S?bado, 21 de agosto de 2010

Texto del micro radial de monse?or Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, emitido por LT 9 (7 de agosto de 2010). (AICA)

SAN CAYETANO??????????

Hoy celebramos la Fiesta de San Cayetano. Una celebraci?n religiosa que ha impulsado el tema del trabajo, como un valor que hace a la dignidad del hombre. En esta jornada de oraci?n coincide la justa aspiraci?n del hombre a trabajar, con la doctrina de la Iglesia sobre el trabajo. Esta coincidencia tiene su ra?z en el significado que tiene el trabajo dentro del designio creador de Dios. Por ello podemos hablar del trabajo como una dimensi?n querida por Dios y que hace a la realizaci?n del hombre. Esta doble consideraci?n del trabajo, desde Dios y desde el hombre, es la que nos permite descubrir su grandeza y responsabilidad social.

Es importante comenzar se?alando que es el hombre, como hijo de Dios, qui?n dignifica el trabajo, pero tambi?n, que es el trabajo el que posibilita su realizaci?n. Esto nos habla no s?lo de su importancia, sino de las condiciones en que se debe desarrollar. Un trabajo que embrutece o esclaviza no est? en la l?nea de su realizaci?n ni, por supuesto, del plan de Dios. Esta concepci?n es la que hace del trabajo la cuesti?n central de la Doctrina Social de la Iglesia. No se trata de un elemento m?s dentro de una cadena productiva, sino que es expresi?n de la vocaci?n del hombre. Al trabajo no se lo puede, por lo mismo, suplir con la d?diva o un seguro por generoso que sea. Es la misma vocaci?n del hombre la que lo reclama con su justa remuneraci?n.

Al presentar el trabajo aspectos sociales y econ?micos, tiene sentido tratarlo como un tema religioso? Es correcto acercarnos a san Cayetano para interceder ante Dios para conseguir o conservar el trabajo? La respuesta es, ciertamente afirmativa, porque es el hombre el sujeto del trabajo. Lo religioso, no es algo ajeno a la vida del hombre, sino que existe como realidad inherente a su condici?n humana y espiritual. Toda la vida y circunstancias del hombre, sea el amor, la familia, la pol?tica, en este caso el trabajo, participan desde el hombre de una dimensi?n religiosa. Cuando la familia reza, eleva su vida a una dimensi?n de di?logo con Dios que la enriquece, es m?s, recobra desde Dios su dignidad y sentido. No hay nada en la vida del hombre que est? fuera de la mirada de Dios, pero ser? el hombre con su libertad qui?n la orienta y da su sentido.

Como vemos la oraci?n, en la que expresamos nuestra relaci?n con Dios, no es un agregado superfluo sino reconocer nuestra condici?n de seres creados y espirituales; la oraci?n nos introduce en la verdad profunda de lo que somos. El valor de esta dimensi?n religiosa se convierte, en una sociedad libre y respetuosa de los derechos del hombre, en una exigencia pol?tica que hace al bien com?n. Valorar estos espacios de oraci?n hace a la calidad de vida del hombre y la ciudad. Aprovecho este mensaje para comunicar que la vivencia de fe y de oraci?n que he percibido en la Parroquia de San Cayetano de nuestra ciudad de Santa Fe, me ha llevado a conferirle en este d?a el t?tulo de Santuario Diocesano por su importancia religiosa y social.

Pidiendo a Dios, por intercesi?n de San Cayetano, por todos nuestros trabajadores y, en especial, por aquellos que viven el dolor y la injustita de no tener un trabajo digno, les hago llegar junto a mi afecto y oraciones mi bendici?n en el Se?or.?

Mons. Jos? Mar?a Arancedo, arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz?


Publicado por verdenaranja @ 22:24  | Hablan los obispos
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