tiende a incluir a todos los hombres, santos y pecadores. ?Partido?, en cambio, habla de opci?n pol?tica concreta, que, si bien puede componerse con otra proveniente de otro partido, tiende casi naturalmente a excluirla.???

5?) Redescubrir el Evangelio m?s profundamente: Aunque est? impl?citamente dicho en lo anterior, vale la pena remarcarlo: la Iglesia, en esta hora, a trav?s de muchos sufrimientos, externos e internos, est? llamada por Dios a un redescubrimiento m?s profundo del Evangelio de Jesucristo. Y ello, tanto en la vivencia personal, cuanto en la vivencia de la comunidad eclesial. S?lo as? la Iglesia puede emprender la Nueva Evangelizaci?n. Ser disc?pulo de Cristo y misionero van juntos. Nos equivocar?amos los cat?licos si pens?semos que ya somos disc?pulos, y que s?lo nos falta ser m?s misioneros. Estamos en el abc del Evangelio. Y toda la vida es un caminar en pos de Cristo hasta llegar a ser sus disc?pulos.

Si somos sinceros, hemos reconfesar que hemos desaprovechado, en gran medida, la gracia excepcional que fue el Concilio Vaticano II, como se vio en la gran crisis sacerdotal y de la vida religiosa que sucedi? inmediatamente al mismo. Ser?a penoso que esta hora de la Iglesia, en el mundo y en la Argentina, pasase sin que supi?semos escuchar la voz de Dios que nos llama a una renovaci?n profunda, personal y comunitaria, conforme al Evangelio de Jes?s. (R 15/07).?

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia

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Publicado por verdenaranja @ 22:31  | Homil?as
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