Jueves, 12 de agosto de 2010

Reflexi?n de monse?or Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s para el programa radial "Compartiendo el Evangelio" para 16? domingo durante el a?o (18 de julio de 2010). (AICA)

LA HOSPITALIDAD DE MARTA Y MAR?A

San Lucas 10, 38 - 42 (ciclo C)?

El Evangelio nos presenta este di?logo, de Jes?s con las hermanas Marta y Mar?a, que muchas veces se ha exagerado como contraponiendo la vida contemplativa con la vida activa, y creo que no es correcta esta comparaci?n.

Lo m?s importante es darnos cuenta que en la vida, nuestro comportamiento es integral, din?mico, que sabe que tiene que vivir las cosas que son esenciales, que son m?s importantes, como los valores, pero que tambi?n tiene que tener el compromiso y la expresi?n concreta de lo que es, en este caso, la hospitalidad.

Cuando uno recibe un hu?sped, ?ste tiene que ser bienvenido y uno debe tener caridad, preparando el lugar, atendiendo a la persona que llega, d?ndole, de alguna manera, su coraz?n y se sienta c?moda. La buena hospitalidad no es de ahora; en el antiguo Israel tiene mucha importancia ya que es el mismo Dios que pasa. Con la hospitalidad, la acogida, la aceptaci?n del otro, tenemos que darnos cuenta que uno tiene que ser cercano a los dem?s.

El que recibe puede decir ?no solamente a aquellos que vienen a mi casa personal, sino tambi?n a los que llegan a nuestra ciudad, a nuestra patria.? As? beneficia a los que est?n despose?dos de un lugar, a los extranjeros, a los emigrantes, a los migrantes. Muchas veces se dar? cuenta que hay gente viviendo en indigencia y es all? que uno tiene que atenderlos y recibirlos con bondad, con caridad.

?Qu? hay que vencer en esto? Dos cosas: la soledad y el anonimato. La ciudad se presta mucho para el anonimato, y la soledad es parte de ese anonimato. ?Hay mucha gente sola! A veces no se sabe qui?n vive en el departamento de al lado, cuando es un edificio. En algunos barrios uno todav?a sabe qui?nes son sus vecinos, pero en las grandes ciudades el desconocimiento y el desinter?s se hacen mucho m?s visibles.

Por lo tanto, el esp?ritu evang?lico nos lleva a quitar, a mitigar, la soledad de los dem?s y dar nombre a aquellos que son an?nimos para reconocerlos. Pero esta actitud de acogida, de hospitalidad, de aceptaci?n, ?por qu? se tiene que producir? Porque, fundamentalmente, uno tiene que ser disc?pulo, uno tiene que ser cristiano.

El disc?pulo tiene que tener una actitud de escucha, porque si no escucha no ser? un buen disc?pulo. De all? que tenemos que escuchar a Dios, y cuando as? lo hacemos, estaremos m?s atentos y seremos mejores disc?pulos.

Muchas veces la gente se fatiga, se cansa o se quiebra y deja de ser disc?pulo porque anteriormente dej? de escuchar: ??Dios ya no le dec?a nada!?, ??el Evangelio ya no le dec?a nada!?, ??la Iglesia ya no le dec?a nada!?; y como ?no le dec?a nada? se debilitan la calidad del seguimiento y la calidad del discipulado.

Pidamos, en este d?a, ahondar esa capacidad de escucha: escuchar m?s en el silencio; escuchar m?s la Palabra de Dios, ponerla en pr?ctica y poder vivir como aut?nticos disc?pulos. Ser testigos de lo que el Se?or nos ha comunicado y ha compartido con toda la familia humana, con todas las personas de distintas razas, credos, nacionalidades, clases sociales, porque todos formamos parte de la misma sociedad y de la misma familia humana.

Les dejo mi bendici?n, que Dios nos ilumine y nos ayude a escuchar mejor para responder bien: en el Nombre del Padre, del Hijo y del Esp?ritu Santo.

Am?n?

Mons. Rub?n Oscar Frassia, obispo de Avellaneda-Lan?s?


Publicado por verdenaranja @ 22:49  | Hablan los obispos
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