Jueves, 12 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el domingo XVI durante el a?o (18 de julio de 2010). (AICA)

?SE?OR, ENS??ANOS A ELEGIR SIEMPRE LO MEJOR?

La liturgia de hoy pone a nuestra consideraci?n la presencia de Dios entre los hombres y la hospitalidad a ?l ofrecida por parte de ?stos. Tanto en la primera lectura como en el evangelio.

En la primera lectura (G?n.18, 1-10) tenemos la singular aparici?n de Yahv? a Abrah?n por medio de tres misteriosos personajes, portadores visibles de la invisible majestad de Dios. La premura excepcional con que Abrah?n los recibe y el generoso banquete que les prepara revelan en el Patriarca la intuici?n de un suceso extraordinario y por eso dice: ?Se?or m?o si he encontrado tu favor, no pases de largo junto a tu siervo?. Hay un ansia de hospedar al Se?or, de acogerlo? en su tienda y tenerlo junto a s?. El Patriarca se muestra aqu? como el ?amigo de Dios? (Is. 45,8) que lo trata con sumo respeto y al mismo tiempo con confianza humilde y vivo deseo de servirle.

Terminada la comida, la promesa de un hijo a pesar de la avanzada edad de Abrah?n y de Sara, descubre la naturaleza sobrenatural de los tres personajes. Uno de los cuales habla como si hablara Dios mismo. Una antigua tradici?n cristiana ha visto a estas tres figuras como la imagen de la Sant?sima Trinidad. Como fuera, lo cierto es que Dios se le apareci? a Abrah?n junto a la encina de Mambr?, le habl? y le trat? familiarmente y hasta se sent? a su mesa.

En el Evangelio Lucas muestra a Dios sentado a la mesa del hombre, pero bajo una circunstancia completamente nueva, la de su Hijo hecho carne, venido a habitar en medio de los hombres. La escena tiene lugar en Betania en la casa de Marta y Mar?a, donde Jes?s es recibido con una premura muy similar a la de Abrah?n con sus visitantes. Como ?l Marta se apresura a preparar un banquete, pero su solicitud no es compartida por su hermana, que a similitud de Abrah?n aprovecha para conversar con el Maestro sent?ndose a sus pies y escuch?ndolo.

Aunque sea loable la actitud de Marta de afanarse en la preparaci?n del banquete, hay un modo de acoger al Maestro -como ?l mismo lo declara- y es el elegido por Mar?a. En efecto cuando Dios visita al hombre, lo hace para traerle sus dones, su palabra y esto es lo m?s importante, escuchar al Se?or en sus palabras. Es por esto que Jes?s le dice a Marta, ?Marta, Marta andas inquieta y preocupada por muchas cosas, siendo una sola necesaria? (41-24). Tan necesaria es, que sin ella no hay salvaci?n, porque la palabra de Dios es palabra de vida eterna y es necesario absolutamente escucharla. Lo que salva al hombre no es la multiplicidad de las obras, sino la palabra de Dios escuchada con amor y vivida con fidelidad.

?Mar?a ha elegido lo mejor? y esto no es patrimonio exclusivo de los que eligen la vida contemplativa, sino que todo cristiano debe hacerla suya ?en cierta medida- no d?ndose a la acci?n sin antes haber profundizado la palabra de Dios en la oraci?n. S?lo as? ser? capaz de vivir el evangelio, aunque el hacerlo le resulte arduo y le exija sacrificios. San Pablo dec?a con alegr?a ?completo en mi carne los dolores de Cristo, sufriendo por su cuerpo que es la Iglesia? (Col 1,24), porque hab?a meditado a fondo el evangelio de la cruz o, habiendo penetrado el misterio de Cristo, hab?a encontrado fuerzas para revivirlo en s? mismo.

Todo cristiano debe comenzar por la oraci?n su acci?n en la vida, para que esta sea provechosa y sea obra del Esp?ritu, estas dos fases son inseparables si se quiere hacer el bien com?n, el bien a los hombres.

Que Mar?a madre de la oraci?n nos acompa?e en el trajinar de la vida.-??

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 22:53  | Homil?as
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