Jueves, 19 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz?, para el domingo XVII durante el a?o (25 de julio de 2010). (AICA)

?SE?OR, ME RESPONDISTE CADA VEZ QUE TE INVOQUɔ

La liturgia de este domingo nos adentra en el tema de la oraci?n. En primer lugar se presenta en el libro del G?nesis la conmovedora oraci?n de Abrah?n en favor de dos ciudades pecadoras, magnifica expresi?n de su confianza en Dios y de su af?n de interceder en favor de los hombres. Dios le ha revelado a Abrah?n la decisi?n de destruir a Sodoma y Gomorra pervertidas por el pecado. El Patriarca busca detener el castigo de Dios pidi?ndole tenga en consideraci?n los justos que podr?an habitar en esas ciudades. Pero desde la propuesta de cincuenta justos se ve obligado a bajar gradualmente hasta el exiguo n?mero de diez justos en esa s?plica de oraci?n de intercesi?n que el Patriarca hace a Dios: ?Que no se enoje mi Se?or si hablo una vez m?s. ?Y si s?lo se encuentran diez justos?? Ni la condescendencia de Dios, llena de bondad que va aceptando la reducci?n del n?mero de los justos ni la cordial s?plica de Abrah?n, logran salvar las ciudades de la ira de Dios a causa de la corrupci?n reinante. Pero la oraci?n de intercesi?n de Abrah?n y la misericordia divina -que desciende a causa de esa oraci?n- logran salvar a una familia, la de Lot. Esta escena del libro del G?nesis queda como testimonio de las terribles consecuencias de la permanencia del mal de los hombres y la fuerza reparadora del bien, en donde si hubieran habido diez justos solamente, habr?an podido impedir la ira del Se?or. Abrah?n ora y el Se?or escucha y en ese di?logo se van desarrollando los acontecimientos, como sucede siempre en la oraci?n. Es el di?logo entre el hombre y Dios frente a un acontecimiento cualquiera de real importancia. Es en la oraci?n donde se muestra la humildad del hombre que ora y la misericordia de Dios que escucha.

El Nuevo Testamento es una maravillosa p?gina de la misericordia de Dios que nos muestra que un solo justo, ?el Siervo de Yav? ya anunciado por los profetas, basta para salvar no solamente a dos ciudades ni una naci?n, sino a la humanidad entera. A trav?s de la Pasi?n de Cristo y su muerte en la Cruz, Dios perdon? a toda la? humanidad, como nos asegura el Ap?stol Pablo en su carta a los Colosenses (Col. 2, 14).

El evangelio nos muestra a los disc?pulos pidi?ndole a Jes?s que les ense?e a orar. Jes?s les responde ense??ndoles el Padrenuestro: ?cuando or?is, decid Padre santificado sea tu nombre, venga tu reino ??. ?Es de notar que Abrah?n el ?amigo del Se?or? le llama a Dios ?Se?or?. Jes?s, en cambio, nos ense?a que Dios es nuestro ?Padre?. Esta es la diferencia entre el Antiguo y Nuevo Testamento. La oraci?n aqu? es filial, ya no de servidor, sino del hijo que le abre el coraz?n a su Padre, exponi?ndole sus necesidades en forma sencilla y espont?nea. As? nos lo muestra la oraci?n del Padrenuestro, oraci?n que es el di?logo m?s profundo y completo que puede darse entre Dios y el hombre. Quien reza el Padrenuestro, glorifica a Dios, pide que la esperanza cristiana del encuentro pleno con Dios se cumpla, que se haga en nuestros corazones su voluntad y rompa todo ego?smo, que nos d? el pan que ganamos con el sudor de nuestra frente, que perdone nuestra debilidades y ca?das y nos haga generosos en el perd?n hacia nuestro pr?jimo y que la fuerza de su gracia no nos deje caer en las tentaciones de la vida y que el mal no nos despoje de su gracia y amor.

Por otra parte la par?bola del amigo inoportuno, que sigue inmediatamente al texto de hoy, nos ense?a a orar con perseverancia e insistencia ?como lo hizo Abrah?n- sin miedo a ser indiscretos frente a Dios que es nuestro Padre y Amigo: ?pedid, buscad, llamad?. Dios no tiene horarios frente a la oraci?n de un humilde hijo que le pide ayuda. ?Quien pide recibe, quien busca halla y al que llama se le abre?, dice la Palabra de Dios. Pero no siempre encontramos lo que pedimos, pero es seguro que Dios escuch? y que por caminos misteriosos y de alguna manera -de cualquier otra forma- estar? en su amor respondiendo a nuestro pedido. Frente a nuestras s?plicas tenemos que saber leer d?nde y de qu? forma est? respondiendo Dios a nuestras s?plicas, tal vez ser? de un modo oculto y diferente al que esperamos. Tenemos que saber descubrir -en la misma oraci?n- la respuesta oculta de Dios. No debe faltarnos la gracia de ser fieles a Dios cada d?a. Esta gracia est? asegurada al que ora sin cansarse. ?Si vosotros que sois malos sab?is dar cosas buenas a vuestros hijos ?cu?nto m?s vuestro Padre Celestial dar? el Esp?ritu Santo a los que se lo pidan??. En el don del Esp?ritu Santo se incluyen todos los bienes sobrenaturales que Dios quiere dar a sus hijos. Los cristianos tenemos que tener la certeza de que el que pide recibe siempre, Dios nunca deja de dar a sus hijos lo que necesitan. Oremos por nuestra Patria. Debemos rezar mucho, con confianza y perseverancia para que el Se?or cuide a sus hijos y para que seamos fieles a su camino y a su divina Voluntad.

Que la Virgen, la gran orante, nos haga crecer en la certeza de que Dios siempre nos escucha.?

Mons. Marcelo Ra?l Martorell, obispo de Puerto Iguaz??


Publicado por verdenaranja @ 0:20  | Homil?as
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