Domingo, 22 de agosto de 2010

Columna de monse?or Jorge Casaretto, obispo de San Isidro (Agosto de 2010). (AICA)

TRABAJO: DIGNIDAD Y PLENITUD

Queridos amigos, estamos en el mes de agosto, y para los que tenemos fe es casi imposible no acordarnos de que el 7 se celebra la Fiesta de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo.

Todos los a?os me conmuevo frente a la manifestaci?n popular de fe que, en el Santuario de Liniers, se re?ne para agradecer y pedir por el pan y el trabajo. D?as de espera, fr?o, lluvia y gran alegr?a que culminan con la visita a la imagen de San Cayetano, en el interior de la Iglesia. Personas que renuevan en sus corazones la esperanza y el deseo de vivir una vida mejor, con un trabajo digno que les permita llevar el pan a sus casas para alimentar a sus familias.

En todas las culturas, el trabajo y el pan han sido signo de dignidad, plenitud y prosperidad. El hombre que no tiene trabajo est? como incompleto, una parte de su ser no se puede desarrollar, una parte de su vida queda vac?a y no se plenifica.

Desde el punto de vista de la espiritualidad, el trabajo humano contribuye con la obra creadora de Dios, permitiendo al hombre auto realizarse y sociabilizarse, esto quiere decir, descubrir el valor del otro y el compromiso del amor y de la justicia respecto a la comunidad, a cuyo servicio est? tambi?n orientado el trabajo.

El trabajo, desde esta perspectiva, es mucho m?s que un medio para satisfacer las necesidades materiales. Es un elemento necesario en la vida del hombre para que ?ste desarrolle todo su potencial creativo, constructivo y de servicio en favor de la comunidad y el bien com?n. El trabajo est? llamado a ser un factor de humanizaci?n, promoci?n y liberaci?n del individuo y la comunidad. Para que esto suceda es necesario que se produzcan cambios profundos en la estructura productiva, pol?tica y sindical.

Cualquier buena intenci?n de descubrir en el propio trabajo una fuente de autorrealizaci?n y de servicio a los hermanos est? destinada a quedarse en simplemente buenos deseos,? si no son acompa?ados de compromisos pol?ticos y econ?micos que permitan dignificar el mundo del trabajo y crear posibilidades de acceso, al mismo, para todos.

Ciertamente, la falta de trabajo se transforma en una herida abierta en los corazones de nuestros hermanos que esperan ser curados. Cada uno de nosotros somos, en parte, responsables de generar los cambios necesarios para que la sociedad sea cada d?a m?s justa y equitativa, en donde todos tengamos las mismas oportunidades de autorrealizaci?n y plenitud. En donde la dignidad no sea un concepto escrito en un papel, sino una realidad en la vida de todos, especialmente los pobres y marginados del sistema.

Queridos hermanos, renovemos una vez m?s nuestros deseos de construir una Patria de hermanos justa, solidaria y fraterna, en la cual cada vez sean menos los hombres excluidos. Pongamos en manos de San Cayetano nuestras intenciones, para que ?l las presente a nuestro Se?or, y que Mar?a nuestra Madre de Luj?n nos siga acompa?ando.?

Mons. Jorge Casaretto, obispo de San Isidro?


Publicado por verdenaranja @ 19:38  | Hablan los obispos
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