S?bado, 14 de agosto de 2010

ZENIT? publica la carta que ha dirigido a los Legionarios de Cristo el arzobispo Velasio De Paolis, C.S., delegado pontificio para la?Legi?n de Cristo.

Roma, 10 de julio de 2010?

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Queridos hermanos en el Se?or:?


Con carta del 16 de junio de 2010, el Santo Padre Benedicto XVI me ha nombrado su "delegado para la Congregaci?n de los Legionarios de Cristo" [Cf. Carta del Papa a su delegado para los Legionarios de Cristo,ZENIT 23 de julio de 2010, nde.] y me ha conferido el encargo de gobernar en su nombre vuestro Instituto Religioso "durante el tiempo que sea necesario para completar el camino de renovaci?n y conducirlo a la celebraci?n de un Capitulo General Extraordinario, que tendr? como fin principal llevar a t?rmino la revisi?n de las Constituciones. El Santo Padre, mientras subraya "la necesidad y urgencia de un camino de profunda revisi?n del carisma del Instituto", expresa "el deseo de seguir de cerca, sostener y orientar tal camino". Para el Papa, el delegado pontificio es su delegado personal. Este al cumplir su tarea, debe obrar "como testigo tangible de mi (su) cercan?a, para que act?e en mi (su) nombre ante esa familia religiosa". En esa familia, o sea, vuestra congregaci?n, el Papa reconoce la presencia "de un gran numero de miembros" que demuestran "celo sincero " y una "fervorosa vida religiosa". El Papa no baja a mas detalles sobre c?mo el delegado cumplir? su tarea, sino que remite para las necesarias concreciones a un decreto posterior, que tendr? que establecer "algunas modalidades adicionales para el cumplimiento de tal Oficio". En espera de tales modalidades, podemos ya comenzar nuestro camino, sostenidos por la confianza y la oraci?n, y por la bendici?n del Santo Padre y de tantas almas buenas que os estiman y aprecian vuestro trabajo en la Iglesia [Nde: el decreto publicado posteriormente puede leerse en ZENIT, 23 de julio de 2010, Decreto sobre el delegado pontificio para los Legionarios de Cristo].?


En este momento me es grato subrayar que la Iglesia, despu?s de haber prestado la necesaria e indispensable atenci?n a los hechos, sucesos y personas --que habr?an amenazado de ra?z la misma congregaci?n si la misma Iglesia, con su amor lleno de sabidur?a, inspirada no en criterios de la carne sino del Esp?ritu, hubiera omitido su intervenci?n--, ahora la Iglesia, movida por ese mismo amor, contempla la hermosa realidad que sois vosotros, vuestra congregaci?n. El Papa, a trav?s de m?, quiere ahora acompa?aros en vuestro camino, para que, sin dejaros descorazonar por los tristes sucesos que quedan a vuestras espaldas, pod?is alegraros de vuestro presente, del don de la vocaci?n religiosa, sacerdotal y misionera que hab?is recibido. Tal vocaci?n viene del Coraz?n de Jes?s, de su amor. Quien ha comenzado su obra en el coraz?n de cada uno de vosotros, quien os ha preservado de los peligros que os han amenazado, la quiere llevar a cumplimiento. Por tanto, se trata en primer lugar de dar gracias al Se?or por la obra que ?l ha realizado de tantas maneras. Ciertamente, ha sido decisiva la intervenci?n del Se?or en vosotros a trav?s del ministerio de la Iglesia y que el mismo Se?or quiere continuar ahora por medio de su Iglesia. Os invito por tanto a agradecer al Se?or por su bondad, su misericordia y su fidelidad.?


Del agradecimiento pasamos a poner en marcha el camino de renovaci?n al que el Santo Padre nos invita. Esto implica tomar claramente conciencia de la situaci?n en que nos encontramos e individuar con nitidez las causas que nos han conducido al malestar y al sufrimiento interior de hoy. El Papa nos indica tambi?n el camino: principalmente un retomar en consideraci?n el carisma del instituto, y mas concretamente las normas constitucionales que son su expresi?n y protecci?n. La meta que el Santo Padre nos indica es la celebraci?n de un Capitulo Extraordinario de la Congregaci?n, en el que ser? aprobado el nuevo texto de las Constituciones. Ser? un camino individual y comunitario, sostenido por una postura de humildad, de intenso compromiso espiritual y de fortalecimiento de la vocaci?n. Deseamos que el camino se concluya con un renovado compromiso de fidelidad al Se?or en la vida religiosa y sacerdotal, con un pacto que renueve la alianza de amor entre vosotros y el Se?or, de modo que a la fidelidad eterna del Se?or corresponda en cada uno de vosotros la propia fidelidad, con un nuevo compromiso con El para siempre, para toda la vida, al servicio de su reino. Quiero pensar que os encontr?is entre los que el Santo Padre llama "el gran numero de miembros" llenos de celo y fervor.?


El camino de renovaci?n no es para poner en entredicho la propia vocaci?n, sino para volverla a considerar a fondo y renovar con un nuevo esp?ritu y una mas intensa participaci?n la propia adhesi?n a ella.?


Se puede entender que algunos est?n pasando por momentos dif?ciles, que algunos hayan pensado ya en otros caminos, y otros quiz? los est?n considerando. La vocaci?n es algo demasiado serio para que se pueda tomar una decisi?n sobre ella en un momento de desorientaci?n. Es preciso reencontrar la serenidad del esp?ritu y del alma, porque la decisi?n hay que tomarla delante de Dios, en la fidelidad a Jesucristo, que vosotros hab?is escogido como rey de vuestra vida. Tengamos paciencia. Recorramos con humildad y fe el camino de renovaci?n; consideremos juntos de nuevo la consagraci?n religiosa a la luz del carisma de la congregaci?n; releamos las constituciones sobre las que hab?is comprometido vuestra vida. Se trata, estoy seguro, de liberarlas de elementos que puedan ofuscar vuestro carisma, de modo que la vocaci?n en la profesi?n de los consejos evang?licos resplandezca plenamente en toda su belleza, para reforzar en vuestra vida la realeza de Cristo, que se ha manifestado en plenitud en el misterio de su Pascua. Siguiendo a Jes?s que, en su camino de amor, se ofrece libremente al Padre y a los hermanos para crear en su cuerpo de Resucitado la nueva criatura. Vuestra vocaci?n, como vuestra congregaci?n, se encuentra en vuestras manos, se conf?a a vuestra responsabilidad. La Iglesia os acompa?a; el Se?or es misericordioso y generoso: dona su Esp?ritu sin medida! Su gracia os precede, os acompa?a y os lleva a la meta.?


En este camino ayud?monos mutuamente en la oraci?n, sobre todo ante el altar del Se?or, y anim?monos unos a otros para sostenernos en la fidelidad a Jes?s, Rey de Reyes, Se?or de Se?ores: el Todo de nuestra vida.

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Me complace confiaros a todos vosotros al coraz?n de la Sant?sima Madre de Dios y de la Iglesia, de cada uno de vosotros personalmente y de toda la Congregaci?n. Ella, que fue constituida por el Se?or custodia de su Hijo y de la Iglesia, os proteja y custodie en su amor a todos vosotros y a vuestra congregaci?n. El Se?or os bendiga y haga resplandecer sobre vosotros su rostro de paz y amor.??

+ Velasio De Paolis, C.S.

[Traducci?n del original en italiano]?


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