S?bado, 21 de agosto de 2010

ZENIT? Publica el comentario al Evangelio del? domingo XXI del tiempo ordinario (Lucas 13, 22-30), 22 de agosto, redactado por monse?or Jes?s Sanz Montes, ofm, arzobispo de Oviedo, administrador apost?lico de Huesca y de Jaca.?

Evangelio del domingo: La lista de Cristo

Recuerdo una vi?eta ya hace unos a?os del genial Antonio Mingote: se presen?taba a dos se?oras muy peripuestas que comentaban: "al final nos salvaremos... las de siempre". Pero ?qui?nes son los de siempre? Y ?son ellos realmente los que se salvar?n? ?Por qu? causa y raz?n? Son las preguntas que laten en el Evangelio de este domingo, cuando un espont?neo seguidor de Jes?s le pregunte al Maestro: "Se?or, ?ser?n pocos los que se salven?" (Lucas 13,23). Jes?s pone un ejemplo, y con notable iron?a se presenta al t?pico creyente "de siempre", al "de toda la vida", que vuelve a casa despu?s de su ?ltima correr?a, dando por descon?tado que todo vale para entrar por la puerta grande..., con tal que no te vean.

Pero, hete aqu?, que la tal puerta grande, la de la religi?n a la carta, no coincide con el acceso ofrecido por Jes?s. ?l habla m?s bien de una puerta estre?cha, en la que para entrar hace falta dar con ella y luego caber por ella dejando que Otro te adentre por pura gracia, por regalo inesperado e inmerecido.

Ciertamente, no basta ser paisano del Se?or, colega suyo, ser del barrio, como parece desprenderse de la par?bola de este Evangelio, que es en el fondo una aguda cr?tica a la actitud de algunos jud?os, los cuales pensaban que la sal?vaci?n era algo relacionado no con la vida de cada uno sino con el pasaporte o la nacionalidad: como eran jud?os, como ten?an el pasaporte del pueblo escogido... entonces val?a todo.

"Se?or, ?brenos, somos los de tu barrio, los de tu pueblo, los de tu grupo..."; y ?l respondi?: "no os conozco". Y ellos volver?n a la carga: "pero ?si hemos comido contigo, si hemos paseado por las mismas plazas, si somos tus paisanos!". Y ?l insistir?: "no s? de d?nde ven?s, ni a d?nde ibais, porque podemos pasar por la misma plaza, pero venir de lugares muy distintos y, sobre todo, encaminarnos a sitios muy diferentes... no os conozco". ?Tremenda frase en labios de Jes?s!

Esta reflexi?n no es s?lo v?lida para aquel entonces para los jud?os, sino que tambi?n hoy para nosotros los cristianos, este Evangelio es un alda?bonazo: nos salvamos si entramos en el camino de Jes?s, si pisamos sus huellas, si amamos lo que ?l am? y como ?l lo hizo, si tenemos al Padre y a los hermanos muy dentro de nuestro coraz?n, si nuestra vida tiene sabor a bienaventuranza. Solamente entonces, nos sentaremos a la mesa del Reino de Dios, aunque hayamos venido m?s pronto o m?s tarde, aunque seamos de oriente u occidente. El nuevo pueblo de Dios, la Santa Madre Iglesia, no tiene pasaporte aunque tiene identidad, no vive de rentas aunque tiene historia. La gracia del Se?or, nos hace ligero el equipaje, ?gil el andar, y sobre todo ?l mismo se hace para no?sotros el camino y el compa?ero caminante. Entremos?por su puerta, pues la hizo para nuestra peque?ez, seg?n la medida de su misericordia.


Publicado por verdenaranja @ 11:24  | Espiritualidad
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