Martes, 17 de agosto de 2010

Desgrabaci?n de la homil?a del cardenal Jorge Mario Bergoglio SJ, Sr. arzobispo de Buenos Aires, en el Santuario de San Pantale?n con motivo de su Fiesta Patronal (27 de julio de 2010). (AICA)

SAN PANTALE?N

En este pasaje del Evangelio se nos cuenta la par?bola del Buen Samaritano, que empieza con un asalto y termina en una posada, en una pensi?n, donde el hombre que recogi? al apaleado lo deja para que se cure, para que se restablezca. Cada uno de nosotros sabe que en el camino de la vida ha tenido problemas, enfermedades, heridas que las puede recordar ahora. Pero tambi?n sabe que aqu? est? esa posada, esa pensi?n, ese lugar donde se nos curan las heridas. Y ustedes vienen todos los 27 a pedir ser sanados en su coraz?n, en su cuerpo por las enfermedades, sanados en sus familias? cu?ntas veces ustedes les muestran a los padres las fotos de sus pap?s, mam?s, hijos, t?os dici?ndoles ?bend?galos Padre?? porque aqu? se busca la salud, la salud de Jes?s.

Por eso vinimos a la posada del Santuario. Aqu? hay alguien que nos mira, que nos cuida, que nos cura y nos quiere: Jes?s y su siervo San Pantale?n. Venimos con confianza porque venimos a buscar la salud y la fuerza. Est? el coraz?n de Jes?s, el coraz?n de Dios que nos espera; y Dios tiene una peculiaridad: f?jense que El no se qued? en el cielo solo y a nosotros nos dej? que camin?ramos en la tierra sino que quiso venir a caminar con nosotros y esto desde hace siglos. Empez? a caminar con Abraham y el Pueblo elegido y despu?s El mismo vino y camin? en la persona de Jes?s con nosotros porque Jes?s es Dios y sigue caminando a lo largo de la historia junto a nosotros como Pueblo. Pero eso porque nos quiere, porque nos mira, porque el coraz?n de Dios es un coraz?n que ve: se interesa en cada uno de nosotros, ve lo que nos pasa.

Es curioso lo que le dice Jes?s al hombre que le hab?a preguntado qui?n era su pr?jimo: And? y proced? de la misma manera. Es decir, ten? un coraz?n y v?! Y esa es la invitaci?n que Jes?s nos hace con esta par?bola: tener un coraz?n que vea, que vea lo que le pasa a nuestros hermanos, que vea las necesidades de nuestros hermanos.

Hay tres tipos de personajes en esta par?bola: los salteadores (los que le roban todo, lo molieron palos y dejaron tirado al pobre hombre); el sacerdote y el levita que pasaron (vieron pero hicieron como si no hubieran visto porque vieron con los ojos y no con el coraz?n), y el samaritano que tiene un coraz?n que ve (Vi?! Se conmovi?! Se le conmovieron las entra?as y se acerc?) Teng?mola clara: Si yo como cristiano no tengo un coraz?n que vea no tengo otra alternativa que estar en el grupo de los salteadores o en el grupo de los que se hicieron los pavos y miraron para otro lado. No hay otra alternativa! Nuestra vida nos invita a tener un coraz?n que vea, como Jes?s ve nuestro coraz?n, entr? dentro de ?l y san? ?tantas heridas y nos cur? de tantas dolencias. Un coraz?n que vea, no uno malo que haga mal a los otros, que haga da?o, como el de los salteadores. Alguno me puede decir: ?Padre, yo nunca sal? con un palo a pegarle a la vecina?? Pero con la lengua le pegaste?? Cu?ntas veces apaleamos al pr?jimo con la lengua? Y eso porque no miramos al pr?jimo con el coraz?n?

Entonces: integramos el grupo de los salteadores o el de aquellos que viven para s? mismos, que como el sacerdote dio un mont?n de excusas para despu?s dar la vuelta y no hacerse cargo? No vi? con los ojos del coraz?n! Y no se conmovi?! O como el levita, que era abogado, que al ver eso dijo:?Que l?o! Porque si lo llevo a la comisar?a a este hombre ma?ana me llaman y tengo que salir de testigo y?? Y no se hizo cargo! Se hizo el disimulado y mir? para otro lado.

Recordemos estas tres posibilidades que tenemos en la vida. O tenemos un coraz?n que ve, se conmueve y se acerca y se hace cargo del problema de nuestros hermanos; o formamos parte del grupo de los salteadores, de los que miran para otro lado. Por ah? eran porte?os porque dijeron:?No te metas?? Cuantas veces nosotros recurrimos a ese ?No te met?s??? Hoy, en este d?a, Jes?s nos invita a mirar la fragilidad de los hombres y mujeres de nuestro pueblo; cada uno tiene sus propias fragilidades y a nosotros, que vinimos a esta posada de Dios, nos invita a mirar las fragilidades producidas por historias tristes, dolorosas, de saqueos del coraz?n, y nos dice:?Acerc?te. Hac?te cargo de la fragilidad de tu hermano?. Y cuando yo tenga ganas de apalear a otro con la lengua o cuando tengas malos pensamientos, acordate que ese otro es fr?gil, est? herido y que vos pod?s estar en su lugar. Por eso trat?lo como quisieras que te trataran a vos.

A cada uno de nosotros nos gustar?a que nos dejaran tirados en el camino? Trat? entonces como te gustar?a que te trataran a vos para que no te dejen tirado en el camino. Que Jes?s nos agrande nuestro coraz?n para que sea un coraz?n que vea la fragilidad de los hermanos y no d? una vuelta sino tenga la valent?a de acercarse.

Y vamos a pedir esta gracia tres veces:

Jes?s danos un coraz?n que vea?
Jes?s danos un coraz?n que vea?
Jes?s danos un coraz?n que vea??

Que as? sea.??

Cardenal Jorge M. Bergoglio SJ, arzobispo de Buenos Aires?


Publicado por verdenaranja @ 22:42  | Homil?as
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