Viernes, 20 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas, para el domingo 18? durante el a?o (1 de agosto de 2010). (AICA)?

AVARICIA DE PODER Y TENER????????

El Evangelio de este domingo (Lc. 12,13-21), nos propone que reflexionemos sobre la avaricia. Jes?s hace una advertencia: ?Cu?dense de toda avaricia, porque a?n en medio de la abundancia, la vida de un hombre no est? asegurada por su riqueza?. En seguida nos va a proponer la par?bola del rico insensato. En el pensamiento b?blico, la riqueza, lo material y corporal no es algo malo en s? mismo como en otras visiones filos?ficas o religiosas. Pero en todos sus textos encontramos una clara advertencia del peligro que pueden ocasionar la riqueza y el poder, cuando estos caen ante el pecado de avaricia.

El pecado de avaricia designa la sed de poseer cada vez m?s, sin ocuparse de los otros, incluso a sus expensas. Esto ofende a Dios y constituye una verdadera idolatr?a: ?Por lo tanto hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: ? y tambi?n la avaricia, que es una forma de idolatr?a? (1 Col. 3,5).

El Profeta Amos denunciada a quienes extorsionaban a los pobres:?falseando las balanzas, especulando o haciendo dinero de todo? (Amos 8,5). Isa?as lo hac?a con aquellos que acaparaban las propiedades (Is. 5,5). El texto del Eclesiast?s de este domingo cuestiona: ?por qu? un hombre que ha trabajado con sabidur?a y eficacia tiene que dejar su parte a otro que no hizo ning?n esfuerzo? y concluye diciendo: ?Esto tambi?n es vanidad? (Eclesiast?s 2, 21-23). En el Nuevo Testamento, Jes?s nos ense?a que quienes son ?amigos del dinero? (con avaricia)? (Lc. 16,14), ponen su coraz?n en los bienes creados, tomando estos bienes por se?ores y despreciando al ?nico verdadero Se?or, que es Dios? (Mt. 6,24).

Estos textos b?blicos tienen mucha actualidad, como todos los temas importantes que tienen que ver con el coraz?n humano. Esta avaricia tambi?n puede ser extensiva no solo al tener, sino al poder. ?Avaricia de poder?. Seguramente la avaricia, es una de las causas principales de la concentraci?n de riquezas y poder en manos de unos pocos, y la creciente marginalidad de muchos hermanos nuestros que padecen distintos tipos de pobreza.

En la V Conferencia de Aparecida hemos reflexionado sobre el flagelo de la avaricia en nuestra Am?rica Latina, llev?ndonos a graves situaciones de inequidad social. Creo conveniente la lectura y reflexi?n de un texto que puede ayudarnos en nuestra realidad nacional y provincial: ?Conducida por una tendencia que privilegia el lucro y estimula la competencia, la globalizaci?n sigue una din?mica de concentraci?n de poder y de riquezas en manos de pocos, no solo de los recursos f?sicos y monetarios, sino sobre todo de la informaci?n, y de los recursos humanos, lo que produce la exclusi?n de todos aquellos no suficientemente capacitados e informados, aumentando las desigualdades que marcan tristemente nuestro continente y mantiene en la pobreza a una multitud de personas. La pobreza hoy es de conocimiento y del uso y acceso a nuevas tecnolog?as, por eso es necesario que los empresarios asuman su responsabilidad de crear fuentes de trabajo y de invertir en las regiones m?s pobres para contribuir al desarrollo? (62).

En realidad todos debemos evaluarnos y realizar un examen de conciencia sobre el ?pecado de avaricia? que nos plantea la Palabra de Dios este domingo. Tanto de la avaricia del tener, como la avaricia del poder. Especialmente este examen de conciencia debe instalarse en la dirigencia social y pol?tica, para medir cuales son las motivaciones que est?n en nuestro coraz?n. Si realmente nos mueve el servir al bien com?n; si estamos dispuestos a darnos y a perder beneficios personales por este servicio. Quiz? el cuestionamiento sobre las motivaciones implique evaluar si tenemos vocaci?n de servir. Esto es importante porque pasa demasiado habitualmente en nuestra dirigencia el exceso de una b?squeda de aprovechar el momento para sacar r?dito personal con m?s ego?smo, que servicio. La avaricia lleva a que en algunos dirigentes se note que con los favores del poder tengan un excesivo enriquecimiento personal sin ninguna medida ?tica, perjudicando en ?ltima instancia a la gente que se transforma en v?ctima de tal avaricia.

En este domingo podemos reflexionar sobre la desorientaci?n espiritual que implica cargarnos de tantas cosas innecesarias y preguntarnos donde est? nuestro tesoro. El Evangelio de este domingo termina diciendo: ?Insensato, hoy vas a morir, ?y para qui?n ser? lo que has amontonado? (Lc. 12,20). Al final seremos evaluados por el Amor.

?Les env?o un saludo cercano y hasta el pr?ximo domingo!

Mons. Juan Rub?n Mart?nez, obispo de Posadas

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Publicado por verdenaranja @ 22:35  | Homil?as
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