Domingo, 22 de agosto de 2010

Homil?a de monse?or Jos? Mar?a Arancibia, arzobispo de Mendoza, en la Fiesta de San Cayetano (Santuario de Orfila, Jun?n de Mendoza, 7 de agosto de 2010). (AICA)

SAN CAYETANO ?????????

1. Cayetano, sacerdote santo, nos acompa?a en nuestro camino

San Cayetano vivi? y muri? en Italia hace mucho m?s de cuatrocientos a?os (+1547). Es un don de Dios encontrarlo en nuestro camino. Regalos como ?ste traspasan fronteras y largos tiempos. Los santos se nos ofrecen como: ?amigos de Dios?. Son compa?eros de camino, y huellas vivas del Evangelio de Jesucristo.

Su tiempo no fue nada f?cil. Sobre el pueblo pesaban entonces, no s?lo: ignorancia, pobreza y enfermedades, sino tambi?n miserias morales y peleas sangrientas. La misma Iglesia estaba necesitada de reforma y conversi?n. Cayetano gast? su vida entera atendiendo a enfermos del cuerpo y del alma; trabajando por la reconciliaci?n y la paz. A su alrededor brind? un amor sincero y abnegado, ense?ando ante todo a descubrir y seguir el camino del Evangelio.

Hoy el pueblo cat?lico sabe que puede confiar sus necesidades materiales y espirituales a este sacerdote santo. Aun los pastores del pueblo de Dios, encontramos en Cayetano ejemplo y est?mulo, porque ?l mismo vel? por una vida m?s santa y entregada de sus hermanos sacerdotes.??

2. La s?plica confiada estimula la propia responsabilidad

No recurrimos a Dios y a los santos, para evitar el propio esfuerzo. Al pedir por las necesidades que m?s nos afligen, sentimos comprometida nuestra propia responsabilidad. As? ense?a y aconseja Cayetano, en una carta suya.???

"Yo soy pecador y me tengo en muy poca cosa, pero me acojo a los que han servido al Se?or con perfecci?n, para que rueguen por ti a Cristo bendito y a su Madre; pero no olvides una cosa: todo lo que los santos hagan por ti, de poco servir?a sin tu cooperaci?n; antes que nada es asunto tuyo, y si quieres que Cristo te ame y te ayude, ?malo tu a El y procura someter tu voluntad a la suya, y no tengas la menor duda de que, aunque todos los santos te abandonasen, El siempre estar? atento a tus necesidades".

Por lo tanto, al suplicar a los santos aprendemos de ellos a poner de nuestra parte todo el esfuerzo que requiere los cambios deseados y las gracias anheladas.?

3. El Evangelio es fuente inagotable de esperanza

Mucha gente pasa por este santuario y por otros lugares, tanto para pedir como para agradecer. As? se expresa la nobleza del ser humano. En esta Eucarist?a me dispongo a recoger tantos ruegos tra?dos aqu? con dolor y con alegr?a. Quisiera alentar a todos con motivos de serena y firme esperanza. Apoyado en el gozo de creer y de confiar en Dios. Los disc?pulos de Jes?s anunciamos la Buena Noticia de la fe, con la intenci?n de hacerla vida cristiana animosa y alabanza sincera. Con ayuda pues del santo aqu? venerado, los invito a confesar de coraz?n la Buena Nueva de la vida, la familia y el trabajo:

- Bendigamos a Dios, ante todo, por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. ?l nos ha creado libres, y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes, en medio de su creaci?n. Nos ha dado una dignidad inviolable que no se puede negociar a ning?n precio. Y si el pecado ha deteriorado y herido esa imagen de Dios, la buena nueva que es Cristo la ha sanado y redimido con su propia sangre. Con gratitud decimos: Benditos los que trabajan para que la vida humana sea respetada como un valor sagrado, desde el comienzo hasta su t?rmino natural. Benditos quienes ofrecen su servicio por la salud, la educaci?n y la promoci?n integral de toda vida humana, sobre todo en condiciones de abandono y pobreza. (cf DA 104-108).

- Bendigamos a Dios por haber creado al ser humano var?n y mujer, tambi?n a su propia imagen. Pertenece a su naturaleza, que as? busquen su reciprocidad y complementariedad en el amor. Bendito sea el amor humano, que encuentra su plenitud en Jes?s, que se entreg? por nosotros en un amor hasta el fin. Bendito sea el amor conyugal fiel y rec?proco. Bendito sea en el fruto gozoso de los hijos e hijas que Dios les regale. Jes?s, que es maestro y esposo, no les har? faltar las gracias que necesiten, a?n en situaciones muy dif?ciles y dolorosas. Gracias sean dadas a tantos matrimonios y familias que son testigos del amor de Dios en un mundo, tan necesitado de respeto, afecto y solidaridad. Gracias a cuantos se esfuerzan por ayudar a las familias en sus necesidades materiales y espirituales. (cf DA 114-119).?

Alabemos a Dios, que en la belleza de la creaci?n ha llamado a los hombres al trabajo, para cuidar y transformar la tierra en hogar un acogedor. Jes?s mismo dignific? el trabajo en el taller de Nazaret. Por el trabajo el hombre y la mujer se realizan como seres humanos, y su actividad propia garantiza su dignidad y libertad. Aunque desgasta y fatiga, el trabajo humano expresa la entrega generosa de la vida, por el bien personal de cada uno, y para sustento de la propia familia. Los cristianos encuentran en ?l la ocasi?n de santificarse y de construir el Reino de Dios. Gracias sean dadas a cuantos promueven la dignidad del trabajo y del trabajador; a quienes luchan por justo reconocimiento de sus derechos. Gracias a quienes desarrollan la cultura del trabajo y se atreven a denunciar las injusticias. Alabemos a Dios por quienes tienen proyectos para generar el trabajo y la producci?n, que elevan la condici?n humana y el bienestar de toda la sociedad. (cf DA 120-122)

Que tantos nuestros ruegos y gratitudes, como asimismo estos compromisos en favor de vida, la familia y el trabajo, tengan como fuente inspiradora esta convicci?n cristiana, esta Buena Noticia, de la cual los santos son testigos privilegiados.??

Mons. Jos? Mar?a Arancibia, arzobispo de Mendoza?


Publicado por verdenaranja @ 19:34  | Homil?as
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