Mi?rcoles, 11 de agosto de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (17 de julio de 2010). (AICA)

D?A DEL AMIGO

?El pr?ximo 20 de Julio se celebra el D?a del Amigo. Una fecha que a todos nos dice algo, porque nos habla de una persona querida o el recuerdo de una ausencia, pero siempre de alguien que tiene un lugar especial en nuestras vidas. En estos d?as he recibido la noticia de la muerte de un amigo de la ?poca de mi infancia y juventud. Qui?n me lo comunic?, otro amigo de esa ?poca, me hizo recordar el valor que tuvo en nuestras vidas aquel tiempo de los primeros amigos, ?l lo llamaba: ?amigos de la primera parte de la vida?. En nuestro caso, tenemos la suerte de volver a encontrarnos, aunque ya con muchas ausencias. Con el correr de los a?os cada uno tuvo opciones de vida distintas, pero hay algo imborrable que nos une y que nos lleva a privilegiar ese tiempo como un lugar de ra?ces y pertenencia, de historias y de momentos ?nicos que siempre est?n presentes, tiene algo de fundante.

Al ponerme a redactar estas l?neas me pregunt? cu?l ser?a el motivo de aquella vivencia que a?n hoy permanece, y que forma parte de nuestra historia y riqueza? Todos hemos tenido a lo largo de nuestra vida muchas relaciones que nos han enriquecido y que valoramos, pero hay algo, sin embargo, que pertenece a los ?amigos de la primera parte de la vida?. No ser?amos lo que somos sin esa parte de nuestra historia. Noto como dos etapas en nuestra vida que debemos valorar. La primera se refiere a aquel tiempo primero de nuestra adolescencia o juventud, la otra al tiempo en que asumimos diversas opciones. Ambas etapas forman una continuidad dentro de esa normal y necesaria discontinuidad de la vida. Lo importante en ellas es la calidad de la amistad vivida. La aut?ntica amistad habla de una relaci?n libre, gratuita, que no es interesada, s?lo se contenta con la presencia del amigo sin hacer especulaciones. Dir?a que no busca tener m?s, o valerse de esa amistad para escalar u obtener alg?n beneficio, sino que, por no ser interesada, nos ayuda a ser m?s porque se alegra con poco. Al amigo lo debemos considerar, por lo mismo, en el nivel de nuestro ser y no del tener.

Otro aspecto a tener en cuenta, pienso, es no vaciar a la amistad de la persona del amigo. Nos puede gustar la amistad por el eco que ella produce en nosotros, nos hace sentir bien, la difrutamos, tal vez con algo de ego?smo. El amigo es una presencia que en un momento nos puede necesitar, tenemos que pensar en ?l y, tal vez, hacernos cargo de alguna dificultad. El gozo de la amistad puede tener algo de subjetivo y ego?sta, la presencia del amigo nos habla de donaci?n y entrega. Hay personas que se quejan de no tener amigos, tal vez s?lo buscaron una gratificaci?n. En una cultura del zaping corremos el peligro de no tener relaciones estables y, por ello, no tener amigos. Uno de los temas m?s preocupantes hoy es la soledad de quienes est?n rodeados de posibles amigos, pero que no los descubren. Espero que estas reflexiones, inspiradas en la carta de un amigo y confirmadas por mi experiencia personal, nos sirvan para agradecer y recordar a la persona del amigo, fuente de una aut?ntica amistad.

Reciban de su Obispo en este D?a del Amigo, junto a mi afecto y oraciones, mi bendici?n en el Se?or Jes?s y Mar?a Sant?sima.

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz

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Publicado por verdenaranja @ 22:44  | Hablan los obispos
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