Martes, 17 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia, para la homil?a del domingo 17? durante el a?o (25 julio de 2010). (AICA)

?SE?OR, ENS??ANOS A ORAR?????

?Lc 11,1-13

?I. ?JES?S ESTABA ORANDO EN CIERTO LUGAR?

?1. El Evangelio de San Lucas, que describe a Jes?s participando de la oraci?n comunitaria los s?bados en la sinagoga, lo describe tambi?n orando a solas: ?Un d?a, Jes?s estaba orando en cierto lugar?? (Lc 11,1). Lo hace con m?s frecuencia que los otros evangelistas: en su bautismo, cuando comienza a cundir su fama, en la elecci?n de los doce Ap?stoles, antes de anunciar su pasi?n, antes de la transfiguraci?n, en la agon?a, en la cruz. Lucas no separa la jornada pastoral de Jes?s de su oraci?n personal como si fuesen dos cosas distintas. La oraci?n integra su jornada, es su coraz?n. Jes?s, el Buen Pastor, es un hombre de oraci?n que se va a la monta?a a orar.?

II. ?TE ALABO, PADRE, SE?OR DEL CIELO Y DE LA TIERRA?

?2. Hojeando el evangelio de Lucas, apreciamos que la oraci?n de Jes?s se expresa pr?cticamente en una sola palabra: ??Padre!?. La pronuncia siempre. En los momentos de alegr?a: ?En aquel momento Jes?s se estremeci? de gozo, movido por el Esp?ritu Santo, y dijo: ?Te alabo, Padre, Se?or del cielo y de la tierra, por haber ocultado estas cosas a los sabios y a los prudentes y haberlas revelado a los peque?os. S?, Padre, porque as? lo has querido? (Lc 10,21). Y la pronuncia en los momentos de intenso dolor: ?Padre, si quieres, aleja de m? este c?liz. Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya? (Lc 22,42). Con esta oraci?n tan simple, Jes?s se despide de este mundo perdonando a los que lo crucifican: ?Padre, perd?nalos, porque no saben lo que hacen? (Lc 23,34). Y entregando su alma a Dios ?Padre, en tus manos encomiendo mi esp?ritu? (Lc 23,45).??

3. Vale la pena detenernos a contemplar a Jes?s que ora, pero haci?ndolo con fe y amor. Como lo hizo el disc?pulo. Era tan bello contemplarlo orar, que le entr? un santo deseo: ?Un d?a Jes?s estaba orando a solas en cierto lugar, y cuando termin?, uno de sus disc?pulos le dijo: ?Se?or, ens??anos a orar?? (Lc 11,1). La contemplaci?n de Jes?s orando nos revela la dimensi?n m?s profunda de su humanidad. Y, consecuentemente, nos revela el misterio m?s hondo del hombre. ?ste ha sido creado para tratar familiarmente con Dios, como un hijo peque?o con su padre. Y, por tanto, est? llamado a descubrir a los dem?s hombres como hermanos.

III. ?CUANDO OREN DIGAN: PADRE??

?4. Por ello Jes?s nos ense?a a orar como lo hace ?l: ?Cuando oren, digan: Padre?? (v. 2). La comunidad cristiana primitiva qued? impresionada por este nuevo modo de orar ense?ado por Jes?s, al punto que, aun en las comunidades de origen griego, se utilizaba la palabra aramea - ??Abba!? - usada por Jes?s para decir ?Padre?: ?Y dec?a: ?Abba (Padre) todo te es posible: aleja de mi este c?liz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya? (Mc 14,36). Por ello el ap?stol Pablo les recuerda a los cristianos de Galacia: ?La prueba de que ustedes son hijos, es que Dios infundi? en nuestros corazones el Esp?ritu de su Hijo, que clama a Dios llam?ndolo ??Abba!? (es decir, Padre)? (Ga 4,6).

?5. Las dos par?bolas que siguen a la ense?anza del Padre Nuestro, la del amigo inoportuno y la del hijo que le pide pan a su padre (cf. Lc 11,5-13), subrayan la confianza total en Dios y el esp?ritu filial con que hemos de hacer la oraci?n al Padre.??

IV. EL PADRE NUESTRO, S?NTESIS DE LA FE CRISTIANA

?6. Jes?s sab?a muy bien lo complicada que se hab?a vuelto la religi?n, que ni los mismos letrados sab?an cu?l era el mandamiento m?s importante de todos. De all? que nos dej? una s?ntesis maravillosa de toda la Biblia condens?ndola en el amor a Dios y en el amor al pr?jimo. Pero nos dej? una s?ntesis aun m?s profunda y bella de todo su Evangelio en el Padre Nuestro. ?Qu? m?s se puede decir de Dios sino que es nuestro Padre? ?Qu? m?s se puede decir del hombre sino que es su hijo? ?Y que, consecuentemente, los dem?s son hermanos nuestros?

?7. Una pastoral popular que se precie de tal tiene en el Padre Nuestro su arma m?s poderosa. Arma sencilla, casi rid?cula a los ojos humanos, pero muy eficaz. Es preciso que los pastores, pap?s y catequistas ense?emos a rezarlo con fe y amor. Gustando la palabra ?Padre? y cada una de las palabras que lo componen. Perdonando de coraz?n a los que nos ofenden o hacen da?o. E incluso orando por ellos, seg?n nos ense?? Jes?s: ?Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian. Bendigan a los que los maldicen, rueguen por los que los difaman? (Lc 6,27-28).

?8. Yo bendigo la memoria de mi padre, aparentemente inculto de la religi?n, pero que me ense?? a rezar el Padre Nuestro, y lo rezaba conmigo cuando volv?a tarde del trabajo.

Los cristianos antiguos acostumbraban rezar el Padre Nuestro tres veces por d?a. Costumbre que pervive en la liturgia diaria: en el rezo de las laudes matutinas, de las v?speras y de la Misa cotidiana.

?No ser?a oportuno recomendar a los fieles rezarlo al menos una vez al d?a: por ejemplo: en la mesa, o al acostarse, o al levantarse??

Mons. Carmelo Juan Giaquinta, arzobispo em?rito de Resistencia?


Publicado por verdenaranja @ 22:34  | Homil?as
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