Domingo, 22 de agosto de 2010

Comentario al evangelio del domingo veintiuno del Tiempo Ordinario - c, publicado en Diario de Avisos el domingo 22 de Agosto de 2010 bajo el ep?grafe "DOMINGO CRISTIANO"

Las estad?sticas de la salvaci?n

Daniel Padilla

Quienes se dedican a la docencia, saben que, por encima de las disertaciones magisteriales de los grandes principios generales, o m?s aqu? de estos principios, lo que de verdad suele interesar a los alumnos son las soluciones concretas. Anda, por ejemplo, el profesor tratando de definir en qu? consiste la "actitud" del pecado.

Pues bien, el alumno quiere enseguida saber si "lo que hace Fulano" es pecado. Aspira el alumno a tener una sabidur?a tan puntual y minuciosa, que quiere quedarse con tan s?lo "lo imprescindible". Por eso, los alumnos, a cada paso, aterrizan de esta manera: "Profesor, ?basta con leer la letra grande o es necesaria tambi?n la peque?a?".

Resulta que "Jes?s, de camino hacia Jerusal?n, recorr?a ciudades y aldeas ense?ando". Era, por tanto, como un fil?sofo peripat?tico que dejaba sus ense?anzas mientras iba caminando. Pues, bien, bien pronto le sali? al paso un alumno con una cuesti?n concreta e interesada: "Se?or, ?son pocos los que se salvan?".

Y es ah? justamente donde el Se?or, sin caer en la trampa de dar una contestaci?n categ?rica y matem?tica, prefiri? llevar al alumno al terreno de su "propia vida": "ustedes hagan el esfuerzo de entrar por la puerta angosta". Para que ?l mismo, en el an?lisis personal e intransferible de su propio comportamiento, encontrara la respuesta. Ya que "cada cual lleva su alma en su almario" y la salvaci?n en "su" itinerario. Por eso en la lecci?n de Jes?s sobre la salvaci?n hay que hacer varias reflexiones.

La salvaci?n, en primer lugar, no es un tema meramente escatol?gico. Es decir: ?me salvar? cuando haya atravesado el umbral de la muerte! No, amigos. Me estoy salvando, o condenando, ya aqu? y ahora. Mi labor de cada d?a, la verdad o mentira sobre la que voy desarrollando mi actividad y mi actitud, la entrega que pongo en todo lo que hago es ya salvaci?n o condenaci?n. "El tiempo es oro", solemos decir. Y se trata de una verdad rotunda. Porque "el tiempo" –?vean la paradoja!- es el que produce la "eternidad". Por eso Jes?s, a aquel alumno de preguntas concretas, le respondi? con una concreta invitaci?n a un determinado modo de vivir: "Hagan el esfuerzo en entrar por la puerta angosta". "Entrar"…, "esforzarse"…, "puerta estrecha"…, son de verdad acciones y s?mbolos bien concretos.

Asimismo, no hay que imaginar la salvaci?n como cosa de "loter?a" y de "magia". ?No podemos entender al pie de la letra los n?mero simb?licos de la escritura: "?ciento cuarenta y cuatro mil!". ?Ni debemos crear un Dios sujeto a nuestras matem?ticas! ?Son muy peligrosas y endebles todas esas concepciones de la salvaci?n condicionada al rezo de tal o cual jaculatoria, a la pr?ctica de tal o cual devoci?n, al hecho de haber llevado tal medalla. Lo que Jes?s dice hoy en el evangelio es esto: "Cuando el amo de la casa cierre la puerta, de nada servir? que los de fuera llamen y digan: ?brenos, Se?or, ya que hemos comido y bebido contigo". Lo cual vuelve a querer decir lo mismo: "Hagan el esfuerzo por entrar por la puerta estrecha".

Y, por fin, la salvaci?n no es cuesti?n de "nacionalismos". Aunque Dios, desde el principio, dej? bien claro que quer?a formar un pueblo –"su pueblo"-, no caigamos en el error de los exclusivismos y de los derechos ante los "m?ritos contra?dos por algunos". El Ap?stol de las gentes, Pablo, no tuvo otro af?n que aclarar esta idea: "Dios quiere que todos los hombres se salven y lleguen al conocimiento de la verdad". Todos.

As? que, cantemos una y otra vez: "Somos un pueblo que camina y, juntos caminando, podremos alcanzar otra ciudad que no se acaba, sin penas ni tristezas, ciudad de eternidad". Pero ?ojo!, no perdamos de vista lo que advirti? Jes?s: "Vendr?n de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur, y se sentar?n a la mesa del Reino". Por lo tanto: "?Ser?n pocos los que se salvan?". ?Pregunta vana! La salvaci?n no es cosa prevista por las estad?sticas, sino adquirida con "el esfuerzo". ?Y con la gracia de Dios que se le da al hombre sobreabundantemente!.

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Publicado por verdenaranja @ 9:43  | Espiritualidad
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